Polémica por batalla entre Policía y habitantes de un barrio en Manizales

Polémica por batalla entre Policía y habitantes de un barrio en Manizales

En un cruce de versiones se convirtió la explicación de la batalla campal el domingo en la mañana entre tres policías de un CAI y unas 50 personas del barrio Villa Hermosa, en el norte de Manizales.

27 de octubre 2008 , 12:00 a.m.

Mientras la Policía asegura que los agentes fueron agredidos cuando, por segunda vez, les pidieron a unas personas que le
bajaran el volumen a un equipo de sonido, en una casa donde había una fiesta, habitantes del sector afirmaron que los policías
echaron gases lacrimógenos dentro de la vivienda y le dispararon a la gente.

El comandante de la Policía de Caldas, coronel John Jaime Ospina Loaiza, afirmó que cuando los agentes llegaron por segunda vez a esa casa fueron recibidos con una lluvia de botellas, ante lo cual los policías se defendieron con sus bastones de mando.

Los agentes detuvieron a una persona y la llevaron al CAI al que, según Ospina, llegaron unas 50 personas armadas con machetes y armas de fuego y la emprendieron contra los uniformados y las instalaciones del cuartel de la Policía. Los agentes reaccionaron con disparos al aire y al suelo. "Se trató de una asonada", afirmó.

El oficial aseguró que no hubo exceso de fuerza de la policía, pero no desmintió el uso de los gases lacrimógenos cuando se le preguntó sobre el tema.

Lo cierto es que un muchacho que ayer cumplió 18 años está muy mal herido en el Hospital Infantil de Manizales. El médico
pediatra Carlos Jiménez, reportó que el joven tiene una herida por arma de fuego encima de la oreja derecha, está sedado y con
 ventilación mecánica. "Su estado es crítico, pero estable. Vamos a esperar a que despierte para saber qué compromisos tiene", dijo Jiménez.

Luz Marina Ocampo, madre del adolescente Daniel Mauricio Ocampo Giraldo, quién estuvo implicado en la batalla campal y se
encuentra interno en centro de salud del barrio San Cayetano con un impacto de bala en su pierna, relató que su hijo le contó que
"los policías llegaron y arrojaron gases lacrimógenos por una de las ventanas y en ese momento todos empezaron a salir.
Cuando yo intente cruzar la calle me hirieron".

La mujer afirmó que el domingo en la tarde, cuando visitó a su hijo en el centro de salud, se encontró con uno de los policías que estaba vigilando al menor, el mismo que había estado de guardia en el CAI.

"El policía se me acercó y me pidió la tarjeta de identidad de mi hijo, porque según él iba a quedar detenido. Yo se la entregué y al rato empecé a notar que el policía me miraba mucho. Cuando me acerqué a mi hijo, me dijo que ese policía era el que le había disparado", comentó Ocampo.

Una habitante de Villa Hermosa, quien fue una de las pocas personas que quiso hablar con EL TIEMPO, pero pidió el anonimato, describió el enfrentamiento como una "guerra". Yo escuché a la gente toser y después los disparos -contó-, pero
no me asomé pensado en mi hijo.

MANIZALES

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