El ejemplo irlandés

El ejemplo irlandés

26 de septiembre 2008 , 12:00 a. m.
Desde hace ya varios años ha ganado adeptos en el Gobierno colombiano la idea de que el país debería seguir el modelo que adoptó la República de Irlanda para crecer más rápido. Y es que la misma nación que hace dos décadas era la más atrasada de la Unión Europea, pasó a experimentar un período de auge que la transformó por completo, ganándose el remoquete de 'el Tigre Celta. Medidas como la adopción de una tasa impositiva baja, al igual que beneficios extras para los inversionistas extranjeros, dieron origen a un círculo virtuoso. Tanto, que en los noventa la economía tuvo años con tasas de aumento por encima del 10 por ciento, algo singular en el Viejo Continente. Según las cifras oficiales, en el 2007 el Producto Interno Bruto irlandés llegó a 260.900 millones de dólares (casi una vez y media el colombiano), un dato envidiable para un territorio que alberga solamente a 4,3 millones de personas. Con razón el ingreso por habitante, de
60.808 dólares anuales, es uno de los más altos del mundo.

Ese ejemplo le sirvió a la administración de Álvaro Uribe, para establecer políticas como las de las zonas francas uniempresariales o la de dar generosos beneficios tributarios a favor de actividades específicas. Incluso, hace unos pocos meses fue organizada una misión de funcionarios y empresarios que hicieron el trayecto entre Bogotá y Dublín para ver con sus propios ojos la transformación ocurrida. Tal vez lo más impactante fue constatar que es posible ser competitivo a nivel mundial en ramos concretos de la producción y de los servicios, en un lapso relativamente corto.

Pero al tiempo que esas enseñanzas resultaron valiosas, también vale la pena tener en cuenta otras de diferente color. Y es que la semana pasada, la Oficina Central de Estadística del país europeo informó que el PIB se contrajo un 0,5 por ciento en el segundo trimestre respecto del primero, repitiendo así la tendencia negativa del cuarto inicial del 2008, cuando dicha medición cayó un 0,3 por ciento. La razón principal fue que tuvo lugar un reventón de la burbuja inmobiliaria, similar al de Estados Unidos, ocasionado a su vez por un alza desmedida en el endeudamiento de los hogares durante los años pasados. Así las cosas, Irlanda es el primer integrante de la llamada zona euro en entrar oficialmente en recesión, aunque es muy probable que a la lista se sumen Alemania, Italia o España en donde las cosas se ven cada vez más sombrías. Debido a lo sucedido, la creación de empleo prácticamente llegó a cero nuevos puestos de trabajo, mientras que la menor actividad económica ha generado un enorme déficit presupuestario que podría llegar a 6 por ciento del PIB en el 2009.

En respuesta, alguien podría decir que colocar en el mismo nivel a Colombia e Irlanda es como comparar peras y manzanas. Y así es a la hora de mirar dos naciones que difieren radicalmente en cultura, idioma, tamaño de la población o clima, para solo citar cuatro divergencias. No obstante, si el caso irlandés es bueno para diseñar políticas que ojalá resulten exitosas, también debería servir para entender que a los períodos de auge le pueden seguir contracciones profundas.

Entre todas las lecciones que deja lo sucedido, quizás la más valedera es que la situación fiscal puede deteriorarse muy rápidamente en un escenario de desaceleración. Ese es un campanazo que les debería servir a las autoridades colombianas a monitorear muy de cerca los recaudos públicos y reaccionar a tiempo si las metas propuestas no se cumplen. Justo cuando la discusión del presupuesto para el 2009 comienza su recta final, no deja de ser preocupante que los congresistas hacen solicitudes de multimillonarias partidas adicionales, mientras el Ministerio de Hacienda sigue defendiendo supuestos de crecimiento e inflación que probablemente no van a ser realidad. Por eso, mientras en Dublín se anuncian recortes en el gasto público, no estaría de más que en Bogotá se entienda que es mejor ser austeros de manera voluntaria y no por la fuerza de las circunstancias.

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