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Situación del sindicalismo en Colombia enfrenta a Republicanos y Demócratas en E.U.

Situación del sindicalismo en Colombia enfrenta a Republicanos y Demócratas en E.U.

Una andanada de críticas recibió el jueves el gobierno colombiano durante una audiencia convocada por el Comité para el Trabajo y la Educación de la Cámara de Representantes de E.U.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
12 de febrero 2009 , 12:00 a. m.

El objetivo de la audiencia era evaluar la violencia contra el sindicalismo en el país. El tema ha sido citado permanentemente por los demócratas como razón para oponerse al Tratado de Libre Comercio.

La audiencia, la primera que se convocó sobre Colombia en el año 2009, estuvo marcada por los fuertes testimonios de colombianos que viajaron para dar su opinión sobre el tema, y una dura confrontación entre Demócratas y Republicanos que ofrecieron visiones radicalmente opuestas ante el mismo fenómeno.

Los argumentos de los críticos, entre los que estaban Maria McFarland, de Human Rights Watch (HRW), y José Luciano Sanín, director de la Escuela Sindical Nacional, rodearon la misma premisa: desmontar la idea -que dicen, vende el gobierno nacional- sobre la mejoría en la situación de los derechos humanos y la violencia sindical bajo el mandato del presidente Álvaro Uribe.

Ambos presentaron estadísticas que demostrarían un aumento del 25 por ciento en el número de muertes de sindicalistas a lo largo del último año: de 39 en el 2007 a 47 en el 2008.

Así mismo, cuestionaron los altos niveles de impunidad que persisten -96 por ciento- , al igual que el aumento del número de condenas que se registraron en el último año y que, según el Gobierno, demostraría que los cambios que se han adoptado comienzan a arrojar resultados.

McFarland dice tener evidencia de que muchas de esas sentencias estarían amarradas a confesiones de 'paras' como parte de la ley de Justicia y Paz, y no al resultado de investigaciones.

"Los factores estructurales que hacen posible la violencia contra los grupos sindicales siguen en pie y las estadísticas así lo demuestran", observó Sanín.

Los congresistas también escucharon el conmovedor testimonio de Yéssika Hoyos, hija de una sindicalista asesinado en el 2001, que dio a entender que la muerte de su padre había sido ordenada o al menos orquestada por agentes del Estado y que las autoridades trataron de desviar el curso de la investigación para hacer parecer el asesinato como un crimen pasional.

También testificó el ex juez José Sánchez, que tuvo duras observaciones contra la Fiscalía. Para él, este organismo ordena pesquisas, pero no las realiza, nunca persigue a los autores intelectuales de los crímenes y, "por una u otra razón, desvía las investigaciones".

Varios congresistas demócratas tomaron la palabra para arremeter contra el desempeño del Estado. "Con esas cifras, y hasta que este desastre no se arregle, el acuerdo de Libre Comercio no debe ser considerado. Estamos ante un Estado que, en el mejor de los casos, es ineficiente, y en el peor, es cómplice", dijo Robert Andrews, demócrata de Nueva Jersey.

George Miller, presidente del Comité y quien citó a la audiencia, dijo que sería la primera de varias sobre el tema y les pidió a las autoridades colombianas proteger a los testigos y abstenerse de hacer declaraciones que los pusieran en peligro. Miller incluso mencionó que el fin de semana pasado, funcionarios del gobierno criticaron "a personas que salen del país para oponerse al TLC".

Pero los Republicanos también tuvieron su turno. En general, su tesis fue que el TLC beneficiaría a los trabajadores colombianos y su situación sindical, pues elevaría los estándares. "Lo que no me explicó es cómo oponerse al Tratado va a mejorar la situación de violencia, cuando lo que sucede es todo lo contrario", sostuvo Bill Cassidy, de Louisiana.

Mark Souder, de Indiana, fue más específico y acusó al mismo Comité de hacer una audiencia en donde se estaba escuchando un solo lado de la historia, en alusión a que de los cinco testigos citados, cuatro eran críticos abiertos del gobierno colombiano. "Es terrible solo criticar y criticar, y no reconocer los progresos que se han alcanzado", dijo Souder, que acusó a HRW de ser una organización "parcializada" que había perdido credibilidad.

Al final de la audiencia, la embajadora de Colombia en E.U., Carolina Barco, reitero que le preocupaba la presentación de cifras y estadísticas sin que se diera todo el contexto de la situación y se mostrara cómo ha evolucionado a lo largo de los últimos años.

"Lo que queremos es que se entienda un tema que es complejo en toda su integridad", dijo la representante diplomática, que se había ofrecido como testigo, pero fue rechazada por un supuesto reglamento interno de la Cámara.

WASHINGTON
SERGIO GÓMEZ MASERI
CORRESPONSAL DEL EL TIEMPO

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