Tres días de duelo nacional y masiva despedida a ex presidente argentino Raúl Alfonsín

Tres días de duelo nacional y masiva despedida a ex presidente argentino Raúl Alfonsín

Decenas de miles de personas, incluidos varios políticos latinoamericanos, acudieron este miércoles al Congreso para despedir los restos del hombre que encabezó el retorno de la democracia a ese país.

01 de abril 2009 , 12:00 a.m.

Argentina abrió un lugar en su historia para el ex presidente Raúl Alfonsín, bautizado ya como el "padre" de la democracia de ese país y despedido por miles de personas en el Congreso con los honores de un jefe de Estado.

En silencio y de forma ordenada, una fila de casi 30 cuadras de personas de distintas edades y estratos sociales aguardaba para darle el último adiós a Alfonsín, fallecido el martes a los 82 años de un cáncer de pulmón.

Buenos Aires no recordaba una movilización popular semejante en homenaje a una personalidad pública desde la muerte del general Juan Domingo Perón, en 1974, cuando se veló el cuerpo durante tres días y las autoridades determinaron cerrar las puertas del Congreso para proceder al entierro. 

Con honores de Estado y entre llantos, aplausos y vítores del público que gritaba ''­Alfonsín, Alfonsín­'', sus restos quedaron instalados en el Salón Azul del Congreso, flanqueados por dos soldados del Regimiento de Granaderos en guardia de honor y rodeados de coronas florales.

Según medios locales, desde la mañana hasta la tarde del miércoles pasaron unas 15.000 personas frente al féretro abierto con el cuerpo de Alfonsín, con la banda y un bastón presidencial.

Dada la multitud que por la noche todavía aguardaba por ingresar, se dispuso que las puertas del Parlamento permanecieran abiertas.

Por otro acceso, llegaban dirigentes de todos los signos y referentes de la política latinoamericana, entre ellos el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, quien viajó especialmente para despedir a ''un amigo del pueblo uruguayo y solidario con nuestra causa democrática, que sintió y expresó como su propia causa'', según un mensaje difundido por su Gobierno.

También estuvieron los ex mandatarios Carlos Saúl Menem, Eduardo Duhalde, Fernando de la Rúa y Néstor Kirchner, de Argentina; Fernando Henrique Cardoso y José Sarney, de Brasil, y Julio María Sanguinetti, de Uruguay.

Kirchner (2003-2007), que llegó a última hora al Parlamento arropado por varios miembros del Gobierno de su esposa, elogió el carácter "políticamente incorrecto" de Alfonsín y reveló que mantenía largas charlas telefónicas con el ex presidente durante su mandato.

La noticia de la muerte de Alfonsín, quien gobernó entre 1983 y 1989 tras la caída de una de las más sangrientas dictaduras militares de América Latina (1976-1983), repercutió fuerte en el país y en toda la región, desde donde llegaron mensajes de condolencias de varios líderes latinoamericanos.

'Constructor de la democracia'

''Con la muerte de Raúl Alfonsín no sólo Argentina sino toda América del Sur perdieron a un gran constructor de la democracia. Artesano de la alianza Argentina-Brasil, Alfonsín deja el recuerdo de un hombre de diálogo con profundas concepciones democráticas'', manifestó el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva en un comunicado. 

Ricardo Lagos y Patricio Aylwin, figuras claves en el restablecimiento de la democracia en Chile, destacaron su influencia en el proceso democratizador en toda la región.

Lagos afirmó que ''América Latina está hoy de luto'' y que ''ha muerto un gran demócrata".

"Con él se inició la recuperación de la democracia en buena parte del Cono Sur'', aseguró el ex mandatario chileno.

Aylwin, el primer presidente chileno tras la dictadura del general Augusto Pinochet, destacó que su gobierno ''fue el de la reconstrucción democrática y el enfrentamiento a las violaciones de los derechos humanos''.

El ex presidente colombiano Belisario Betancur lo calificó como ''un gran hombre de América y de la democracia''.

También manifestaron su pesar el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y los reyes Juan Carlos y Sofía.

El Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) guardó un minuto de silencio en homenaje al ex presidente, y lo mismo hizo el Consejo de Ministros de Perú, encabezado por el presidente Alan García, quien definió a Alfonsín como un "promotor de la integración y de la amistad latinoamericana".

Alfonsín "volvió a situar a su país en el centro del mundo democrático en un momento en que aún no había muchas democracias en nuestra región", señaló, por su parte, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza. 

"Para los que creemos que la política es consenso, búsqueda de acuerdos, diálogo, prudencia, racionalidad y sentido común, Raúl Alfonsín es un ejemplo, y lo vamos a echar mucho de menos, sobre todo en momentos en que en algunas partes afloran las tendencias a pelearse", afirmó Insulza sin referirse a ningún país en concreto.

Dirigente de la Unión Cívica Radical (UCR), un partido tradicional que tomó un giro a la socialdemocracia, Alfonsín jugó un papel protagónico tras la derrota en la guerra contra el Reino Unido por la posesión de las Islas Malvinas, en el Atlántico sur en 1982.

Encabezó una coalición político-social denominada ''multipartidaria'' que allanó el terreno para las elecciones presidenciales de 1983, en las que se impuso con el 51,7 por ciento de los votos frente al 40,1 por ciento del peronismo, por primera vez derrotado en las urnas.

Elegido para conducir un país devastado por una dictadura militar que según organizaciones de derechos humanos dejó cerca de 30 mil desaparecidos, su gestión quedó grabada a fuego por dos episodios clave.

El primero fue un histórico juicio a las juntas militares considerado el 'Nuremberg' argentino, y durante el cual un tribunal civil sentenció a cárcel de por vida a los dictadores Jorge Videla y Eduardo Massera.

El segundo fue una crisis hiperinflacionaria -más del 3 mil por ciento en 1989-, circunstancia que desató un fuerte descontento social (Alfonsín tuvo que afrontar 13 huelgas generales de la central obrera peronista CGT) e hizo caer en picada su popularidad, por lo que finalmente se vio obligado a entregar el poder seis meses antes de que terminara su mandato al peronista Carlos Menem.

Desde entonces, el viejo caudillo manejó en las sombras los hilos de la UCR y en su última aparición pública en el 2008, los Kirchner le rindieron homenaje por su papel en democracia.

''La figura de Alfonsín está indisolublemente vinculada a la recuperación democrática de la Argentina luego de la dictadura más trágica que tuvimos los argentinos'', recordó este miércoles la presidenta Cristina Fernández de Kirchner desde Londres, donde asiste a la cumbre del G-20.

La mandataria dispuso tres días de duelo nacional y adelantó su regreso para el viernes, aunque no concurrirá a las exequias de los restos de Alfonsín el jueves, en el prestigioso cementerio de la Recoleta.

Turbulenta transición a la democracia

A pocos días de asumir, Alfonsín dio el aval político para que, por primera vez en la historia del país sacudido por seis golpes militares, se juzgara a los cabecillas del régimen militar. La medida tampoco registraba antecedentes en el mundo.

Para ello creó la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (Conadep), liderada por el escritor Ernesto Sábato, para recibir las denuncias y pruebas que luego serían remitidas a la Justicia. Resultado de ese trabajo fue el informe Nunca Más, que reveló que el régimen puso en práctica un atroz plan de exterminio de disidentes.

Después de nueve meses de agotadoras audiencias, un tribunal civil condenó a los dictadores a cadena perpetua. ''Va a pasar a la historia y se merece todo nuestro reconocimiento'', sostuvo Estela de Carlotto, presidenta de la organización de las Abuelas de Plaza de Mayo, quien también recordó el dolor que provocó en los organismos de derechos humanos la decisión del propio Alfonsín de solicitar al Congreso la sanción de las leyes de perdón (Obediencia Debida y Punto Final) para frenar el juzgamiento de los represores, tras sufrir tres fuertes rebeliones militares entre 1987 y 1988.

Según estas leyes, se exculpaba a quien se amparara en haber recibido órdenes, incluso para torturar a embarazadas, robar bebés o arrojar vivas al mar a personas desde aviones.

Durante todo el día se sucedieron los relatos de anécdotas sobre Alfonsín, muchas conocidas y otras no tanto, como que personalmente iba a devolver cada mes a la Administración su pensión como ex presidente, aunque no nadaba en la abundancia económica. 

También se habló de su gracia para contar chistes "verdes y no tan verdes", como recordaba una de sus vecinas de Chascomús, su ciudad natal; de su gusto por la siesta y de su "tozudez" gallega, herencia de su padre, un emigrante republicano.

Alfonsín fue partícipe, además, de dos hechos muy relevantes para la región: puso fin a una larga serie de conflictos limítrofes con Chile por el austral canal del Beagle, que tuvo a los dos países al borde de la guerra, y sentó las bases de lo que más adelante sería el Mercosur con un acuerdo de complementación de las industrias automotrices de Brasil y Argentina.

BUENOS AIRES (AFP-AP-Efe)

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