Opinión / Adios a Botero

Opinión / Adios a Botero

Bitácora

29 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.
Toda despedida genera sentimientos encontrados porque es algo así como enfrentarse a la incertidumbre del futuro con el lastre del pasado, por eso para los funcionarios del Museo de Arte del Tolima, la clausura de la exposición de Botero les deja una grata experiencia y atisbos de nostalgia.

Tal vez nunca vuelvan a sentir abarrotadas las instalaciones como en esta temporada en que cerca de cien mil personas se hicieron presentes para observar los cuadros del pintor antioqueño.
El reto se cumplió y hasta podría decirse que se rebasó.

Darío Ortiz y Los funcionarios de planta del MAT encabezados Margareth Bonilla y once personas más que trabajaron como extras, pudieron brindarle, no solo a los ibaguereños y tolimenses, sino también a personas venidas de los departamentos aledaños y a extranjeros de paso por el país, esta muestra itinerante que busca despertar la sensibilidad de los espectadores en torno a nuestro problema central: la violencia.

Esta fue la oportunidad para que niños de sectores deprimidos que jamás habían tenido contacto con una exposición de pintura, disfrutaran de las imágenes, mientras escuchaban los comentarios sobre la importancia de esos cuadros que admiraron, casi con veneración, así no entendieran mucho el porqué de esas imágenes monumentales y esos dibujos a medio hacer.

Pero no sólo fueron los niños, la idea inicial de tener tres salas didácticas para que ellos se aproximaran a la obra se cambió y estas también fueron ocupadas por los adultos, muchos de los cuales se tendieron literalmente sobre el piso para dibujar los bocetos o para compartir el trabajo con los rompecabezas, en un acto lúdico que sorprendió .

Además de los alumnos de las escuelas, colegios y universidades, también se hicieron presentes grupos empresariales, organizaciones sociales, sectores marginales y público en general que hicieron de esta exposición, el espectáculo cultural más importante del año para Ibagué.

La muestra sigue para México donde estará colgada en varias ciudades hasta julio del 2009, luego continuará su itinerario por el mundo, con su mensaje claro sobre la necesidad de alcanzar la paz y dejar que esas imágenes sean simples referentes a la historia pasada de un país alucinado. Este es el objetivo de la propuesta estética de los cuadros, donde el artista nos muestra a hombres y mujeres, víctimas de la conflagración, con todo el patetismo y el drama que sigue soportando el país.

Independiente de la asimilación del mensaje explícito de la propuesta de Botero, es necesario destacar la asistencia de la ciudadanía, pues, aunque en nuestro medio, los niveles de conocimiento frente a la pintura y al arte en general presentan grandes carencias, se notaron las ganas de comprender e interpretar, desde lecturas distintas, lo que el pintor quería decir.

Con esta exposición que se convierte en el paradigma a imitar, queda demostrado que si existe público para los eventos culturales en la ciudad y que, así no se haya recuperado la inversión, las gentes de Ibagué y demás visitantes mostraron su interés por el goce estético plástico y por un evento al que le decimos adiós, con la misma melancolía que se experimenta al ver partir a un ser que hemos querido.

Por Libardo Vargas Celemín
Profesor asociado de la Universidad del Tolima 

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