Aumenta presencia de tribus urbanas en Boyacá

Aumenta presencia de tribus urbanas en Boyacá

En el último año ha crecido el número de seguidores de estos movimientos en algunos municipios boyacenses.

09 de octubre 2008 , 12:00 a.m.

Para Carlos Romero el jabón rey no solo sirve para lavar ropa; también es un elemento esencial para levantar sus largos mechones (cresta) que adornan el centro de su cabeza rapada.

Él, al igual que su novia Vanesa, pertenecen a la tribu punk desde hace más de 10 años.

Hacia la libertad, la igualdad y contra toda forma de represión del Gobierno y las autoridades va encaminada su lucha, la cual expresan a través de su forma de vestir y actuar.

"Punk no puede ser cualquiera. Se necesita tener una ideología, por eso no reclutamos ni influenciamos a nadie para que se vista y actúe como nosotros. El punk no es cuestión de moda", señaló el joven de 26 años de edad.

Romero desmintió el argumento en el que se afirma que los punk se están 'tirando' a lo jóvenes, ya que, según él, en su tribu solo se encuentran personas serias y comprometidas con la causa.

"Aquí somos un parche de seis personas y nada más, no nos interesa que nadie más ingrese", dijo.

Para Carlos y su 'combo', el consumo de alcohol y drogas es algo normal, pues son estimulantes que le permiten crear las letras y la música de las canciones protesta que interpreta con su grupo de hardcore Vómito de Sirrosis.

"La música es la mejor expresión de nuestra rebeldía", dijo Romero a quien le disgusta que lo encasillen como drogadicto o satánico.

"Aunque hagamos cualquier cosa por cambiar la mentalidad de la gente, siempre van a pensar lo mismo de nosotros; por eso no nos importa que hablen, mejor que nos odien, nos tengan miedo y nos miren con pánico", comentó.

Como los Punk existen cerca de nueve tribus más en Tunja y el departamento, las cuales comenzaron a proliferar desde hace un año.

Así lo constata un estudio realizado por la Policía Comunitaria de Boyacá, a través del cual se lograron identificar varios grupos de jóvenes con tendencias diferentes.

Emos, skinhead, ska, raperos, rastafary, hippies, metaleros, dark y pijos, son algunos de los movimientos identificados en Boyacá, los cuales se caracterizan por sus peinados, forma de vestir y actuar.

La mayoría de grupos se concentra en ciudades como Sogamoso, Duitama, Paipa, Chiquinquirá y Moniquirá; sin embargo, ya existen algunos municipios donde este fenómeno sociocultural ya ha comenzado a detectarse.

Wiliam Wilches, patrullero de la Policía Comunitaria de Boyacá, aseguró que en municipios circunvecinos a estas ciudades ya se observan algunas de estas tendencias en personas entre los 10 y 22 años.

"En poblaciones como Toca, Tuta, Cómbita, Nobsa, Tinjacá y Villa de Leyva, entre otras, existen pequeños grupos de jóvenes que han adoptado algún tipo de tendencias sin saber porqué", señaló el patrullero, quien desde hace cinco meses viene trabajando el tema de asesoría en cuanto a tribus urbanas y prevención de consumo de alcohol y drogas en la ciudad.

"Las tribus urbanas en Boyacá están cogiendo fuerza por moda o por presión de amigos y compañeros, pero no porque exista una filosofía o ideología arraigada en las tendencias que impulsaron la aparición de este tipo de movimientos en el mundo", señaló Wilches.

Concepto que no comparte Camilo Andrés Peña, skinhead (cabeza rapada) de Tunja, para quien el pertenecer a este movimiento es un estilo de vida, el cual está basado en una ideología que lucha por la reivindicación de la clase obrera y trabajadora, pero ante todo por la igualdad.

"Ya que el Gobierno no es capaz de brindarle equidad y oportunidades a las personas, nosotros decidimos protestar de esta forma, sin prejuicios ni discriminaciones. Luchamos contra el racismo. Tomamos alcohol pero, personalmente, no me gusta consumir drogas, ya que generan dependencia y mantiene a la persona fuera de sí", dijo.

Carolina García Galindo, psicóloga de la Universidad Santo Tomás de Tunja, aseveró que el auge de las tribus urbanas en Boyacá se debe a la globalización y al fácil acceso a medios de comunicación como el internet, situación que ha hecho que estos fenómenos lleguen a un departamento tan tradicional como este de manera  rápida y arrasadora.

"Los jóvenes, independientemente del lugar en donde vivan, siempre van a tender a agruparse, porque es en la identificación con el otro en donde se forman su propia identidad. Muchos de ellos ingresan a una tribu para ser aceptados o porque encuentran en estos movimientos la protección y el apoyo que en el hogar no hallan", comentó García.

Las causas

A los problemas familiares, la falta de identidad y criterio, la influencia de amigos y la desinformación atribuye Carolina García, psicóloga de la Universidad Santo Tomás de Tunja, la tendencia de los jóvenes a unirse a las tribus.

Por su parte, Víctor Leguizamón, subdirector de Salud Pública de la Secretaría de Salud de Boyacá, indicó que el problema también podría estar en la falta de oportunidades.

"Este no es un fenómeno que se esté dando desde ahora, sino que proviene desde hace más de 50 años, y se da porque quizás los jóvenes están reclamando espacios que antes no tenían", indicó Leguizamón.

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