Masiva compra de tierras a víctimas en Montes de María y Catatumbo; las pagan por debajo de su valor

Masiva compra de tierras a víctimas en Montes de María y Catatumbo; las pagan por debajo de su valor

Muchas de las hectáreas vendidas eran de campesinos desplazados o en riesgo de desplazamiento, y que habían sido congeladas por el Estado para proteger el patrimonio de los afectados por la violencia.

29 de marzo 2009 , 12:00 a.m.

Esto significa que sobre ellas estaba prohibida cualquier transacción. Bajo este esquema, el Programa de Protección de Tierras ha congelado 3'044.067 hectáreas en todo el país. Muchas estaban en riesgo de ser apropiadas por actores armados ilegales. De esta cifra, 1'694.331 fueron abandonadas por sus dueños.

La venta masiva, antecedida por una avalancha de campesinos que pedían que levantaran la protección a sus parcelas, ha alcanzado a todos los Montes de María.

En Ovejas (Sucre), el año pasado se negociaron más de 3.000 hectáreas, cifra que supera en más de 50 por ciento el promedio anual transado hasta entonces en ese municipio.

El alcalde, Antonio García, admite que gente del interior, especialmente de Antioquia, llegó a comprar a muy bajos precios, aprovechando el temor de los campesinos de regresar a sus fincas. "Pagaron unos 600 mil pesos por una hectárea que hoy puede costar 4 millones de pesos", agrega.

En el pueblo hablan, por ejemplo, de una empresa a la que identifican como Arepas Don Pancho, que compró a unas 130 familias las 1.200 hectáreas de la finca Europa, un terreno que había sido parcelado por el Incoder. Pagó cada hectárea a no más de 800 mil pesos. La empresa no aparece registrada en Medellín.

Advertencia del Gobierno

Fue el propio presidente Álvaro Uribe el que lanzó la primera advertencia: "¡No vendan sus tierras!", les dijo el 9 de agosto a los campesinos que en medio de un consejo comunal en San Juan Nepomuceno (Bolívar), le contaron que estaban siendo presionados para vender a bajos precios.

Ese día, Uribe pidió al Ministerio de Agricultura, al Incoder y la Superintendencia de Notariado y Registro, trabajar de la mano para evitar que los campesinos perdieran sus parcelas.

Pero para cuando habló, la venta en los Montes de María había alcanzado miles de hectáreas. Wálter Ahumada, secretario de Gobierno de San Juan Nepomuceno, reconoce que solo una empresa forestal de Medellín, Tierras de Promisión, compró cerca de 5.000.

"Son predios por los que hace cinco años nadie daba un peso, y de pronto ofrecían 1 millón. La gente, que a veces tiene miedo de volver, prefiere vender", añade.

EL TIEMPO intentó comunicarse con Tierras de Promisión, con sede en Medellín, pero nunca contestaron.

Antioqueños, ¿en expansión?

Hasta El Salado, corregimiento del Carmen de Bolívar que fue escenario de una de las masacres más sangrientas de los paramilitares, se volvió atractivo.

El secretario del Interior del departamento de Bolívar, Orlando Periñán, dice que desde octubre hasta enero recibieron 67 solicitudes de compra, equivalentes a 2.500 hectáreas, en la zona montañosa de El Carmen.

Y confirma haber recibido la visita de empresarios antioqueños que poseen títulos de propiedad en la región, y que quieren poner en marcha proyectos agroindustriales.

EL TIEMPO encontró que entre esos compradores están Agropecuaria El Carmen y Agropecuaria El Génesis. La primera se ha identificado como socia de la tradicional Cooperativa Lechera de Antioquia (Colanta), pero Jenaro Pérez, su gerente, le dijo a este diario que Colanta no tiene nada que con la compra de tierras.
El ex canciller Fernando Araújo, a quien Agropecuaria del Carmen y Agropecuaria Génesis buscaron para que dirigiera una fundación social, le confirmó a EL TIEMPO que hace parte de la Fundación Amigos de los Montes de María, "como presidente honorario (ver No tengo nada que ver en compras)".

La Gobernación de Bolívar dice tener documentos de campesinos que certifican que aceptan vender sus propiedades. Pero la preocupación subsiste.

Miriam Hernández, del Programa de Protección de Tierras de Acción Social, dice que inquieta que "se estén aprovechando de los campesinos comprando a bajo precios, porque ellos no quieren volver o están endeudados".

El hecho es que tras la desmovilización de los 'paras' y la muerte del guerrillero de las Farc 'Martín Caballero', que azotaba con secuestros, los Montes de María se valorizaron. Según la Gobernación, de los 100 o 200 mil pesos que costaba una hectárea, pasó a valer entre 4 y 6 millones.

Catatumbo, el otro objetivo de los compradores

Pero los precios altos no han llegado a los campesinos. Ni en los Montes de María, ni en el Catatumbo (Norte de Santander), donde también los labriegos comenzaron a pedir que les levantaran las medidas de protección a sus hectáreas.

El pasado 17 de marzo, Acción Social denunció: "(...) se ha detectado que en varios de los municipios que comprende la declaratoria (de protección), se está presentando la concentración de tierra. Tal es el caso del municipio de Tibú, en donde más de 40 predios han sido adquiridos por la misma persona jurídica".

EL TIEMPO estableció que esa persona jurídica es Bioagroindustrial de Colombia, dedicada al cultivo de la palma de aceite. Y que trabaja de la mano del ex ministro de Agricultura en el gobierno de Andrés Pastrana, Carlos Murgas, conocido como el 'zar del agro'.

"El ex ministro Murgas (...) es el corazón de este proyecto en el Catatumbo (...) con todo su staff técnico-administrativo y toda su sapiencia", afirma el representante de Bioagroindustrial en Tibú, Carlos Mario Peláez.

A través de la Promotora Hacienda Las Flores, un complejo agrodindustrial que inició con su familia a finales de los años 70, Murgas se ha convertido en el eje de la palmicultura en el Catatumbo. Él dice que lleva ocho años en la región (ver Promovemos alianzas con pequeños productores).

La compra masiva de tierras en Norte de Santander se ha extendido a El Carmen, Convención y Gramalote. Cooperativas de paramilitares desmovilizados estarían también tras las ofertas, para proyectos agroindustriales.
Y en el Gobierno hay preocupación por la concentración de tierra a costa de los campesinos afectados por la violencia.

'No tengo que ver en compras'

El ex canciller Fernando Araújo reconoció que sí ha tenido contactos con algunos de los compradores de tierra en los Montes de María, pero a través de una fundación social que un grupo de ellos constituyó, y no como comprador.

"Un grupo de empresarios paisas ha querido hacer una fundación para realizar un trabajo social, paralelo a su actividad económica, y me pidieron que fuera el presidente honorario de esa fundación", admitió Araújo.

El ex canciller fue claro al precisar que no tiene intereses económicos en la zona ni en ninguna de las empresas que están allí adquiriendo predios.

"No tengo nada que ver con la compra de tierras. Me llamaron a que les colaborara en la labor social, por haber estado secuestrado en esa zona tanto tiempo, y porque piensan que mi nombre puede tener un buen recibo y abrir algunas puertas", dijo.

'Promovemos alianzas con pequeños productores': Murgas

El ex ministro de Agricultura Carlos Murgas defiende su trabajo en el Catatumbo. "Lo único que hemos hecho es promover la alianza entre pequeños, medianos y grandes productores. Eso es lo que yo hago, yo no compro tierras", le dijo a este diario.

Su empresa, Promotora Hacienda las Flores, lleva ocho años en Norte de Santander y tiene 8.216 hectáreas sembradas con palma de aceite.

Sin referirse a una empresa o persona en particular, Acción Social dijo sobre Norte de Santander: "se han descubierto presiones a los propietarios, poseedores, ocupantes o tenedores, con el fin de obligarlos a concretar el negocio o a que abandonen el predio".

Tanto el representante de Bioagroindustrial de Colombia en Tibú, Carlos Mario Peláez, como el alcalde, José del Carmen García, descartan presiones. "No hay denuncias. Incluso, el mismo vendedor es el que a veces está muy pendiente para que la Alcaldía le agilice el permiso", enfatiza el mandatario local.

Peláez, por su lado, afirma que mucha gente que se fue por la violencia ha visto la oportunidad de recuperar algo de lo que dejó abandonado, con la venta de los predios. Planeación de Tibú asegura que no expide permisos para vender si el precio está por debajo del avalúo.

Pero EL TIEMPO encontró que uno de los últimos predios adquiridos por Bioagroindustrial, la finca Finlandia, de 86 hectáreas, fue pagada en 21'775.000 pesos. Es decir, a 253.157 pesos la hectárea.

Informe coordinado por Marisol Gómez Giraldo. Contó con reportería de Jorge Enrique Meléndez (Bogotá), Vicente Arcieri (Bolívar), Arturo Peñaloza (Norte de Santander) y Jorge Iván García (Antioquia).

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