"Yo crié a un hijo bueno", asegura madre de Alberto Santofimio

"Yo crié a un hijo bueno", asegura madre de Alberto Santofimio

Clarita de Santofimio habló con 'Tolima 7 días' sobre la decisión que le permitió al ex ministro de Justicia recobrar la libertad tras 3 años en la cárcel. Ruega que no vuelva a la política.

23 de octubre 2008 , 12:00 a.m.

Doña Clara, de 93 años de edad, dice que su hijo, que cumplió 66 años de vida el 17 de junio anterior, no debe regresar a la política.

"Yo no quiero verlo más haciendo política, no quiero verlo en la política", dice.

Considera que este oficio le ha dado muchas satisfacciones, pero a la vez momentos críticos que hoy nadie quiere revivir.

"Después de esta experiencia tan dura, Dios mío, Alberto debe descansar y hacer otras cosas, él es una persona muy inteligente, su mente es prodigiosa, y debe aprovecharla en otros trabajos y oficios", agrega.

Doña Clarita recuerda, en su antigua casona del barrio La Pola, en Ibagué, que nunca en su vida había vivido un calvario semejante al de ver recluido en una cárcel por más de mil días al menor de sus hijos. (La mayor es María Clara).

Hace tres años cuando le dieron la mala noticia de su condena y reclusión muy fue doloroso, pero en ningún momento esta tolimense que ve, oye y camina sin muchas dificultades, ha dejado de soñar con el momento de la libertad de su hijo.

La única vez que lo visitó en la cárcel 'La Picota' fue el año pasado. Lo hizo para calmar en algo su dolor y para tranquilizar su corazón que no soportaba la ausencia de este hijo que ayer volvió a la libertad y le devolvió la vida a ella y a su familia.

La tristeza que le produjo verlo entre rejas fue grande pues nunca ha dudado de su inocencia. Ese día se abrazaron largo rato y lloraron como nunca.

"Fue emocionante volver a verlo, pero me produjo mucho dolor la tragedia que vivía, no se cansaba de repetir que en este caso se estaba cometiendo una gran injusticia", dice.

Quienes la conocen y están a su lado no dudan que Clarita Botero de Santofimio tiene un corazón de acero pues a su edad pocas personas resisten el dolor que produce ver a un hijo en una cárcel.

"Lo que he vivido es muy duro, es un calvario que no se lo deseo a nadie, estas situaciones le destrozan a cualquiera el alma, le arrebata la paz y la tranquilidad", señala.

Cuando se le pregunta en qué momento terminó ante la justicia su hijo Alberto, acusado por el magnicidio de Luis Carlos Galán, levanta la voz y asume su defensa: "Yo lo conozo muy bien a él, yo críe a un hijo bueno. Alberto no es lo que muchos dicen porque creció en un hogar sano donde se le inculcaron a diario valores", dice mientras sostiene en sus manos una foto grande del dirigente político.

El miércoles a las 5 de la tarde cuando recibió la noticia de la libertad, doña Clarita lloró varios minutos y en su cuarto le dio gracias a Dios que por fin escuchó sus oraciones.

"Todos los días iba a misa y todos los días pasaba horas pidiéndole a Dios para que brillara la verdad, Dios hizo justicia en este caso", señala.

'No quiero que vuelva a la política' 

Ni Alberto Santofimio ni Clarita Botero de Santofimio eran partidarios de que su hijo Alberto estudiara Derecho. Consideraban que esa carrera lo llevaría directo a la política.

Desde el bachillerato le aconsejaban que estudiara Medicina u Odontología y que hasta era preferible ser barrendero.

Los consejos se los daban porque al abuelo del ex senador, don Segundo Santofimio, no le fue muy bien en el mundo de la política.
"No queríamos que nuestro hijo tomara el mismo camino", dice Clarita de Santofimio.

Ella considera que la política es un mundo lleno de odios, traiciones y rencores.

"A mi no me gustaría que Alberto se volviera a meter en esas cosas, cuando hable con él lo voy a convencer", dice.

Reconoce en su hijo un don especial de la elocuencia. "Alberto tiene mucha labia, le brotan las palabras por los poros, y a sus seguidores siempre les ha encantado escucharlo en los discursos", afirma.

Sara de Jaramillo, quien fue secretaria de Alberto Santofimio Botero por más de 30 años, considerada por muchos en Ibagué la segunda mamá del ex senador, señala que la familia prepara con todas las de la ley el regreso a la ciudad de Ibagué.

"Su familia toda ha sufrido mucho estos tres años, nosotros sabemos que él es inocente y a diario le pedíamos a Dios que lo devolviera pronto a la libertad, a su casa de Ibagué", señala.

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