Frida y Diego en Bogotá

Frida y Diego en Bogotá

El museo nacional presenta 'Diego, Frida y otros evolucionarios', del 27 de agosto al 15 de noviembre

23 de julio 2009 , 12:00 a.m.

Una exposición de obras de artistas mexicanos pertenecientes al museo Nacional de arte de México, la pinacoteca Diego Rivera y el museo de arte de Tlaxcala. Las curadoras presentan el propósito de la muestra de dar cuenta de esta época importante del arte mexicano y sus vínculos con el colombiano.

La exposición, coordinada por el Museo Nacional de Arte de México y el Museo Nacional de Colombia, toma como eje la figura de Diego Rivera, para exponer parte del proceso de definición del arte moderno mexicano, entre los años 1909 y 1940. Se presenta, a manera de antecedente a esta etapa, una selección de la obra que el pintor guanajuatense elaboró en Europa, como parte de su viaje de estudios por España y Francia, tiempo durante el cual Rivera logró consolidarse como artista de vanguardia y formar parte activa del cubismo, de 1915 a 1919. Rivera regresó a México en 1921 convocado por el recién nombrado ministro de Educación, José Vasconcelos, interesado en desarrollar una campaña nacional de educación en los valores nacionales y en la apreciación de los clásicos.

Rivera formó, así, parte de la elite intelectual mexicana, encabezada por Vasconcelos, encargada de reconstruir el país después del fin de la etapa armada de la Revolución Mexicana (1910-1920) por medio de un nacionalismo construido sobre las bases de la herencia prehispánica y del crisol de razas.

Para que se diera lo que se ha denominado como 'Renacimiento' del arte mexicano, fue necesaria una adaptación de modelos artísticos europeos como el cubismo, el futurismo y el primitivismo, en combinación con una propuesta artística y cultural propia, que retomó parte de la tradición artística y popular.

Con ello, se consolidó un proyecto artístico sustentado en el muralismo, característico por ser un arte político que buscaba su incidencia en las masas, que también tuvo la expresión de sus ideales en otros medios, como la pintura de caballete, la gráfica y las ilustraciones de revistas, al ser un arte propagandístico por excelencia, como lo muestran los trabajos del Taller de Gráfica Popular o en las portadas de Rivera para la publicación Mexican Folkways. De esta manera, la exposición presenta un recorrido por el proceso de consolidación del nacionalismo artístico mexicano, unido por medio de un discurso enfocado en los temas de la experimentación geométrica y formal, los tópicos nacionalistas, los medios de difusión visual y el cruce de propuestas que derivaron de distintos intereses y soluciones plásticas.

Se exhiben, en su mayor parte, distintas piezas de Rivera, como 'Ferrocarril de Montparnasse', 'La Molendera', 'Retrato de Lupe Marín', las cuales establecen un diálogo con obras de Jean Charlot, José Guadalupe Posada, José Chávez Morado, Leopoldo Méndez, Ramón Cano Manilla, y sobre todo, con la obra temprana de Frida Kahlo, elaborada entre 1925 y 1927, proveniente de la colección de Miguel N. Lira, y que ahora forma parte del Instituto Tlaxcalteca de la Cultura.

Las piezas de Kahlo presentes en la exposición pertenecen a un periodo temprano, cuando comenzaba su práctica en la pintura y antes de su matrimonio con Rivera, en 1929. Representan su inicio en el camino de la plástica, por medio de acuarelas que muestran el poblado de Coyoacán, donde Frida nació y vivió la mayor parte de su vida, y sus primeros experimentos formales al óleo, que retomaron la pintura cubista como vía de expresión. En estas primeras obras se hace explícita la relación entre Kahlo y Rivera, al tomar como fuente al nacionalismo pictórico y el cubismo riveriano, en el que se involucró debido a la petición de su amigo, el poeta tlaxcalteca Miguel N. Lira. Con estas obras es posible entender el proceso de búsqueda plástica que tuvo Kahlo, antes de desarrollar su obras más representativas.

Así, el público podrá apreciar la plástica riveriana y su relación con los creadores mexicanos contemporáneos de manera particular, debido a la conjunción de las tres colecciones mexicanas.
En agosto de 1873 la prensa bogotana anunciaba la próxima llegada a la ciudad del pintor mexicano Felipe Santiago Gutiérrez, un artista que según el periódico capitalino La América era versado "en todo género de pintura, desde el crayón y la aguada hasta el fresco". Gutiérrez había sido comisionado, a través de Rafael Pombo, a dirigir la Escuela de Pintura de la aún no creada Academia Vásquez.

Con este pintor académico, formado en la escuela mexicana de San Carlos y en otros espacios académicos madrileños y romanos, está estrechamente vinculada la formación de la educación académica de las artes plásticas en Colombia y la fundación de una entidad oficial encargada de ella que finalmente pudo ser una realidad a través de la Escuela de Bellas Artes,
inaugurada el 20 de julio de 1886.

No habían pasado tantos años desde la última visita de Gutiérrez a Colombia, 1893, cuando otro mexicano llegaba a Bogotá el 26 de diciembre de 1918. Se trataba de Carlos Pellicer Cámara, entonces de unos 23 años y que aún no se había convertido en el reconocido poeta de años posteriores. Pellicer había sido encomendado por el gobierno mexicano de Venustiano Carranza para fundar la Federación de Estudiantes en Colombia.

Durante su estadía en el país estrechó lazos afectivos con jóvenes colombianos interesados en la organización de movimientos estudiantiles americanistas, como Germán Arciniegas, Germán Pardo García, Gustavo Arcila y León de Greiff, entre otros.
Estos jóvenes serían los responsables, en gran medida, de la creación de publicaciones que empezaron a comunicar a sus lectores sobre orientaciones artísticas diferentes a la académica. Tras la partida de Pellicer en 1920 la estrecha amistad con Arciniegas influyó en el acercamiento que este último hizo en la revista Universidad, fundada en Bogotá en 1920, sobre lo que estaba aconteciendo entonces en México. De esta manera Universidad dedicó artículos a Vasconcelos y a artistas como Rivera y con ello divulgó y tomó varias veces como modelo para Colombia lo que entonces ocurría en México en la escena cultural.
Veinte años más tarde, en los primeros días de mayo de 1943, EL TIEMPO anunciaba la visita al país de otro mexicano, esta vez David Alfaro Siqueiros. Durante su corta estadía, Siqueiros realizó una serie de charlas, entre ellas 'la pintura mexicana y el arte para la victoria', conferencia que dirigió a un nutrido auditorio en el Teatro Municipal el 2 de abril, para la cual el mismo pintor mexicano había enviado cartas de invitación a artistas colombianos como José Domingo Rodríguez y Hena Rodríguez.

Durante esta conferencia habla de su aprendizaje durante la Revolución mexicana de que la pintura debe hacerse pública y política y de esta manera el muralismo adquiere desde muy temprano una función social en México, algo que le sorprende que en Colombia no ocurra. Para el momento en que Siqueiros se dirigía al auditorio del Municipal, ya algunos artistas colombianos, atraídos por el muralismo mexicano y por la obra de Orozco, Rivera y Orozco se habían dirigido a México con la intención de estudiar. Entre ellos estuvieron Ignacio Gómez Jaramillo, Luis Benito Ramos, Julio Abril, Luis Alberto Acuña y Débora Arango, entre otros. Artistas decisivos en lo sucedido en las artes nacionales durante las décadas de 1930 a 1960 en Colombia.

Felipe Santiago Gutiérrez, Carlos Pellicer y David Alfaro Siqueiros representan algunos eslabones en la cadena de personajes mexicanos que han influido las artes colombianas desde el siglo XIX. Así, el Museo Nacional de Colombia, acompañando la muestra 'Diego, Frida y otros revolucionarios', ha querido reservar algunos de sus espacios de exposición permanente para reflexionar sobre la influencia del arte mexicano en el colombiano desde la llegada de Gutiérrez a finales del siglo XIX hasta la influencia del muralismo mexicano y de artistas como Rivera, Siqueiros y Orozco durante las décadas de 1930 a 1960 en el arte colombiano.

Por Natalia de la Rosa
Museo Nacional de Arte Munal y
Olga Acosta
Museo Nacional de Colomabia

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.