Piloto suizo atravesó el canal de la Mancha volando con un ala motorizada amarrada a su espalda

Piloto suizo atravesó el canal de la Mancha volando con un ala motorizada amarrada a su espalda

El suizo Yves Rossy, llamado "Fusionman", logró atravesar este viernes el canal de la Mancha, entre Calais (Francia) y Dover (Inglaterra).

26 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

Poco después de las 2 de la tarde, hora local, llevando el ala plegada, Rossy subió a bordo de un monomotor Pilatus, el que habría de llevarlo hasta las inmediaciones del Cabo Blanc Nez, cerca de Calais, al norte de Francia.

Cuando el aparato se encontraba a unos tres mil metros, Rossy encendió los reactores del aparato, cuya cabina había sido cubierta con una capa protectora contra el fuego.

El piloto suizo saltó del avión desplegando el ala y efectuando una caída de más o menos 1.000 metros, antes de estabilizarse y tomar la dirección de Dover en las costas inglesas, siguiendo al avión Pilatus que lo guiaría durante la travesía.

Después de un vuelo sin contratiempos a unos 200 km/h de más o menos diez minutos de duración, y cuando se encontraba sobre la costa inglesa en las inmediaciones de Dover, el "Hombrejet" detuvo los reactores, se ubicó contra el viento y abrió un  paracaídas en ala, efectuando una serie de evoluciones antes de aterrizar en un campo.

Yves Rossi, de 49 años, cumplió así esta travesía de emulación ---y por la ruta que el siglo pasado siguió el francés Louis Blériot en 1909---, después de haberla postergado dos veces, el miércoles y el jueves, debido a condiciones meteorológicas adversas.

Este viernes en la mañana el piloto suizo estuvo preparando el material para el vuelo y también, según relató, había estado en la playa para mojarse las manos y "hablar con el mar para que fuera simpático" en caso de contratiempos y de verse obligado de saltar antes de llegar a tierra.

"Siempre me gusta hablar con los elementos", comentó.

Ex piloto militar con más de 1.000 horas de vuelo en Mirage III y actualmente piloto de línea, Rossy fue en 2004 el primer hombre que voló con un ala individual provista de reactores.

El ala con que realizó la hazaña posee una envergadura de tres metros y sólo le permite volar una decena de minutos debido al tamaño del estanque de combustible de 30 litros

Sin embargo, el aparato permite alcanzar velocidades de hasta 300 km/h.

El piloto que lleva un traje especial que le protege las piernas de la llama de los reactores, solo puede controlar la alimentación de éstos.

El control de la dirección y la altura del vuelo lo hace con movimientos de la cabeza, del cuerpo y los brazos.

Dover (Gran Bretaña)
Con EFE

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