Julián, ¡Sos grande!

Julián, ¡Sos grande!

06 de noviembre 2008 , 12:00 a.m.

Julián Román tiene 31 años, pero conserva intacta su alma de niño. Un ring tone de los dibujos animados de Warner Bros en su celular, que no para de sonar durante la entrevista, lo delata. Eso, su espontaneidad y cierta timidez, casi infantil, que enmascara con su particular sentido del humor aprendido de sus profesores Santiago Moure y Luis Miguel Hurtado, son sus herramientas para ser más entrador.

Y ese niño reprimido que lleva dentro es lo que más le gusta inyectarles a sus personajes. Por eso él, que comenzó a actuar cuando tenía 7 años, recuerda que le imprimió cierta torpeza, propia de los pequeños, a Leo, su papel en la telenovela Los Reyes. Ahora a Valentino, un muchacho que creció acomplejado por no tener papá, pero que tiene un álter ego de argentino y que le alcanza para ser el playboy del barrio, le regaló cierta dosis de ingenuidad. Por eso dice lo que piensa sin medir las consecuencias.

Julián es más medido, pausado, pero embiste con su buen humor y gentileza. Antes de comenzar su autoexamen con C, finaliza una entrevista telefónica con el Clarín en Argentina, donde se emite la telenovela por el canal 13, para luego afinar los detalles de la sesión de fotos con una revista de ese país. "Eso hace parte del trabajo", dice, y terminada esa faena, se sienta a almorzar casi a las 5:00 de la tarde y empieza a hablar de su otro yo, del Julián que está feliz, porque tras 24 años de carrera tiene su primer protagónico, del niño seguro de sí mismo que fue y que, a diferencia de su personaje, vive orgulloso de su origen humilde y de Fontibón, el barrio donde creció en Bogotá.

Lo que más y lo que menos le gustó de su niñez...

Disfrutar de mis abuelos, de los planes de barrio como la pavimentada de calle, la tienda, la fiada del salchichón, el parquecito de la esquina, todo era una delicia total. Y lo que menos me gustó fue no tener a mi mamá cerca, porque al colegio, los días de la madre, iban mi abuela o mi abuelo.

¿Volvió a ver a su mamá?

No, pero ando en eso...Yo no soy quién para juzgarla, sino que simplemente nos desencontramos y creo que es momento del reencuentro, vamos a ver cuándo se da.

En su papel busca desesperadamente a su padre ¿Qué tanto se visualiza Julián como papá?

Mucho. Fue maravilloso vivir con Silvia de Dios y verla criar a su hijo Daniel, que ahora tiene 16 años, y con Geraldine Zivic y su hijo Fernando de 7 años (ambas actrices y ex parejas) y verlas felices al llevarlos al colegio o disfrutar el fin de semana juntos. Pero soportar lo que está pasando con los niños en el mundo, como el asesinato de Luis Santiago, me da pánico. Con mi hermana hablábamos de que lo mejor es convertirse en conservacionista, porque hay muchos humanos y pocos animales, plantas y espacio.

¿Qué tan cercano está ese momento?

No sé, pero no me voy a negar esa oportunidad. Obviamente, me encantaría que todo fuera perfecto, estar enamorado de la mamá de mis hijos para toda la vida porque sé que existe ese tipo de amor, lo que pasa es que los desencuentros están presentes por alguna razón y cuando uno cree estar realmente enamorado también pasa por encima de muchas cosas.

Usted tiene fama de romántico y el romanticismo es motor de muchas locuras. Ahora de adulto, ¿qué tantas comete?

Uno crece y se vuelve más jarto. Ahora soy más prevenido con las relaciones y quiero trabajar en eso. Antes me metía de cabeza en una relación y ahora no, prefiero esperar y mirar cómo es la vuelta, pero con eso uno ya pierde el 70 por ciento del romance porque el amor es eso, lanzarse y correr el riesgo de estrellarse. Lo bueno es eso y comer m..., como se dice, porque uno se siente vivo.

¿Cómo le fue con las argentinas en los siete meses de grabación allá?

Muy bien, yo tengo lo mío (risas).

¿Cuál es su arma de seducción?

Mi sentido del humor, pero es un arma de doble filo, porque a veces tomó tanto el pelo que no me creen cuando hablo en serio. Y no entienden que como soy tan tímido en muchas cosas, rompo el hielo siendo divertido.

¿Qué lo seduce de una mujer?

Lo que siempre busca uno, sentirse realmente querido. Que uno se pueda acostar solo en su casa y decir: 'En este momento hay alguien que me quiere'. No necesito más. El resto llega: la plata, los viajes, el matrimonio, los hijos. Pero si no se parte de que la otra persona se muere por uno, en el mejor sentido de la palabra, no hay nada que hacer.

¿Julián ha sido un picaflor implacable como Valentino?

Tuve mis épocas, pero de algo de lo que sí me juzgan es que soy coqueto y hasta hicieron una encuesta sobre eso cuando participe en Los Reyes. Al menos me llegaron con ese chisme las niñas de maquillaje. Pero me gustó el calificativo porque significa ser galante, decir cosas bonitas, otra cosa diferente a tener pareja, ser perro y engañar con otras personas.

Su personaje maltrata de cierta manera a su mejor amiga, 'La Gorda', por su físico. ¿Le ha pasado algo similar?

Una manager que tenía dijo en El Tiempo que yo nunca iba a protagonizar porque era negro, chiquito y feo. Obviamente, ella me explicó que lo había expresado en otro contexto. Pero eso fue terrible para mí. Yo le dije, no me quiera tanto... ja-ja-ja. En otra oportunidad, presenté una audición para una telenovela en la que quedé y a la semana me enteré de que una mujer había dicho que yo era muy feo y no podía protagonizar. Muchos años después trabajé con ella y me dijo: 'oye, qué pena, me equivoqué'. Fue noble de su parte, pero me dejo un año sin trabajo. ¡Cómo dolió! (risas).

¿Se ha sentido frustrado por no ser de determinada manera?
Yo sufría mucho porque cuando empecé a trabajar para protagonizar se debía tener cierta altura y físico. Me daba durísimo y creía que nunca iba a lograrlo porque no soy alto ni rubio. Cuando empecé a entender el cuento de la televisión, tuve la fortuna de contar con buenos personajes de reparto y me di cuenta de que es más divertido porque tienen una recordación especial y permite ciertas licencias creativas, en cambio un protagónico no.

¿Quién lo ayudó a dejar de prestarle tanta atención a la apariencia?

Mi papá y Silvia de Dios. Cuando ella tenía 18 años tuvo problemas serios de bulimia y cuando me contó su historia me di cuenta de que uno no puede ser tan idiota en la vida y negarse un pedazo de hamburguesa o una malteada porque quiere estar flaco. Eso es una estupidez. Todo en exceso es malo.

Valentino se lo ganó sin audiciones ¿Qué tanto nivel de exigencia le genera?

Estoy muerto del susto. No dormí bien durante dos meses, en el piloto original el papel era para Miguel Varoni, pero él firmó con Telemundo y no podía. En una reunión mencionaron mi nombre y quedé. Cuando arranqué estaba muy nervioso, porque creyeron en mi talento, aparte de tener que irme tanto tiempo a Argentina, así suene a palabras de reina, estaba representando a Colombia en ese país y a los actores extranjeros.

¿Qué tal la experiencia de ser protagonista de telenovela?

Lo único feo de ser protagonista es que uno trabaja como degenerado (risas).

Un protagónico no lo mal acostumbra para aceptar después un papel de reparto...

No, yo no me muevo por el rótulo de protagonista, lo que me gusta es actuar. El vacío que me quedará cuando finalice esta producción colombo argentina es saber qué proyecto vendrá.

Por: Flor Nadyne Millán

Fotos: Felipe Eljach
Producción. Paula Sanmiguel
Locación: Pesquera jaramillo Parque de la 93
Maquillaje:Alex Ramos
Verstuario:Luis Palacio 

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.