Así fue el secuestro de Íngrid Betancourt

Así fue el secuestro de Íngrid Betancourt

Siendo candidata presidencial para las elecciones del 2002, Betancourt no tenía ninguna duda. Estaba empeñada en lograr su objetivo: llegar hasta San Vicente del Caguán.

08 de octubre 2008 , 12:00 a.m.

Un sábado, Betancourt arribó al aeropuerto Gustavo Artunduaga de Florencia hacia las 10:40 de la mañana.

"Hay que estar en las buenas y en las malas con la gente de San Vicente", dijo la candidata al rechazar las advertencias del DAS, la Policía y el Ejército para que no viajara a la zona por razones de seguridad.

El último que intentó disuadirla fue el general Arcesio Barrero, comandante de la IV División del Ejército y máximo responsable del área del Caguán.

Betancourt pidió un cupo en los helicópteros militares que transportaban la comitiva presidencial. Pero los altos mandos se negaron argumentando que el Caguán era un centro de operaciones de guerra y que, además, el llevarla implicaría faltas disciplinarias castigadas por la justicia, como intromisión en política.

Molesta, la dirigente expresó que nadie le impediría llegar a San Vicente y pidió prestada al DAS una camioneta azul cuatro puertas.

Hacia la una de la tarde partió de Florencia en compañía de Clara Rojas, su jefe de campaña, del ingeniero Lamprea, quien hizo las veces de conductor; del fotógrafo Alan Keller y del camarógrafo Mauricio Mesa.

Veinte minutos más tarde llegaron al retén militar del batallón de ingenieros Liborio Mejía. Allí le advertimos nuevamente de los retenes guerrilleros, pero no hizo caso y siguió su camino, expresó un oficial de esa guarnición.

Hacia las 2 de la tarde el conductor de la camioneta se vio obligado a detener la marcha en el sitio El Líbano, un paraje solitario ubicado entre los municipios de Montañita y Paujil.

En la vía estaban atravesados dos buses con letreros que advertían ser carros bomba.

De la manigua salieron varios guerrilleros e inspeccionaron la camioneta y Betancourt se identificó.

Luego vino un momento de angustia y terror. Cuando el subversivo conocido como 'El flaco' estaba reportando por radio la presencia de la candidata, un guerrillero pisó una de las minas quiebrapatas sembradas por sus propios compañeros.

Salpicaron sangre y carne para todas partes, recuerda Lamprea.

Íngrid le dijo al jefe guerrillero -quien también resultó levemente herido- que era urgente llevar al mutilado a un centro asistencial. "La guerra es una mi...", gritó la candidata.

Después de varios minutos de confusión, 'El flaco' le ordenó a Íngrid y al resto de su comitiva subirse en la parte trasera de la camioneta del DAS. Luego, subieron al herido al mismo carro y otros subversivos se colgaron del vehículo mientras su jefe la conducía.

Fueron como 40 ó 50 minutos andando en trocha hasta llegar a un sitio donde nos esperaban otras dos camionetas cuatro puertas , recuerda Mauricio Mesa.

Botín de guerra

En ese paraje, el jefe guerrillero ordenó separar a hombres y a mujeres. A Betancourt y a su jefe de campaña las montaron en una camioneta y se internaron con ellas en la zona de influencia de 'El mocho'.

A los otros tres los transportaron durante tres horas y media hasta llegar a un establo. Nos dieron de comer cachama, frijoles y arroz y hasta nos dieron Gatorade , afirma Lamprea.

Luego, hacia las 10 u 11 de la noche, les notificaron que el lío no era con ellos. "Nos montaron en una camioneta y nos dejaron en una carretera sobrevolada por helicópteros militares", agrega el ingeniero.

Caminaron horas hasta que, con los primeros asomos de claridad del nuevo día, un camión cargado de gaseosa los sacó hasta la vía principal, cerca de donde fue secuestrada su jefe.

Allí tomaron un taxi y en la vía reportaron inicialmente lo sucedido ante los militares que llevaban los tanques cascabel hacia el retén guerrillero.

No nos pararon bolas y luego nos fuimos hasta el Liborio Mejía , dice el jefe de logística de Betancourt.

Más tarde, el Gaula del Ejército los trasladó hasta las instalaciones de la Brigada 12 en Florencia y en horas de la tarde abandonaron la capital del Caquetá en un vuelo comercial hacia Bogotá.

De Ingrid Betancourt no se volvió a saber nada. Solo que era un botín de guerra con el que las Farc buscan la aprobación de una ley de canje.

Los responsables

El comandante de la duodécima brigada del Ejército, general Gustavo Porras, confirmó que el secuestro de la aspirante presidencial, Ingrid Betancourt, lo efectuó, Luis Uny Vega, 'El flaco' integrante del Frente 15 de las Farc.

El oficial dijo que el jefe del frente, Josué Ceballos, 'El mocho', fue notificado del plagio y ordenó el traslado de la candidata a un lugar de las montañas del Caquetá.

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