Labriegos e infantes, unidos por los Montes de María

Labriegos e infantes, unidos por los Montes de María

Ambos se miraban con recelo, pero después de años de violencia de grupos armados, líderes campesinos y Fuerza Pública trabajan juntos en proyectos de desarrollo social y económico.

07 de octubre 2008 , 12:00 a.m.

Para el coronel de la Infantería de Marina Horacio Zea, la líder popular Omaira Villegas Rodríguez es una heroína de los Montes de María.

Entre 1999 y el 2000, la guerrilla le mató a 15 familiares, entre ellos tres hermanos. El abatido jefe de los Montes de María, 'Martín Caballero', en esa época dio la orden a sus hombres de acabar con los Villegas.

No quería que ninguno de ellos viviera en Macayepo, corregimiento de El Carmen de Bolívar.

Omaira salió con su familia en el 2001 hacia Sincelejo para evitar que también la mataran. Pero no sólo se fue ella. El pueblo quedó solo por culpa de los violentos: cerca de 300 familias lo abandonaron.

El coronel Zea dice que Omaira siempre ha luchado por su pueblo al lado de las instituciones. Es una líder que ha estado al frente de los retornos a su poblado y buscando mejoras para su gente. Hoy, cuenta ella, han regresado 87 familias.

"Gracias a la Fuerza Pública, poco a poco, la vida empieza a retornar a Macayepo, pero aún hay mucho por hacer", dice Omaira. En Macayepo, después de la violencia de la guerrilla vinieron las masacres y las atrocidades de los paramilitares.

Ella y otros 31 líderes de los Montes de María se reunieron con oficiales de la Fuerza Naval del Caribe en una jornada de integración el lunes, en la Base Naval, en Bocagrande, que evidencia la alianza que hay hoy entre una población antes estigmatizada y las fuerzas del Estado.

Zea es el nuevo director del Centro de Formación Integral de los Montes de María, una dependencia de la Infantería que busca contribuir al desarrollo social y económico de esta región, golpeada durante años por los grupos armados.

Se perdieron cosechas

El oficial sucedió al coronel Rafael Colón, recordado en la zona por su lucha contra los grupos 'paras' y la guerrilla.

El nuevo director del Centro de Formación Integral dice que ahora que se viven tiempos de mayor tranquilidad y cuando han empezado los retornos a las veredas abandonadas por culpa de la violencia, la Infantería busca integrar a los campesinos para trabajar juntos en proyectos productivos que le permitan a la gente tener autonomía económica.

Para Zea, el rescate de los Montes de María no tiene feliz término si no hay integración con la gente.

Los campesinos se organizan para renacer de entre sus cenizas. Y en algunos casos se están dando resultados. Omaira dice que el año pasado se volvió a cultivar maíz, tras nueve años de no hacerlo. Se cultivaron 900 hectáreas.

Pero no todo es color de rosa. Dulys Acevedo, líder de Chengue, un corregimiento de Ovejas (Sucre), otra población montemariana víctima de la guerra, se queja de que a pesar de los esfuerzos de su gente por volver, no han encontrado la ayuda necesaria.

"A nosotros nos quemaron todas las viviendas del pueblo. Ahora requerimos un tractor y una desgranadora de maíz", dice Dulys, quien cuenta que tampoco hay vías para sacar sus cosechas. "El año pasado se perdió enterita la de aguacate porque no hubo forma de sacarla", agregó.

Para enero próximo, en Chengue se prepara una celebración para conmemorar una fecha más de la masacre que hizo huir por años a 80 familias. Hoy han retornado unas 48.

VICENTE ARCIERI G.
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
CARTAGENA

 

 

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