Con lágrimas, Íngrid Betancourt le pide al Parlamento europeo que siga lucha por rehenes de las Farc

Con lágrimas, Íngrid Betancourt le pide al Parlamento europeo que siga lucha por rehenes de las Farc

'Que sepan que nuestro compromiso es absoluto, que tengan la certeza de que no nos callaremos nunca y que nunca jamás dejaremos de actuar hasta que estén todos libres', dijo.

08 de octubre 2008 , 12:00 a.m.

Con la voz entrecortada, la ex candidata presidencial Íngrid Betancourt les agradeció a todos los eurodiputados por haber trabajado por su liberación en julio pasado, cuando recobró la libertad junto a otros 14 rehenes, tras permanecer más de seis años en poder de las Farc.

Vestida de negro, con un pañuelo de cuadros rojo y blanco anudado al cuello e impecablemente peinada, Betancourt leyó su discurso en francés tras ser presentada por el presidente de la Eurocámara, Hans-Gert Pottering, aunque por momentos se dirigió a los asistentes en español.

"Nos sentíamos muy abandonados y a partir de la actitud del Parlamento Europeo las cosas han comenzado a moverse para nosotros. Por eso es muy importante estar aquí. Les debo mucho, lo sé", señaló.

La ex rehén de las Farc relató el suceso que le devolvió la esperanza y las ganas de vivir hace cinco años cuando su vida se consumía en medio de la selva. Según sus palabras, el milagro ocurrió cuando escuchó una crónica en la radio en la que la Eurocámara clamaba su libertad y la del resto de los secuestrados.

"Eso fue para mi una primera liberación. Gracias a ustedes comprendí que no estaríamos más solos", expresó.

El largo discurso de Betancourt fue interrumpido en varias ocasiones por las lágrimas, hasta tal punto que cuando recordó a las 27 personas que continúan privadas de la libertad, "encadenados como bestias a un árbol", dijo que sentía "vergüenza", y tuvo que hacer un gran esfuerzo para continuar leyendo sus nombres antes de estallar en llanto. Sus palabras conmovieron a varios de los asistentes que sucumbieron ante las conmovedoras líneas de la ilustre visitante.

Betancourt ratificó su compromiso con los secuestrados y abogó por seguir luchando para que regresen a sus casas. "Que tengan la certeza de que no nos callaremos nunca y que nunca jamás dejaremos de actuar hasta que estén todos libres".

Durante su intervención, la ex-senadora colombiana afirmó: "No podemos dejar que las personas se revistan de muros y se vuelvan inaccesibles al espíritu humano, a los valores humanos.

Rechazar el diálogo con los terroristas es darle justificación a su barbarie, es dejarlos solos en su mundo, en su locura, en su fanatismo".

Ya sea en Colombia, Darfur, Zimbabue, República Democrática del Congo o en Somalia, agregó, la solución siempre será la misma: hablar. Es indispensable reconocer el derecho de los otros a ser escuchados, no porque tengan razón o estén equivocados, porque sean buenos o malos, sino porque hablando podemos salvar vidas.

Tras su discurso, Betancourt ofreció una rueda de prensa, en la que un periodista le preguntó su opinión sobre el diálogo entre el Gobierno español y Eta.

Al respecto, Betancourt contestó: "Hay que negociar, hay que negociar, hay que negociar".

Argumentó que contra el terrorismo "hace falta paciencia y constancia", y recomendó "hablar con ellos" siempre que sea posible.

Betancourt afirmó que en adelante se dedicará a difundir su experiencia y convicciones allá donde pueda: "Hay muchos sitios donde me gustaría ir, pero el primero es sin duda mi país", dijo.

De igual manera, reiteró que no piensa volver a la política, y aseguró que no le parece "el instrumento adecuado para resolver los problemas que nos aquejan".

"La política tal como se hace en el mundo no me gusta. Siento que no hay una posibilidad de luchar de una manera diferente sin quedar contaminado por esa misma política. Yo ya hice el ensayo y vi que era muy difícil", indicó.

"Para lo que yo quiero hacer por mi país, que es servirlo, no necesito entrar en el juego político de las elecciones. Puedo ayudar desde otra esfera, precisamente con la palabra", agregó.

El miércoles al mediodía, Betancourt fue recibida por el rey de los belgas, Alberto II, y el jueves tenía previsto acudir al Parlamento Federal de Bélgica, antes de participar en una recepción pública ofrecida por el alcalde de la ciudad, Freddy Thielemans.

BRUSELAS
Efe-AFP

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