Policías golpearon a colombiano que acudió para pedir protección de grupo de racistas en París

Policías golpearon a colombiano que acudió para pedir protección de grupo de racistas en París

Juan Pablo Gutiérrez, un fotógrafo galardonado por Paris Match, fue maltratado por los agentes y perdió el 40 por ciento de la audición.

19 de junio 2009 , 12:00 a.m.

 Que no le salgan a Gutiérrez con que las investigaciones sobre abusos de policías han caído un 30 por ciento en los últimos cinco años en Francia, como afirma la Inspección General de la Policía (IGS), la llamada 'policía de los policías'.

Porque lo que afirma el joven fotógrafo colombiano es que, en una comisaría, fue víctima de una golpiza -a manos de agentes de la ley- que le causó una pérdida del 40 por ciento de audición en el oído izquierdo.

El año pasado, casi un centenar de policías fueron revocados de sus cargos. El fotógrafo de 27 años quiere que el agente que lo golpeó y lo increpó figure en las estadísticas del 2010 y, para ello, ya contrató a un abogado.

El joven ha descrito al oficial como 'blanco, de unos 30 años, fornido y de pelo corto'. Las autoridades sostuvieron que la investigación de la IGS ya empezó.

El colombiano había presentado hace poco una polémica obra, llamada Nous sommes mal élevés (Somos maleducados), como parte de una muestra del la Alcaldía del parisino barrio de Vincennes.

En la obra se muestran imágenes de figuras como el presidente Nicolas Sarkozy y el papa Benedicto XVI. El año pasado, Gutiérrez recibió el prestigioso premio Paris Match Reportage por una serie de retratos de niños en los cordones de miseria de París.

El año pasado, 3.243 funcionarios de la Policía fueron sancionados en Francia.


Doble castigo

La versión de Gutiérrez es la de una víctima doblemente castigada. Primero, en la calle, por cuenta de un grupo de ocho muchachos que lo atacaron por haberles negado un cigarrillo. Luego, a manos de la misma Policía, a la que llamó para pedir protección.

Imposible para el joven fotógrafo imaginar las dos agresiones. En el primer caso, porque a cambio de un cigarrillo -él no fuma- ofreció a los jóvenes una cerveza. Lo dejaron darse la vuelta y dar un par de pasos para luego golpearlo.

Pero menos aún se esperaba que en la comisaría, adonde llegó para identificar a uno de los agresores, un policía intentara esposarlo y lo tratara como si fuera uno de los jóvenes que lo habían agredido.

Si Juan Pablo Gutiérrez corrió con la suerte de eludir a sus jóvenes agresores -primero, poniéndose en posición fetal en el suelo y, luego, escondiéndose a la entrada de un edificio- no la tuvo en cambio para escapar de la Policía.

Según su testimonio, cuando decidió desistir de poner la denuncia y marcharse de la comisaría, un agente lo tomó por la camiseta y le dio, sin más, un puñetazo en el rostro.

Luego fue arrastrado a una celda donde lo trataron de 'latinito' y le ofrecieron agua del sanitario como única opción para apaciguar la sed. Hacia las diez de la mañana, después de haberse quejado de dolores durante toda la noche, fue conducido al hospital Lari-boisière. De allí salió decidido a demandar justicia.

ÁSBEL LÓPEZ
PARA EL TIEMPO
PARÍS (FRANCIA)

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