El municipio de Herrán (Norte de Santander) se cae a pedazos por culpa de un fenómeno natural

El municipio de Herrán (Norte de Santander) se cae a pedazos por culpa de un fenómeno natural

Parece un pueblo bombardeado, con sus casas agrietadas o hundidas en la tierra. Hace 6 años se declaró calamidad pública, pero no hay un peso para mitigar la emergencia.

13 de octubre 2008 , 12:00 a.m.

"Cuando nos acostamos, los muros de la casa empiezan a 'totear', los ladrillos se revientan porque el terreno se hunde. ¡La casa pega unos totazos, a veces pasito, a veces duro, pero es muy lento!".

Así describe Ramón Antonio Contreras cómo lentamente se acaba la casa donde vive con su esposa y sus siete hijos.

En este municipio, a 87 km de Cúcuta, la naturaleza, aliada con los años, ha venido derrumbando, una a una, las 204 casas que fueron levantadas desde mediados del siglo XIX y donde viven 1.700 personas.

Se trata de un grave movimiento de remoción en masa, llamado reptación, que tiene sometido hace cuatro décadas al pueblo, a tal punto que 60 por ciento de sus casas están agrietadas y próximas a desplomarse.

Otro habitante que ha soportado esa ardua pero lenta batalla por la supervivencia del pueblo es Ciro Alfonso Lizarazo, quien acaba de abandonar una moderna casa que construyó en el lote que le había regalado su mamá -y donde vivió cuatro años- porque se le partió por completo.

"La casa se fue hundiendo poco a poco y en dos años quedó inservible. Cedió 73 centímetros. Año tras año iba tapando los huecos que se hacían, pero después fue imposible", cuenta Lizarazo, de 66 años, quien dice no sentir miedo por el fenómeno, porque hasta ahora no ha ocurrido ninguna tragedia.

Calamidad pública

El deterioro parcial o total del pueblo ha obligado al cierre, uso restringido y evacuación temporal de varias casas, incluso en algunas donde funcionaron entidades oficiales del municipio, declarado en situación de calamidad pública desde el 31 de julio del año 2002 por el Ministerio del Interior.

La Escuela Urbana Integrada, el Hogar Juvenil Campesino, el Centro de Acopio, el Matadero, la Plaza de Toros 'José Antonio Bautista', la Estación de Policía, el Centro de Salud y hasta la Alcaldía no han escapado al sometimiento de la naturaleza.

Pese a semejante amenaza, la población se niega a aceptar el plan de reubicación diseñado por la Alcaldía porque desconfían de la estabilidad del nuevo lote, de 85 hectáreas, situado a casi dos kilómetros del casco urbano.

Además, las cien familias que están en alto riesgo tampoco quieren irse a vivir en casas de 119 metros cuadrados, cuando están acostumbrados a más de 200 holgados metros que ocupan hoy en sus agrietadas casas.

Mientras la comunidad se convence de salir de estas casas a punto de colapsar, el alcalde, Otoniel Bautista, gestiona ante el Departamento y la Nación los 5.000 millones de pesos que se necesitan para las obras de mitigación de riesgo del lote donde se reubicará a la comunidad.

Pese a la urgencia y a los más de seis años que han pasado desde que se declaró la calamidad, no hay un solo peso para los trabajos de control de aguas superficiales y subterráneas, ni para el manejo de terrazas, y menos para la estabilización de taludes y la reforestación.

"El Ministerio de Vivienda se comprometió a que una vez hagamos las obras nos asignará los subsidios de vivienda", explicó el mandatario, que no sabe cuándo llegará ese día.

Entretanto, los habitantes de Herrán viven bajo ruinas y rezando para que antes de la reubicación no ocurra un sismo ni la receptación les corra más la tierra bajo sus pies.

También claman para que el invierno no precipite la tan anunciada tragedia.

La reptación, un complejo fenómeno natural

La reptación, según geólogos, es un tipo de movimiento de la tierra provocado por la inestabilidad de un talud y la gravedad, que se da en capas superiores de laderas arcillosas.

El fenómeno se manifiesta en forma de pequeñas ondulaciones y suelen ser signo de una posible futura inestabilidad generalizada.

Los mecanismos que desencadenan la reptación son la temperatura, el agua y los seres vivos. Por eso, cualquier cosa que altere el suelo, como el impacto de las gotas de lluvia y las perturbaciones provocadas por las raíces de las plantas y los animales de madriguera, agravan la reptación a niveles tan críticos como ocurre en Herrán. Y pese a que se rellenen las grietas, estas siguen cediendo ante el paso de los años y de la naturaleza.

ARTURO PEÑALOZA PINZÓN
ENVIADO ESPECIAL DE EL TIEMPO
HERRÁN (NORTE DE SANTANDER)

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