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Para la salud póngase abeja

Para la salud póngase abeja

Las abejas parecen ser una alternativa para tratar dolencias como la artritis. En Colombia, un estudiante de medicina está investigando y desarrollando tratamientos con su veneno.

26 de noviembre 2008 , 12:00 a. m.

David García es un experto en abejas y en cómo usarlas para ayudar a tratar enfermedades como la artritis y problemas articulares. La apitoxiterapia o terapia con veneno de abejas es una gran alternativa para mejorar la calidad de vida de quienes padecen una variedad de enfermedades y que encuentran en estos pequeños insectos enormes aliados para combatir las dolencias, asegura este joven, que confiesa cuando comenzó a practicar la terapia, dejarse crecer la barba para ganar más credibilidad ante sus pacientes.

Este joven de 21 años cuenta que al saber que en Santander los campesinos iban para dejarse picar por las abejas y, gracias al veneno que inoculan con el aguijón, lograban aliviarse del dolor de sus rodillas, se inquietó por investigar acerca de las bondades de esteparticular método. Él reconoce que al principio le pareció algo peligroso, pues no todas las personas pueden tolerar el pinchazo de una abeja, pues si son alérgicas pueden morir o, simplemente, de no esterilizarse el aguijón de estos pequeños animales, se pueden transmitir virus o bacterias que pueden ser patógenos. Sin embargo, este método de curación ha sido utilizado por años y es conocido como la apiterapia, que usa principalmente el veneno directo de las abejas, y para realizar la terapia se pone al animal en la zona donde se concentra el dolor y se espera a que entierre su aguijón. Lo que se complementa con el uso de la miel y sus derivados, como el polen y el propóleo.

Sin embargo, este procedimiento puede llegar a ser muy doloroso y por ende no muy bien recibido por los pacientes. Además, para un tratamiento de artritis se necesitan de 15 a 20 aguijonazos por semana y esto hace que la misma cantidad de abejas vayan desapareciendo conforme avance la terapia y la cantidad de pacientes se haga mayor. Fue esto precisamente lo que llevó a este estudiante de tercer año de medicina de la Universidad Nacional, a explorar un método donde se pudiera utilizar el veneno de las abejas (apitoxina) de una forma efectiva, duradera y, lo mejor, sin provocar ninguna sensación desagradable.

Así, hace dos años decidió implementar un procedimiento donde se extrae el veneno puro de las abejas, sin necesidad de matarlas, llevarlo al laboratorio y convertirlo en gotas, inyecciones y cremas para el tratamiento de diferentes enfermedades autoinmunes. "Como la apitoxina tiene tanto efecto en el sistema inmunológico, las enfermedades causadas por este desorden se pueden tratar con el veneno de abejas", asegura David, quien dice estar estudiando la efectividad de esta terapia en las personas con diabetes, pues cuando José Leonardo Rincón acudió a la apitoxiterapia por múltiples dolores en sus articulaciones causados por su sobrepeso y quien además hace 15 años había sido diagnosticado diabético, notó un alivio importante en su dolencia.
"El primer mes comencé con las gotas, el segundo mes sumé la inyección. A la segunda inyección, me di cuenta de que el azúcar se me estaba bajando y coincidía justo con la aplicación de la apitoxina, entonces decidí comenzar a suprimir la insulina y ya mis niveles de azúcar se manejaban entre 90 y 120, cuando antes podían llegar hasta 240. A diferencia de antes, ahora me siento más despejado y menos cansado que antes", confiesa este hombre de 64 años, quien desde febrero, cuando comenzó la terapia, ha perdido 20 kilos de peso y ha combinado la apitoxina con otros elementos de la apiterapia como el extracto de polen y propóleo, sin que esto afecte sus niveles de azúcar. Lo que parece toda una novedad a investigar, pues abre una posibilidad para enfrentar esta enfermedad, aunque todavía los resultados no son concluyentes, pues faltan más pruebas. "Eso fue un descubrimiento que hicimos con nuestra experimentación clínica, no está reportado en la literatura mundial que la apitoxina sirva para la diabetes, entonces queremos ahondar un poco más sobre eso", reconoce este joven, que cuando comenzó a probar esta terapia, lo hacía con sus familiares y sus propios recursos económicos, además de aprovechar al máximo los que le prestaba la Universidad Nacional.

Fredy Duque, médico cirujano con especialidad en medicina biológica y terapias alternativas, reconoce que cuando conoció el uso de la apitoxina, lo empezó a implementar con sus pacientes y se dio cuenta de que reemplazaba la función de los analgésicos y los antiinflamatorios. "Yo tengo pacientes que ya no toman ningún analgésico o antiinflamatorio, para insuficiencia vascular periférica (vena várice), dolores musculares, dorsales y de las articulaciones. Es excelente. Si embargo, no se deben olvidar los otros medicamentos, que complementan su función de acuerdo a la enfermedad del paciente".

A diferencia del antiguo método de poner la abeja directamente en el paciente, con esta terapia se pueden medir las concentraciones de apitoxina y así mismo la efectividad de acuerdo a la condición del paciente, además de su practicidad y efectos nulos de inflamación o alergias. Las dolencias vinculadas con problemas vasculares, musculares, neurálgicos y dolorosos como la artritis o artrosis son las de mayor demanda para este tipo de terapia, donde las personas que se someten a ella, muestran un alivio del 90 al 100% del dolor.

Sin embargo el camino comienza a trazarse y no se debe convertir esta alternativa en una lucha contra la medicina convencional, los estudios deben hacerse y por eso se adelanta una investigación con 450 personas, que durará 9 meses y que busca hacer tangibles los resultados de esta terapia para sustentar sus bondades y el uso del veneno de este animal, que no suele ser tan malo como muchos creen.

La apitoxina en datos:

Las abejas inoculan el veneno en unas máquinas con electricidad, queda una gota que al secarse se convierte en polvo y luego se raspa, se lleva al laboratorio para estudiarla y si es apta convertirla en la forma farmacéutica (gotas, inyecciones, gel).

Para un g. de veneno se necesitan 10.000 abejas. Se requieren de 5 a 10 g. para obtener inyecciones o gotas. Un g. de veneno puede costar hasta $250.000 según la calidad.

El tratamiento puede oscilar entre $150.000 y $200.000 mensuales, según el paciente.

Por: Angélica Gálvez.

Más información:

David García, apiterapeuta. Cel: 315 342 7483 Tel: 347 6587
Antonio Rosas, extractor y distribuidor de apitoxina
Cel: 315 323 6110 Tel: 274 2891
Fredy Duque Medicina biológica y terapias alternativas
Cel: 315 4067675

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