El UGI, un gigante que creció al revés

El UGI, un gigante que creció al revés

De arriba para abajo. De la cabeza a los pies. Así se construyó, hace 34 años, el edificio UGI -Unión General de Inversiones-, en la calle 40 con carrera 13.

12 de agosto 2009 , 12:00 a. m.

Aunque parezca una fantasía, ese gigante de 22 pisos fue creado por el equipo del arquitecto Hernando Vargas Rubiano y del ingeniero Guillermo González Zuleta entre 1973 y 1974.

Creció en un estrecho lote entre la carrera 13 y el río Arzobispo, lugar ocupado antes por una estación de gasolina Esso y una casa propiedad del industrial Aurelio Ramos.

Emular las obras edificadas de arriba hacia abajo en Europa y Sudáfrica en ese momento los inspiró a trabajar. Por eso, Hernando Vargas Caicedo, el hijo de Vargas Rubiano, viajó a Alemania en 1972 a conocer cómo era el proceso.

Ya que en ese país utilizaban acero y máquinas en cantidad, para la versión colombiana se tuvieron que adaptar los materiales disponibles: se usó acero nacional, mucho concreto y la entonces económica mano de obra de numerosos obreros.

El ingeniero González Zuleta le apostó a la idea, después de que otros dos ingenieros que habían sido invitados a participar en el proyecto la descartaran por 'ilógica'.

La razón: mientras que en un edificio convencional se disponen de un entrepiso y una columna para construir el siguiente nivel, en este se 'colgarían' desde arriba por medio de cables y estarían sujetos a una 'espina dorsal' o núcleo en el centro, para alojar tres ascensores, baños y escaleras.

Sin embargo, ese sistema permitía, de acuerdo a Vargas Caicedo, construir más rápidamente: "No teníamos el problema de parar por la lluvia, pues siempre estábamos protegidos del agua", cuenta.

El método también resultaba ventajoso para alzar edificios altos, en una época de fiebre de rascacielos como Avianca, Coltejer o Colpatria, a finales de los 60 y principios de los 70.

"Existían soluciones creativas que hoy en día la gente no se atrevería a proponer", explica Vargas Caicedo, quien asegura que actualmente no se están corriendo 'riesgos' con las construcciones.

En 1975, la torre de la Unión General de Inversiones, recibió a sus primeros inquilinos y propietarios: Conavi, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Instituto Colombiano de Ahorro y Vivienda y la Embajada de Argentina.

Gustavo García, miembro de la junta administradora del edificio hasta el 2001, como representante del BID, le guarda cariño: "Cada vez que paso por ahí no dejo de mirarlo porque sigue siendo muy bonito", asegura.

Ahora, ese banco opera en el centro financiero de la 72. Pero García recuerda que la primera vez que el BID compró una oficina diferente a la de Washington fue en Bogotá, en el UGI. "En ese entonces los buenos edificios al norte estaban ahí".

La Asociación Nacional de Comercio Exterior, Ecopetrol, Aero República y Bancolombia son algunos de los nuevos arrendatarios.
Carlos González, el coordinador del edificio hoy, no conocía la historia de cómo había sido construido, pero cuando le hicieron la inducción, le comentaron en broma que había sido hecho por pastusos.

Vanessa Ruggiero
Redactora El Tiempo Zona

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