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Se celebran 20 años de la gran hazaña de Atlético Nacional en la Copa Libertadores

Se celebran 20 años de la gran hazaña de Atlético Nacional en la Copa Libertadores

El 31 de mayo de 1989 el conjunto 'verdolaga', dirigido por Francisco Maturana, ganó el torneo con un equipo de 'puros criollos' y con un estilo que le dio al país el reconocimiento mundial.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
30 de mayo 2009 , 12:00 a. m.

El 31 de mayo de 1989, a las 10 y 47 de la noche, del estadio El Campín de Bogotá salió un rugido incomparable. Atlético Nacional de Medellín acababa de convertirse en el primer equipo colombiano campeón de la Copa Libertadores de América, después de superar una tanda de 18 cobros desde el punto penalti que pareció eterna, aunque en realidad duró 21 minutos.

Fue a esa hora, ese día, que el fútbol colombiano dejó de ser simplemente un segundón, para ponerse al fin al nivel de los grandes en el panorama internacional. Fue una hazaña que se consiguió con una formación íntegramente criolla y un estilo de juego que parecía inofensivo como una aventura pasajera, pero que terminó por seducir y enamorar como una persistente dama.

Ese 31 de mayo, hace exactamente 20 años, El Campín no solo rugió, sino que tembló por la emoción desbordada de casi 50.000 hinchas que saltaban, lloraban, cantaban o gritaban para celebrar la conquista y también para liberar la carga de angustia que les había provocado el final del partido.

A las 10 y 47 minutos de la noche, la pelota disparada por Leonel Álvarez desde el punto penalti, frente al arco norte, se había encontrado dócilmente con la red. El jugador pateó al palo derecho, mientras el arquero se había lanzado hacia el izquierdo. 

"¡Campeón, Nacional campeón!" fue el canto que se escuchó en medio de la algarabía.

"Puse la pelota y me separé unos cinco o seis metros. Tomé carrera y a mitad de camino me frené. Me dio por mirar al arquero y vi que ya estaba en el suelo, en el palo izquierdo, y entonces se la tiré al palo derecho. Donde yo no mire al arquero, seguramente me lo tapa, porque yo lo iba a patear ahí donde él se tiró. Dios y la virgen María Auxiliadora me iluminaron para mirar antes de cobrar".

Así recuerda hoy su disparo Leonel, uno de los héroes de aquel momento lleno de magia y suspenso. Su disparo, el número 18, dejó la cuenta 5-4 a favor de Nacional, después del 2-0 con el que ganó en los 90 minutos y que obligó a la definición desde el punto blanco. El arquero al que se refiere es a Éver Almeida, capitán y símbolo del Olimpia de Paraguay, el rival que en el juego de ida de la final había ganado por igual marcador.

La euforia desatada en El Campín es ahora comprensible. Los cobros de penalti pusieron a prueba hasta los más alentados corazones, pues mientras René Higuita atajaba los disparos de los paraguayos, los jugadores colombianos desperdiciaban sus remates. Al final, el arquero colombiano tapó cuatro de los nueve cobros de Olimpia y fue el otro héroe de la tanda.

"El mismo nerviosismo de los jugadores antes de cobrar, cuando colocaban la pelota, hacía que de forma inconsciente mostraran para qué lado iban a patear. Difícilmente cambiaban y por eso siempre adiviné y me tiré al costado que era", asegura 20 años después Higuita, quien además anotó el quinto cobro de Nacional en la inolvidable definición.

El 31 de mayo de 1989, a las 10 y 47 de la noche, las banderas verdes y blancas del equipo colombiano empezaron a flamear imponentes en las tribunas de El Campín y fueron la señal para el comienzo de la celebración, que se prolongó hasta la noche siguiente en Medellín, su casa, allí donde forjó su camino de campeón.

"Recibir en las manos esa pesada Copa me hizo saber lo duro que fue ganarla. Es difícil decir lo que sentí al levantarla, porque hay estados del espíritu que son difíciles de explicar. Tal vez, la emoción fue menos de la esperada, porque el estrés todavía estaba ahí, y apenas empezaba a liberarlo. Pero fue un descanso...". Este es el testimonio de Alexis García, el hoy exitoso técnico de Equidad, quien fue el primer futbolista colombiano que alzó la Copa Libertadores, en su condición de capitán de Nacional.

La conquista fue durísima y al principio impensada, con un recorrido de 14 partidos. Hubo algunos memorables, como el de la derrota 2-1 frente a Racing de Avellaneda, en Argentina, en la fase de octavos, en el que se logró el gol del descuento a cuatro minutos del final. Nacional había ganado 2-0 el de ida. 

"Para tratar de explicar ese juego, digo que fue como si Racing nos hubiera cogido el rancho a piedra y además tuvimos que soportar a la afición más hostil que habíamos conocido hasta entonces", cuenta John Jairo Tréllez, uno de los delanteros titulares y a quien se le recuerda especialmente por el gol que le marcó en Bogotá a Millonarios, en el empate 1-1 de cuartos de final con el que Nacional siguió su camino.

"Millonarios fue uno de los tres rivales más duros que tuvimos. Sabíamos que quien pasara iba a ser el campeón de aquella Copa", rememora Luis Carlos Perea, el defensa que parecía hecho de piedra por su fortaleza física.

El hombre de la fortaleza mental fue Francisco Maturana, el técnico campeón, el ideólogo de aquel Nacional que le profesaba reverencia al toque de la pelota. "No soy muy dado a los recuerdos y no me parece que haya que celebrar algo que pasó hace 20 años, eso una invitación a la mediocridad. Hay que celebrar es ganando algo y Nacional se quedó en el pasado y hoy no tiene ni una sede propia. Una celebración linda sería, por ejemplo, inaugurarla en el día del aniversario del título", dice Maturana.

Puede que tenga razón el 'profe'. El 31 de mayo del 2009, Nacional está eliminado de las finales del campeonato colombiano, al hacer la peor campaña desde que ganó la Copa. Lleva cinco días con su nuevo director técnico, el argentino Ramón Cabrero, y trata de entrar por el rumbo de la recuperación. Por eso no habrá celebraciones, sino apenas algunos homenajes para reconocer que aquella hazaña le enseñó a ganar al fútbol colombiano.


GABRIEL BRICEÑO
Subeditor de Deportes
gabbri@eltiempo.com.co  

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