Fuerte oleaje destruyó parte del histórico muelle de Puerto Colombia

Fuerte oleaje destruyó parte del histórico muelle de Puerto Colombia

La emergencia fue provocada por vientos entre 40 y 50 nudos, destruyó 250 metros de la parte media del muelle, que tiene cerca de 1.300 metros.

07 de marzo 2009 , 12:00 a.m.

Edilma Navarro, hoy mesera porque hace un año el viento arrasó con su negocio casetero, dormía tranquilamente en su casa de tabla cuando sintió el estropicio. Eran las tres de la madrugada y la noche de Puerto Colombia estaba teñida de viento.

Recordó su propia experiencia, y temió lo peor, porque era la primera vez que sentía un estruendo tan fuerte. La noche era muy gruesa así que aguardó.   "Esperé a que fueran las seis de la mañana y bajé a la playa. Fui hasta la caseta de mi suegra, Rita Quiroz,  y la encontré bien, pero la tragedia estaba más al fondo".

Las olas por esta época, suelen golpear con fuerza al viejo muelle de Puerto Colombia. Un frente frío es el culpable de esos movimientos bruscos del mar. El espectáculo del agua volando sobre la abandonada estructura da hasta para postales, pero en esta ocasión era distinto: 250 de los  1.300 metros del muelle habían desaparecido dejando aislada la punta cerca de donde está la antigua caseta de aduana.

Lo otro sí era más o menos lo mismo: casetas de tablas destrozadas, otras a punto de caerse, mucha agua donde antes había playa, y gente corriendo de aquí para allá. A Juan Muñoz, que en la casi penumbra de la madrugada intentaba, con varios conocidos, mover su quiosco, se le cayó encima la estructura y se golpeó la pierna.

Él y otras dos personas más -Fredy Jiménez y Misael De la Hoz- se golpearon en la operación de trasteo de sus casetas, pero el asunto pudo haber sido peor: la naturaleza fue dura contra el muelle y le dio una estocada mortal, pero por lo menos eso no ocurrió en horas del día, cuando, pese a la prohibición expresa de no recorrerlo por el peligro que representa, es visitado por turistas de todas partes, y es usado como sitio de trabajo para una veintena de pescadores.

En su momento, el de Puerto Colombia llegó a ser considerado el más largo del mundo. Los trabajos de construcción fueron dirigidos por el ingeniero cubano Francisco Javier Cisneros, y la obra fue inaugurada el 15 de agosto de 1893. Durante las primeras cuatro décadas del siglo XX, se convirtió en nervio de la actividad internacional del país, pero en 1936, con la apertura definitiva de la desembocadura del río Magdalena (Bocas de Ceniza) se habilitó la actividad portuaria directa en Barranquilla y el muelle de Puerto fue abandonado.

La desidia gubernamental y la falta de liderazgo, prácticamente condenaron al olvido al muelle, aunque seguía siendo visitado. Uno de los que aprovechaba la belleza final de este saurio de la infraestructura era Omar Restrepo, cuyo negocio, Delicias del Mar, era prácticamente el mirador hacia el muelle desde lo alto de Puerto Colombia.

"Siento un intenso dolor como porteño. Hoy estamos de luto porque nuestro patrimonio histórico fue derrumbado por las olas", dice Restrepo, ahora acompañado de curiosos cuya ventaja, en este momento, es que pueden apreciar con claridad el tamaño de la tragedia mejor que cualquiera.

No se registraron víctimas fatales, tan sólo los cuatro heridos leves que eran atendidos ayer en el hospital local. Los damnificados, porque se perdieron las 22 casetas donde trabajaban, pasan de 250.

El gobernador del Atlántico, Eduardo Verano De la Rosa, quien viene liderando un proceso ante el Gobierno para recuperar el muelle, hizo una rápida visita por la mañana. Muchos lo señalaron como el responsable de todo por no actuar con celeridad en la tal recuperación. Quedó en pronunciarse más tarde.

Otros, como doña Edilma Navarro, le echa la culpa a la alcaldesa de Puerto Colombia, Martha Villalba. "Nosotros le decíamos que trabajara por esta zona, pero ella decía que no iba a invertir nada porque no era una playa estable".

Ayer, los organismos de socorro y las autoridades hacían esfuerzos tremendos para que la gente no siguiera entrando a la zona del muelle, porque el resto de la estructura casi flota sobre unas carcomidas y escuálidas columnas. Trataban de evitar que la tragedia creciera.

JAVIER FRANCO ALTAMAR

Corresponsal de EL TIEMPO

BARRANQUILLA

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