Ernesto Samper recibió 13 disparos en el atentado a Antequera, aún tiene 4 proyectiles en su cuerpo

Ernesto Samper recibió 13 disparos en el atentado a Antequera, aún tiene 4 proyectiles en su cuerpo

28 de febrero 2009 , 12:00 a.m.

Ernesto Samper se despertó en la madrugada del 4 de marzo de 1989 y observó que frente a su cama había un reloj que marcaba las 4 y 10. Disminuido, por los 13 proyectiles que se habían alojado en su cuerpo, volvió a dormir.

Después, tras un largo sueño, abrió los ojos de nuevo y se encontró con que las manecillas del reloj estaban congeladas: seguía marcando las 4 y 10. Intentó moverse y escuchó el tintineo de pequeñas campanas.

"¡Miércoles! ¡Me morí! Estoy en el cielo", exclamó.

El tintineo era el sonido de una veintena de medallitas del Divino Niño del 20 de julio que las enfermeras de la Caja de Previsión habían amarrado a su cama como una ayuda adicional para salvarlo.

Samper, quien descubrió que cada vez que intentaba moverse se producía ese tintineo, quiso conservar ese sonido mágico durante los casi tres meses de convalecencia.

"Alguna vez se me ocurrió quitarlas -las medallitas-, pero él, que no podía hablar porque estaba entubado, me detuvo con su mano y pidió que las dejara ahí", cuenta Jacquin Strouss, su esposa.

Bajo el fuego

Un día antes de ese extraño despertar, Samper se proponía viajar a Cúcuta. Estaba de campaña para las presidenciales de 1990 y en la capital de Norte de Santander el entonces senador Jorge Cristo le había concertado varias citas.

Al llegar al aeropuerto, relata Jacquin, los dos se encontraron con José Antequera. "Yo no lo conocía, pero sabía sobre las amenazas en su contra. Ernesto le dijo: '¿Tú qué haces aquí todavía?' Y nos respondió: 'Voy para Barranquilla, allá me siento más seguro con mi mamá".

Tras un estrechón de manos, se escuchó el barullo de los sicarios que entraron disparando. "Ernesto quedó boca arriba y Antequera, boca abajo. Uno de los sicarios estaba herido, pero disparando. Yo le grité a Parra -el escolta-: ¡Haga algo!", relata Jacquin.

Parra descargó un tiro al sicario en el entrecejo y lo mató. Jacquin arrastró a Samper hasta el counter de Avianca, en medio del tiroteo, lo puso en la banda transportadora de maletas y, después, lo sacó en una camioneta de Satena, con la ayuda del teniente Carlos Misas.

"Tranquila mi amor, que de esta salimos", le dijo Samper. Llegaron a la Caja de Previsión 17 minutos después del atentado; al ex presidente le quedaban, en ese momento, cuatro minutos de vida. "Doctor, no me dejen morir", dijo y luego se desvaneció.

Una misa

Tres meses después de escaparse de la muerte, Samper fue a la iglesia del 20 de julio para agradecer su recuperación. "Como siempre, había una multitud. Levanté la mano para saludar y...me robaron el reloj", cuenta con una sonrisa.

Lo único que lo inhibe desde entonces es regresar al hall del aeropuerto. "Lo hice una vez, hace 20 años, y sentí la muerte. Por eso, siempre ingreso por plataforma".

Este martes, cuando se cumplan 20 años del atentado a Antequera, Samper y su esposa regresarán a la iglesia del 20 de julio, para renovar los agradecimientos al Divino Niño.

"Vamos a ir con un grupo de amigos a rezar y a darle las gracias. Después, nos iremos a almorzar. Eso sí, esta vez no pienso llevar el reloj".

JOSÉ ANTONIO SÁNCHEZ
EDITOR REDACCIÓN EL TIEMPO

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.