De Tocqueville y la reelección

De Tocqueville y la reelección

07 de mayo 2009 , 12:00 a. m.

Según José Obdulio Gaviria, la prohibición de la reelección presidencial es "antidemocrática", y de no permitírsele al presidente Uribe otro mandato, su proyecto de Seguridad Democrática se disolverá.

Con esta afirmación, el señor Gaviria parece insinuar que, si la prohibición de una segunda reelección del Presidente es antidemocrática, lo es también el impedimento de una tercera o una cuarta. Dado que este argumento se presenta con frecuencia en Latinoamérica, haríamos bien en consultar la obra del gran pensador político Alexis de Tocqueville, quien consideró con cautela el tema de la reelección del poder ejecutivo en las democracias modernas.

En primer lugar, Tocqueville reconoce el valor de la reelección presidencial: "Parece a primera vista contrario a la razón -escribe- prohibir que la cabeza del poder ejecutivo sea elegido una segunda vez". Tocqueville admite que los talentos y el carácter de un solo individuo pueden ejercer una influencia enorme sobre el destino de una nación, "especialmente en situaciones críticas o durante tiempos peligrosos", algo que podemos entender los colombianos al haber presenciado el radical giro hacia la gobernabilidad y el orden al cual nos ha conducido el liderazgo del presidente Uribe.

Tocqueville luego presenta un argumento similar a aquel que exponen varios partidarios de una segunda reelección en Colombia: "Una ley que prohíba la reelección del primer magistrado privaría a los ciudadanos de la más tangible garantía de la seguridad y la prosperidad del Estado; y, por una inconsistencia singular, un hombre sería excluido del gobierno precisamente en aquel momento en el cual ha demostrado su habilidad en conducir sus asuntos". Esta es la misma preocupación que expresa el señor Gaviria al preguntar qué será de la Seguridad Democrática sin Uribe en la Presidencia.

Sin embargo, Tocqueville afirma que, por sólidos que sean estos argumentos a favor de la reelección, "se pueden avanzar razones más poderosas aún en su contra". Estas son las siguientes:
Primero, la reelección "ofrece un incentivo tan espléndido a la ambición privada, y es tan apta en enardecer a los hombres en la búsqueda del poder, que, cuando faltan razones legítimas, la fuerza se apodera no infrecuentemente de lo que el derecho niega".

Segundo, "mientras más crezcan las ambiciones del candidato, con más vigor impulsa sus intereses una muchedumbre de partidarios que esperan compartir el poder con el que ha ganado el premio".

Tercero, cuando el primer magistrado busca mantener su posición por medio de la intriga y la corrupción, tiene a su alcance todo el poder del Estado y su inmensa influencia, instrumentos que puede utilizar sin escrúpulos para alcanzar su meta de aferrarse al poder.

Cuarto, cuando existe la reelección, las altas carteras del gobierno se vuelven premios no para aquellos que hayan servido a la nación, sino para los que le hayan demostrado la máxima lealtad al jefe de Estado. En ese caso, el gobierno deja de servir a la comunidad y adquiere un aspecto personalista, mientras los servidores públicos avanzan en sus carreras dependiendo de cuanto hayan podido complacer al presidente.

Quinto, cuando el presidente busca permanecer en su cargo por medio del aparato electoral, deja de ser un verdadero estadista, lo cual implica actuar no infrecuentemente de una manera independiente de los deseos de la mayoría. Buscando su reelección sin cesar, el presidente adopta los gustos y las animosidades de la masa, "se apura por prever sus deseos, anticipa sus quejas, cede frente a sus apetitos más indolentes, y, en vez de guiarla, sigue sus dictámenes".

Para Tocqueville, de las ventajas de la reelección presidencial surgen sus más grandes debilidades: "Para no privar al Estado de los talentos del individuo, esos talentos se vuelven inútiles, y para reservar una precaución contra peligros extraordinarios, el país es expuesto a diarias amenazas".

El filósofo que quizá ha escrito con la mayor perspicacia acerca de la democracia moderna argumenta que la reelección del poder ejecutivo es más peligrosa que su impedimento. Los colombianos deberíamos seguir sus recomendaciones.

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