El artista Germán Arrubla intenta rescatar de viejas casas abandonadas a 'fantasmas' de la guerra

El artista Germán Arrubla intenta rescatar de viejas casas abandonadas a 'fantasmas' de la guerra

Tuvo que transitar la carretera entre Bogotá y Medellín varias veces. Era parte de la rutina para montar Vinacure en Bogotá, uno de los sitios de entretenimiento más creativos del momento.

26 de octubre 2008 , 12:00 a.m.

La diferencia entre los recorridos de este antioqueño y los de otros viajeros frecuentes está en que su alma sensible le permite ver de otra forma el paisaje y las orillas de la carretera. Él no se queda en los restaurantes y comederos.

Arrubla se obsesionaba con las casas deterioradas y solitarias que de vez en cuando aparecen en el camino.

Durante años, ha centrado su trabajo en la memoria y el pasado. Y eso lo llevó a buscar lo que había en esos muros deteriorados, llenos de dibujos y, con seguridad, olvidados. Arrubla recuerda sus primeros pasos por esas casas: "Fue algo que fue creciendo con el tiempo. Yo veía esas casas y comencé a pensar en lo que había detrás. Eran un testimonio del desplazamiento".

"Estaban llenas de mensajes dejados allí por la guerrilla, los paras y los soldados, que con frecuencia las usaban como refugio durante sus patrullajes", añade.

En su memoria artística busca una figura para definir lo que veía y encuentra en las cuevas de Altamira (que guardan quizás las primeras obras de arte pictórico de la humanidad) una imagen perfecta para definirlas: "Ellos plasman allí sus instintos más básicos. Esas casas son como diarios. Los mensajes y dibujos con contenido sexual les sirven para saciarse a sí mismos".

Arrubla, que repara en la ausencia como tema de su arte, quería encontrar lo que quedó de los habitantes originales de estos espacios. En sus visitas fue recogiendo vestigios de esos seres, recortes de periódicos, fotos, trozos de muebles e inclusive casitas de cartón, de esas que se utilizan en los pesebres.

'Des-ilusiones'

En medio de esa desolación, Arrubla encontró el material para su nuevo trabajo, la muestra Des-ilusiones, que organizó de la mano del Museo Arte Deco y con la curaduría del galerista Carlos Alberto González y que expone desde el pasado miércoles.

Tres series forman la muestra: Épimeleia, Diarios de caza y Pésames y curaciones.

La primera parte son trozos de casas de pesebre que están ajadas y corroídas por la humedad. Casas que son una metáfora en miniatura de las habitaciones abandonadas en las que fueron encontradas.

En la segunda parte, registra la elocuencia de los muros. Esos pedazos de piedra han servido de refugio a buena parte de los protagonistas del conflicto colombiano.

Pésames y curaciones, por su parte, es su propuesta de exorcismo. Creó maniquíes que semejan un doliente semidesnudo. Cinco enormes muñecos a los que les puso como penitencia ir de casa en casa como en un ritual de perdón.

El éxito de Vinacure podría llevar a pensar que ese sitio fashion es el centro de sus preocupaciones, pero no hay tal. Su mayor esfuerzo se lo debe a su arte, donde su imaginación trabaja a tope.

ANDRÉS ZAMBRANO D.
EDITOR DE CULTURA

Despierta con las noticias más importantes.Inscríbete a nuestro Boletín del día.

INSCRIBIRSE

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.