Secciones
Síguenos en:
Un hogar de esperanza para los enfermos de VIH Sida en el Quindío

Un hogar de esperanza para los enfermos de VIH Sida en el Quindío

"Nunca he pensado en acabar con la fundación porque sé que la grandeza de Dios es sin límite", dice Ligia Velásquez Alzate, directora y fundadora de Madre Hogar de la Esperanza, en Calarcá (Quindío).

Pese a la falta de recursos y al rechazo, a veces, de sectores de la comunidad, la mujer de unos 50 años persiste en su tarea de brindar una mano a los pacientes que sufren de una enfermedad que ha sido discriminada.

La sede de la fundación se ubica en la vereda Primavera Santo Domingo Bajo en Calarcá, donde funciona desde hace tres años.

Sin embargo, su labor comenzó el primero de octubre de 1998 en un parqueadero de su propiedad, en zona urbana de ese municipio. El trabajo empezó con tres enfermos de VIH Sida, y actualmente tiene 17 pacientes.

Las actividades de la fundación se sostienen con los cerca de 2 millones de pesos que recibe mensualmente en su parqueadero, aunque eventualmente recibe algunas ayudas de las alcaldías y de personas allegadas.

La señora Velásquez Alzate, quien fue Mujer Cafam en el 2002, expresa que en su mayoría los reconocimientos a su labor, unos 10 en total, solo han sido medallas y aunque está muy agradecida, le gustaría recibir más apoyo económico.

"Sería bueno que llegaran nuevas ayudas en dinero para poder ampliar nuestra fundación", manifiesta.

Al principio no tuvo apoyo

Su labor durante este tiempo ha sido tan complicada, que cuando comenzó su familia no estuvo de acuerdo, porque temía que se infectara con el virus del Sida, y aunque por un tiempo le dieron la espalda, ella persistió y ahora incluso un hermano suyo colabora con la fundación.

"Yo sé que Dios me habría dado la fuerza suficiente para vivir con el virus", asegura.

Los enfermos que llegan al hogar deben presentar un certificado (Elisa y el Western Blot) que señale que tiene VIH. Generalmente son remitidos por el hospital San Juan de Dios de Armenia, La Misericordia de Calarcá, la Unidad Intermedia del Sur, el Seguro Social y algunos desde Pereira.

Jaime es uno de los pacientes más antiguos, con siete años de permanencia en la fundación. Pese a ser portador, se ha convertido prácticamente en el enfermero de los pacientes que están en cama. Cuando él no los puede atender, son llevados al Hospital La Misericordia.

"Lo único que yo digo de Ligia es que es una gran mujer, ojalá que hubieran muchas más mujeres como ella, berracas y echadas para adelante. Nos trata como a hijos", dice Jaime.

Persistente siempre en su tarea, la mujer espera seguir trabajando y bridándoles amor a aquellas personas que no encuentran quien más les ayude a enfrentar el terrible mal.

"Yo se que él (Dios) no me va abandonar porque estoy haciendo lo que a él le agrada, estoy haciendo su voluntad", expresa convencida la directora del hogar.

Maricela Pachón

ARMENIA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.