Pese a dos accidentes motociclísticos, Cristóbal Errázuriz no abandona su moto

Pese a dos accidentes motociclísticos, Cristóbal Errázuriz no abandona su moto

Aunque su cara se desfiguró hace 25 años y hace apenas seis meses se partió seis costillas y se perforó un pulmón, él insiste en su pasión.

13 de febrero 2009 , 12:00 a.m.

Como si la vida le tuviera marcadas lecciones de vida, Cristóbal Errázuriz ha sufrido dos fuertes accidentes que, por fortuna, lo han dejado contar el cuento. Pero él, como si nada. Feliz de estar vivo. Sin traumas ni complejos que lo hayan puesto siquiera a pensar en dejar su pasión por las motos, a bordo de las cuales ha padecido los dos sucesos.

A los 25 años de edad, en plenas calles bogotanas, se le atravesó una buseta, lo embistió y se le partió la cara en nueve pedazos. Lo reconstruyeron totalmente, quedó prácticamente sin nariz porque en aquel entonces estaba prohibido usar casco y su rostro quedó irreconocible.

"Estoy lleno de tornillos. Me volvieron a armar la cara, la nariz me quedó aplastada. Aun así, sentí alegría de vivir. No me daba miedo mirarme al espejo, aunque la cara se demoró muchos años en deshincharse", recuerda este caleño.

Hoy tiene 50 años y hace apenas seis meses, volvió a sacudirse con otro accidente, también en moto, que lo dejó con seis costillas partidas, un pulmón perforado y una infección que adquirió en la clínica.

Esta vez sí la vio gris. Confiesa que sufrió más que en el primer accidente porque se le colapsó un pulmón y se infectó. Así que les tocaba drenar y era como sentir que lo estaban 'chuzando'. "Además, nunca en mi vida había dormido boca arriba y durante tres meses me tocó hacerlo porque no podía acostarme de otra manera", cuenta super relajado, mientras apoya el codo en su casco de motociclista.

Así es: Errázuriz sigue andando en moto. Tiene este gusto desde los 17 años, cuando de su propia plata se compró la suya, porque era consciente de que su papá jamás le daría una.
Incluso replica: "¿Temor? Es como si uno se resbalara entrando a la ducha y no volviera a ducharse. Esas cosas pasan y yo creo que si uno se cae en la vida hay que volver a levantarse o por lo menos coger impulso".

'No ha pasado nada'
Errázuriz sigue trabajando como si nada, como cuando en la época de 'Café' no lo llamaban por su nombre sino por el de Iván Vallejo, el maquiavélico antagonista de la telenovela de Fernando Gaitán.

Ha sido su personaje más popular, aunque desde antes de terminar el bachillerato ya estaba aprendiendo el oficio. Se salió del colegio para estudiar con Marcel Marceau en París y regresó a Colombia para montar un taller de pantomima. Les dio clases a niños, adolescentes, adultos mayores, niños especiales, pero lo encarretó la televisión y hasta ahí llegó la pantomima.

Pepe Sánchez le dio el espaldarazo y lo recibió como reemplazo en un Cuento del domingo y ahí comenzó. Hizo Revivamos nuestra historia, Herencia maldita, Don Chinche, Brillo, La Vorágine, El divino, Azúcar, La casa de las dos palmas, Café, Mascarada, Sin límites y algunos capítulos de Así es la vida.

Hasta que la violencia de Colombia lo espantó y se radicó en Chile, el país de sus padres. Vivía por aquel entonces en La Ceja (Antioquia) hasta que fue violada una vecina muy cercana y esto lo alertó sobre la seguridad de su hija, de 4 años de edad, y salió espantado.

Duró cinco años en ese país pero no logró hacer nada en la actuación. Dice que los medios son tan chiquitos y cerrados que no hizo contactos. Pero aprendió a hacer pan y junto a otro colombiano montó una panadería con todas las de la ley.
"Trabajé como una mula. Me levantaba a las 3 a.m. y me acostaba a las 11 p.m. de lunes a lunes. Fue muy duro", cuenta.

Soportó tres años, pero quebró. El proyecto resultó demasiado ambicioso y no le alcanzó el capital. Perdió mucha plata y se fue para Europa a hacer lo que siempre se ha dedicado a hacer cuando no tiene trabajo en la pantalla: vender arte.

"Soy buen vendedor. Es algo que me gusta. No me veo vendiendo seguros, ni sillas. Mi papá tuvo una época en que se enloqueció con el arte precolombino y me convertí en coleccionista y siempre he vendido muebles, cosas antiguas. Así que cuando hay crisis salgo a vender las cositas que tengo guardadas o las cositas buenas de mis amigos que están en la olla", dice en tono jocoso.

Cuando regresó a Colombia ingresó a Por amor a Gloria, Sin tetas no hay paraíso, Tiempo final, Mujeres asesinas, La marca del deseo y ahora a El penúltimo beso, producción de RCN en la que interpreta un personaje secundario, un viudo nostálgico que pretende enamorar a la costurera del barrio (Kathy Sáenz).

"Para mí todos los personajes son importantes. Aunque me gustan más los papeles fuertes y me encantaría volver a hacer algo importante, pero me siento a gusto, estoy encantado con Herney Luna (el director), es un tipo extraordinario, de un entusiasmo único", asegura.

Y recalca que se goza todo. Montar a caballo en su casa en La Calera, montar en bicicleta, andar por ahí, pero sobre todo, estar subido en su moto. Es una pasión que no logra ocultar.

Otros personajes que han sufrido accidentes faciales

Pedro Montoya

El emblemático actor que le dio vida a Simón Bolívar sufrió una embolia en 1998 que le paralizó medio cuerpo. Y como si fuera un acto sin importancia ese día llamó a su amigo Jorge Alí Triana y le dijo: "Acabo de cumplir 50 años y de qué manera. Amanecí tuerto, pero para lo que hay qué ver, con un solo ojo basta. Paralítico, pero eso tampoco me importa. Lo grave es que desperté en un hospital de caridad y llamado Simón Bolívar ¡Ese hij... me persigue!".

El actor falleció en 2004 en el baño de su casa por un accidente.

Oscar de Moya

Fue uno de los locutores más famosos de la radio en la década del 70. Actuó en varias producciones y su rostro le quedó medio desfigurado luego de ingerir un trozo de carne que le produjo la enfermedad llamada brucelosis (una bacteria que ataca en especial a los mamíferos. En los humanos ataca los tejidos blandos del organismo, el hígado, los ganglios linfáticos y los testículos).

Juan Alfonso Baptista (El gato)
A los 19 años, cuando apenas comenzaba a probar las mieles de la fama, este actor, conocido por su personaje de Óscar en Pasión de gavilanes, medio rostro suyo se paralizó. Un cambio brusco de temperatura lo obligó a interrumpir su carrera durante un año y las productoras le cerraron las puertas.

Ha sido la peor etapa de su vida. Duró nueve meses en terapias y los amigos que consideraba 'parceros', le dieron la espalda, solo su familia y su entonces novia, la también actriz Gaby Espino, lo apoyaron.

Mariela Rivas
El 29 de enero de 1993, a las 10 p.m., Mariela Rivas fue atropellada por un carro fantasma. La actriz que trabajó en ¿Por qué mataron a Betty si era tan buena muchacha? y en La alternativa del escorpión bajaba de su vehículo para cruzar la calle hacia su casa y no vio un campero que se acercaba.

Fue intervenida quirúrgicamente para drenarle un hematoma cerebral y otro pulmonar; la actriz presentaba igualmente fractura de fémur y fisuras en la cadera. La artista duró 22 días en el hospital y volvió al trabajo ocho meses después.

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