Avanza incontroladamente construcción de vivienda de invasión en el humedal de Techo

Avanza incontroladamente construcción de vivienda de invasión en el humedal de Techo

Los residentes aducen que compraron sus predios legalmente y que tienen escrituras y registros. Esperan que las autoridades clarifiquen si van a ser reubicados.

17 de diciembre 2008 , 12:00 a. m.

Para conseguir un terreno de 6 metros por 12 en el barrio Lagos de Castilla, justo encima del humedal Techo, solo hace falta levantar el teléfono y regatear con un comisionista.

En apenas de dos minutos, el hombre ofrece seis lotes diferentes, de entre 28 y 48 millones de pesos, todos "legales y con sus escrituras en orden", a pesar de que el barrio es ilegal y de que el decreto 386, emitido hace un mes, prohíbe cualquier  construcción en sitios que invadan los humedales.

La norma contempla, incluso, demoler urbanizaciones como esta.

Por todo el barrio -una planicie artificial con unas 400 casas, casi todas de dos pisos o más, vías pavimentadas y todos los servicios públicos salvo gas- abundan los números de celular pintados en las paredes, junto a letreros como "¡Sí, lo vendo!".

Ninguna autoridad ha venido a quitarlos.

Montículos de ladrillos y otros materiales para construcción abundan en las calles del barrio, y hay casi una decena de viviendas en obra, una de ellas a menos de un metro de la cerca que la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (Eaab) puso hace un año para que no siguieran invadiendo el parque ecológico.

El decreto 386, firmado el 11 de noviembre por el alcalde Mayor, Samuel Moreno, dio dos meses de plazo a Planeación Distrital para hacer un inventario de bienes que invaden los humedales, y alrededor de un año para empezar a tomar medidas, como
demoliciones y reubicaciones.

'Disparados' desde hace un año

Los vecinos -que guardan silencio sobre quiénes son los dueños de los predios en construcción- dicen que no hay relación directa entre el decreto y el hecho de que a algunos les haya dado por construir en su lote o ponerle un piso más a la casa que ya tienen, justo ahora.

Lo que sí creen es que, a la hora de negociar con el Distrito para salir del lugar, el que tenga más pisos construidos podrá tener ventaja.

"La construcción de casas nuevas sí aumentó desde el año pasado, cuando pusieron la cerca, porque se dio por hecho que esa ya era la ronda del humedal", dice Pastor López, el vicepresidente de la junta de acción comunal del sector. López y otros líderes dicen que se han construido unas cinco casas en los últimos meses.

Jorge Luis Barbosa, asesor jurídico de la alcaldía local de Kennedy -que tiene en su jurisdicción este y otros dos humedales (La Vaca y El Burro)-, asegura que la entidad no se ha quedado quieta ante el auge de construcciones: "se abrieron unas 300  actuaciones administrativas en mayo pasado y están en etapa de descargos".

Barbosa asegura que la Alcaldía ordenó al Comando de Policía de la localidad adelantar operativos contra cualquier obra que se haga en el barrio, pero no hay claridad sobre su cumplimiento.

Una historia de engaños

Un mes después de emitido el decreto, cinco líderes de Lagos de Castilla aseguraron no haber sido advertidos por ninguna autoridad sobre los alcances ni las medidas que se tomarán.

Según ellos, si llegan a buscarlos, tendrán la misma respuesta que han dado siempre: "Cuando compramos esto, en 1993, lo hicimos confiando en que era legal. El barrio tiene servicios públicos, calles pavimentadas y todos los papeles en orden. Si usted va  a una notaría y pregunta por estos predios, le dirán que se pueden comprar y vender", afirma Orlando Franco, presidente de la junta de acción comunal.

Las mismas autoridades reconocen que el humedal, que supuestamente siempre ha sido propiedad privada, fue rellenado antes de que llegaran los urbanizadores que vendieron los lotes. Agregan que hubo engaños de por medio y negligencia del Distrito.

De hecho, solo hasta el 95, cuando la Eaab abrió una zanja para delimitar el humedal, la gente cayó en cuenta de que sus predios tenían problemas, dicen seis líderes comunales.

"En ese entonces había unas 10 casas construidas y muchas en proceso de construcción. Hoy, de los 475 lotes que vendieron en esa época, quedan por construir unos 80", afirma López.

'¡Están legalizados!'

En 1998, la franja del barrio más alejada del humedal se pudo legalizar. Allí hay 77 casas y un colegio distrital, el Gustavo Rojas Pinilla. "En la cuadra en donde vivo, la mitad está legalizada y la otra mitad no. De aquí para allá podrían demoler, y de
 allá para acá no", dice, aún asombrada, Ligia Valero, presidenta de la junta de acción comunal de la zona legal.

"Esa vez yo pedí prestado y le eché otro piso a la casa. Era diciembre y estaba contento, porque el alcalde (Enrique Peñalosa) pasó en cicla y gritó: '¡Están legalizados!'. Luego supimos que solo era un pedacito del barrio", agrega Hernán Barreto, cuya
 casa hoy tiene cuatro pisos, dos más que el promedio, y por eso mismo se opone a la reubicación.

"Yo no quiero que nos reubiquen, sino que nos paguen según lo que cada uno tiene, porque hay casas muy bonitas y otras no tanto. Si nos reubican, sería como pagarnos a todos lo mismo", dice.

A estas alturas, los vecinos conocen las dimensiones de la ofensiva oficial que se viene en su contra. Mediante una acción popular que cursa desde el 2005 en el Juzgado Cuarto Administrativo, quieren ganarle la carrera jurídica al Distrito. "No es para  que no nos vayamos, sino para que las autoridades acepten que cometieron errores", resume Franco.

Después de 15 turbulentos años, ya hay consenso en las cuadras ilegales sobre una solución 'salomónica' para rescatar el humedal y, al mismo tiempo, no perjudicar a los vecinos: dejar el barrio donde está y extender el parque ecológico hacia el otro
 lado, donde hoy hay unos extensos parqueaderos. Todavía esperan que les oigan la idea.

Pastor López, uno de los primeros en llegar en 1993, dice que a las malas ha tenido que aprender a entender lo valioso que es el ecosistema que tiene al lado.

"Para nosotros, esa palabra, humedal, era desconocida. Sí nos pareció curioso que siempre, a las 5 de la tarde, había una zona del temaño del estadio que se volvía blanca de tantas garzas -dice López-. Hace 12 años que no las vemos".

Avanza el censo de Planeación

Hasta el 11 de enero, la Secretaría de Planeación Distrital tiene plazo para adelantar el censo de invasores de los humedales. De acuerdo con funcionarios de esa entidad, esa tarea ya está en proceso.

"La gente tiene que entender que sí vamos a hacer un proceso muy radical en la zona de ronda hidráulica y de conservación ambiental. Los desarrollos urbanos que sean compatibles podrán quedarse. Los que están afectando esas zonas tienen que irse y se van  a ir de la forma correcta", aclaró Beatriz Prada, subsecretaria jurídica de Planeación.

ÉDGAR ALFONSO
REDACCIÓN BOGOTÁ

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