Autoridades investigan al menos siete casos de falsos positivos en Boyacá

Autoridades investigan al menos siete casos de falsos positivos en Boyacá

La muerte de un taxista, una trabajadora de una salsamentaria, un ayudante de la Terminal, un enfermo mental y hasta un soldado, son algunos de los casos que se han presentado en el departamento.

16 de marzo 2009 , 12:00 a.m.

La Fiscalía General de la Nación tiene pruebas según las cuales John Fredy Arcos, taxista, y Blanca Medina, quien trabajaba en una salsamentaria, fueron asesinados por uniformados del Gaula Militar de Boyacá.

La muerte de estas dos personas ocurrió en abril del 2005 en la vía que de Tunja conduce a Toca.

Los militares que los asesinaron simularon un enfrentamiento armado, en el que supuestamente habrían dado de baja a una importante integrante de la guerrilla.

El boletín oficial de ese entonces señaló que integrantes del Gaula dieron muerte a dos presuntos integrantes de la cuadrilla José David Suárez, del Eln, en el sitio Puente La Hamaca, en jurisdicción de Chivatá.

La Fiscalía dice que este es uno de los siete casos de falsos positivos que se registraron en Boyacá entre el 2001 y el 2008.

Familiares reclaman justicia

Carlos Alberto Ramírez , Pedro Jesús Vega, Luis Sandoval Pérez, Mauricio Hernández Cuadrado, Alexánder Quirama y Carlos Numpaque Piña fueron otras víctimas de presuntas ejecuciones extrajudiciales materia de investigación por parte de las autoridades.

Sus familiares han esperado hasta por ocho años que se haga justicia y se determinen las verdaderas causas de las muertes de sus hijos y hermanos, para que estas no se queden en la impunidad.

Algunos de estos casos ya se encuentran en las unidades de Derechos Humanos de la Fiscalía y la Procuraduría General de la Nación.

John Arcos y Blanca Fabiola Medina, Abr. del 2005

"John salió a trabajar en el taxi esa noche y no volvió; al otro día funcionarios de la Fiscalía llegaron hasta la casa y me dijeron que estaba muerto."

"Al taxi de mi hijo le pusieron un cargamento de armas en el baúl, que supuestamente sería utilizado para secuestrar a un abogado, lo que es mentira; todo lo contrario, él trabajaba como informante de la Brigada", dijo la madre de Arcos.

"Blanca recibió una llamada para que saliera en horas de la noche y no volvimos a saber de ella; luego nos dijeron que había muerto en un enfrentamiento con el Gaula de Sogamoso. Nos dijeron que ella tenía un arma, cuando nunca había disparado, ni sabía hacerlo", afirmaron sus padres.

Ahora, fuentes de la Fiscalía aseguran que Arcos y Medina fueron asesinados por miembros del Gaula y que no tenían relación con grupos al margen de la ley.

Sin embargo, el mismo día de la muerte de Medina, un Fiscal delegado ante el Gaula le abrió un proceso por rebelión, al tiempo que ordenó el allanamiento de su residencia.

"Hubo dos asesinatos y no un enfrentamiento. Arcos era informante de la Primera Brigada. Estas personas fueron asesinadas y llevadas al lugar de los hechos, donde se simuló un combate disparando contra los árboles", dijo una fuente de la Fiscalía.

A pesar de lo anterior, con gastos reservados de la unidad militar se le pagó a una supuesta informante, que nunca fue identificada y que entregó la información que permitió las dos 'bajas'.

En los próximos días la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía dictará medida de aseguramiento contra los militares que participaron en esta falsa operación y contra el Fiscal que la avaló.

Luis Sandoval Pérez, Ago. del 2007

Uniformados del Batallón de Alta Montaña de El Espino fueron los responsables de la muerte de un campesino de Chita, quien tenía detención domiciliaria por el presunto delito de rebelión.

En agosto del 2007 los militares llegaron y sacaron de su residencia a Luis Sandoval Pérez. Al día siguiente su cuerpo sin vida fue encontrado, con uniforme camuflado, en una vereda de Chita.

Junto a él, una carabina, material de comunicaciones, proveedores, granadas de fragmentación y un cintilla con el distintivo de las Farc - EP.

El soldado Francisco Escobar fue condenado por secuestro agravado y homicidio en persona protegida, mientras que el cabo Johny Carvajal y los soldados Luis Velandia y Giovany González fueron condenados por homicidio.

Mauricio Hernández, Mar. de 2008

"Desapareció de la Terminal de Tunja. Lo mataron miembros del Batallón Tarqui en una vereda de Socotá; supimos que murió por un papel que nos dio la Fiscalía. "Él tenía una reata verde y tenis negros nuevos de los que le dan a los soldados. Un testigo nos aseguró que vio cuando a Mauricio se lo llevaron en un carro rojo. A él lo mataron con tiros a quemarropa", sostuvieron amigos de la víctima.

Pedro Jesús Vega, Feb. de 2007

Un grupo de amigos con quienes estaba Vega el día que desapareció comentan que unos jóvenes se unieron a ellos para darles plata, comida y drogas, con lo que se ganaron su confianza; luego les propusieron un negocio ilícito y Pedro se fue. Indigentes de la zona de la Terminal de Tunja dijeron que a Vega se lo llevaron con otro joven.

"Fueron subidos a la fuerza y contra su voluntad a una camioneta blanca por varios sujetos que los encañonaron y se los llevaron; luego aparecieron muertos", manifestaron.

Alexander Quirama, Sep. 2008

Desapareció en Bogotá y al día siguiente fue abatido en combate en Chivor por el Batallón Bolívar.

El día que desapareció la familia decidió esperar, pues varias personas lo vieron subirse a una camioneta.

"Por sus problemas mentales no tenía trabajo, hacía mandados, ayudaba a la gente a subir cilindros de gas o limpiando lotes", dijo su hermano.

Sin embargo, la familia fue contactada por la Fiscalía que dijo que había muerto en combate con el Ejército, un día después de su desaparición, en Chivor.

Junto a Alexander apareció, también dado de baja por el Batallón Bolívar, Nolbeiro Muñoz Gutiérrez, otro de los jóvenes que subió a la camioneta y quien vivía en una casa a pocos metros de la de Alexander. Muñoz era desmovilizado de las Farc.

Carlos Ramírez, Nov. 2001

"Me dijeron que a él lo mató una guerrillera cerca a las casas fiscales, pero es falso. Mi hijo prestaba servicio militar en el Batallón de Servicios de Tunja.

A él le pegaron un tiro a quemarropa; a los pocos días alguien me dijo que lo vio cerca a los apartamentos de Comfaboy gritando y pidiendo auxilio. Mi hijo se escondió en un potrero, ahí lo golpearon y lo remataron", dijo.

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