Carolina Rodríguez de Álvarez, alcaldesa

Carolina Rodríguez de Álvarez, alcaldesa

29 de octubre 2008 , 12:00 a.m.

El fantasma de Adolfo León Álvarez debe vivir orgulloso de su pueblo de 22.000 habitantes en el sur de Tolima. No solo lo eligieron como alcalde a pesar de que la guerrilla lo había asesinado 12 días antes de los comicios, sino que luego escogieron a su propia madre para que lo sucediera en el cargo.

Carolina Rodríguez de Álvarez, una ama de casa que también perdió a su padre y a su hermano a manos de la subversión, dirige hoy los destinos de Ataco con una actitud conciliadora, pero valiente. Casi como una madre. "A mí me piden ayuda las mujeres cuando a sus hijos menores de 15 años los llaman las Farc para reclutarlos", dice.

Y ellas les ofrece la calma de quien ha sabido aceptar los infortunios de la vida con una alegría desconcertante: sufrió hace algunos años un grave accidente que la postró en una silla de ruedas y aún así debe soportar amenazas reiteradas que le llegan por parte de los insurgentes.

Pero ella respira entereza y empuje. Tanto, que la llaman la 'Alcaldesa de la Paz' porque desde que asumió el cargo declaró que con ella la era de la tranquilidad y el progreso había llegado.  Sin embargo, ese no fue un discurso demagógico de mandataria recién posesionada. Ella se ha dado a la tarea de desarrollar obras y programas para los pobladores de Ataco, porque a ella, que nunca ha sido política, le parece que la retórica no ha servido para conseguir la concordia. "Sin carreteras, ni colegios, ni servicios, no es posible la paz", dice.

 También se le ocurrió unirse a sus colegas de Planadas y Chaparral, en una alianza de desarrollo integral de la región, para evitar así que la guerrilla pueda pescar en el río revuelto del descontento. Y ya tiene el aval del Gobierno central, además, para implementar la 'cátedra de la paz' en las escuelas del municipio, para que los niños aprendan sobre respeto, tolerancia y honradez.

Y seguramente también sobre el perdón. Carolina Rodríguez de Álvarez no hace más que hablar de este sentimiento, pero también de fomentarlo desde su administración: a mediados del año organizó una marcha cívica en la que los habitantes de Ataco perdonaron, de manera espiritual, a una guerrilla que se ha tomado dos veces el pueblo, en 1998 y en 2002, y lo ha bombardeado con cilindros de gas envenenados. Es su forma personal de liderar la marcha hacia la paz.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.