Que el olvido no sea el destino de 3 candidatos

Que el olvido no sea el destino de 3 candidatos

Un año después de los asesinatos a tres candidatos a alcaldias tolimenses, todo sigue impune.

06 de octubre 2008 , 12:00 a.m.

Hace un año el departamento del Tolima vivió una de las épocas electorales más difíciles de todos sus tiempos con los asesinatos en plena campaña política a Gobernación y Alcaldías de tres candidatos.
A manos de las Farc cayeron Julio César Marentes, candidato del partido de la U a la alcaldía de Villarrica; Alberto Martínez Barbosa, candidato de Convergencia Ciudadana en Rioblanco y Adolfo León Álvarez Rodríguez, aspirante del partido Cambio Radical a la alcaldía del municipio de Ataco.
Para sabotear los comicios del 26 de octubre de 2007, las Farc emprendieron en los 47 municipios del Tolima otra campaña: la del miedo, la intimidación y la amenaza de muerte a todos aquellos candidatos patrocinados por partidos que en ese momento apoyaban la labor del Presidente Alvaro Uribe, como el conservatismo, la U, Cambio Radical y Convergencia Ciudadana.
Pese a lo duro de las circunstancias el Tolima no olvida a Julio César, Alberto ni a Adolfo León. Un año después en los municipios donde nacieron, sus habitantes claman justicia y los recuerdan con celebraciones eucarísticas, acuerdos municipales y decretos de honores.
"Las autoridades investigan, pero el guerrillero que mató a mi hijo no ha sido capturado, sigue en la región", afirma la alcaldesa de Ataco, Carolina Rodríguez.
La primera amenaza que cumplieron las Farc contra los candidatos se sintió en Villarrica, un pequeño municipio del suroriente que vio morir a su líder la mañana del sábado 22 de septiembre de 2007.
Ese día acompañado de una gruesa comitiva, Julio César Marentes, un tecnólogo en finanzas y comerciante de 44 años, padre de dos hijos de 12 y 19 años, se dirigía a cumplir una cita con sus seguidores en el corregimiento Puerto Lleras.
Sin embargo los sueños de este hombre comenzaron a truncarse a su paso por la vereda Cuatromil cuando la caravana fue interceptada por tres guerrilleros armados con fusiles galil y AK 47.
Marentes iba en la parte posterior de la caravana en una moto y cuando fue requerido, su hermano Sixto enfrentó la situación Pero los subversivos insistieron en ver al político.
Al instante el candidato se puso al frente y dijo que iba hacia Puerto Lleras a entregar kits escolares, un transformador y balones para los niños.
Minutos después dos guerrilleros levantaron los fusiles y uno soltó una ráfaga contra Marentes. El político cayó al suelo con tres impactos y al instante recibió seis disparos más.
Luego los subversivos abrieron fuego contra la caravana a la que no le quedó otra alternativa que esquivar el ataque.
Sixto Marentes condujo a su hermano a Villarrica pero ya no había nada qué hacer para salvarle la vida.
Las banderas las asumió su esposa María Eugenia Ramírez, quien perdió la contienda electoral frente a Hernando Trujillo.

 Exaltan sus vidas

El sábado anterior la Alcaldía de Ataco invitó al gobierno departamental a un conversatorio de gobierno en el corregimiento Santiago Pérez.

La alcaldesa Carolina Rodríguez señaló que el acto lo organizó para honrar la muerte de su hijo Adolfo León Álvarez.
"Era un gran hombre que amaba a esta tierra", dice la madre.
Al tiempo, en Villarrica, el Concejo Municipal exaltó la memoria del candidato asesinado el año pasado, Julio César Marentes Villarraga.

"Fue un ciudadano ejemplar, promotor del desarrollo, fraternidad y respeto por los demás", dice el acuerdo del Concejo.
Exaltaron el dinamismo y el compromiso por la región de este dirigente cafetero y lo decalararon hijo destacado e ilustre, mártir de la democracia. A la vez, declaran el 22 de septiembre de cada año, Día Cívico en Villarrica.

Comunidad no dejó que lo mataran

En el 2007 las amenazas de las Farc se extendieron contra 219 candidatos a las alcaldías del Tolima y más de 2 mil que aspiraban a la Asamblea, Concejos y la Gobernación.

Las intimidaciones se extendieron por veredas y corregimientos y los jefes de los partidos eran advertidos que cualquier cosa podría suceder si no obedecían la orden de suspender el proselitismo.
La restricción fue casi total y por eso algunos directorios prohibieron a sus candidatos salir a las zonas rurales.

Las amenazas tomaron fuerza en Planadas, Ataco, Chaparral, Rioblanco, Roncesvalles, Cajamarca, Santa Isabel, Villa Hermosa, Anzoátegui, Casablanca, entre otros.

Una de las primeras acciones violentas de las Farc se sintió en la vereda La Yuca, en Santa Isabel, donde el candidato (hoy alcalde) Jorge Castellanos, estuvo a punto de ser secuestrado por las Farc cuando asistía a una concentración con más de 300 personas.
Los seguidores se dieron cuenta de la presencia de guerrilleros y lo rodearon e impidieron su retención.

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