La noche de los muertos vivos

La noche de los muertos vivos

25 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.
La crisis financiera internacional se parece a ciertas películas de terror: cada vez que uno cree que se va a acabar, vuelve a arrancar. Pero así como hasta las peores películas de terror tienen moraleja, la crisis nos está recordando una vieja enseñanza que todos conocemos pero que siempre se nos olvida: el mundo es de los vivos.

En todas las etapas de la crisis ha habido un vivo que se salió con la suya, empezando por la de la burbuja inmobiliaria. Se salieron con la suya los que vendieron a precios absurdos casas y apartamentos en los lugares más insospechados de E.U., aprovechándose de millones de incautos soñadores que creían que estaban haciendo el negocio del siglo.

También se salieron con la suya los infames mercachifles del crédito (que se hacían llamar 'asesores financieros'), quienes colocaron millares de préstamos hipotecarios en segmentos de mercado de baja solvencia, especialmente entre la población negra e hispana de escasos recursos. Aunque era claro que se trataba de créditos de altísimo riesgo (de ahí su famoso nombre de hipotecas subprime), el objetivo de los asesores financieros era cumplir unas ambiciosas metas de ventas sin reparar en las consecuencias de su irresponsabilidad.

Si las hipotecas subprime se hubieran quedado en las carteras de las voraces entidades financieras que las emitieron, vaya y venga... Pero por ahí también rondaban otros vivos: unos niños prodigio de las finanzas que empaquetaban las hipotecas en sofisticados instrumentos derivados que después vendían una y otra vez en el sistema financiero internacional, haciendo pingües ganancias que les permitían vacacionar en cualquier lugar del mundo mientras estallaba la crisis.

Quien no estaba en otro lugar del mundo cuando estalló la crisis fue James Cayne, el antiguo presidente de Bear Stearns, una de las primeras entidades financieras que colapsaron. Cayne estaba en Tennessee jugando bridge con el celular apagado, mientras los fondos de cobertura de su firma estallaban en mil pedazos y marcaban el inicio del capítulo financiero de la crisis. Cayne es el símbolo de otra raza de vivos, unos banqueros de inversión que consiguieron abundantes ganancias apalancándose con recursos ajenos y haciendo plata de la nada, como aquel compañero que todos tuvimos en la universidad y que a pesar de ser bastante sonso apareció un día negociando derivados en Wall Street: nada eres y en nada te convertirás.

Con la profundización de la crisis todos pensamos que finalmente los vivos iban a pagar los costos de sus vivezas: los que vendieron apartamentos a precios absurdos, los que colocaron créditos a sabiendas de que eran impagables, los que empaquetaron hipotecas malas y las vendieron alrededor del mundo, y los que expandieron sus imperiales bancas de inversión a punta de simples apalancamientos. Pero cuando creíamos que esos vivos iban a quedar un poco muertos, ha aparecido el elíxir de la resurrección encarnado en el Departamento del Tesoro de los E.U., proponiendo gastar hasta US$700 mil millones de los contribuyentes para comprar cuanta cartera mala se encuentre por ahí.

En caso de que el Congreso estadounidense apruebe el rescate sin proteger a los contribuyentes ni castigar a los vivos, la operación se convertiría en el ejemplo por excelencia del concepto de 'riesgo moral' que aparecería en los libros de texto con los que el día de mañana estudiarán los hijos de los vivos y también los de sus víctimas, para salir después al mundo a olvidar todo lo que aprendieron.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.