La moratoria del fútbol

La moratoria del fútbol

25 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

La tragicomedia del fútbol, teatro negro de derrotas y violencias, causa, por decir lo menos, hilaridad, si uno calcula la energía que este país le invierte al tema. La primera página del Lunes Deportivo de este diario no se refiere al deporte, sino a la violencia. Titula 'Destrucción' y nos pone a pensar en los valores de una actividad llamada a construir y que, en virtud de la invertida axiología de una sociedad en crisis, devino en derrota y destrucción repetitivas.

La Selección Colombia no estimula la alegría de un pueblo que bastantes motivos tiene para reclamarla en el deporte, dado que poco la disfruta en otros ámbitos. Es una reina de burlas: grotesco espejo que nos devuelve en mil pedazos la cruda realidad de nuestra derrota diaria. Primero fue el festín de los narcos; luego, la bufa selección; hoy, la violencia en los estadios. Los de Santa Fe acabaron con 800 sillas; y los de Millonarios, con 715.

El Alcalde dedica largas horas a evaluar el problema y, con los dirigentes del fútbol, encuentra una solución asaz original: comenzar más temprano. Los comentaristas deportivos, acostumbrados a poner cara de eruditos cuando se refieren a la estrategia, la táctica y la formación, ponen esta vez expresión de pontífices para declarar con solemnidad que la protesta era contra el Alcalde, por perdonarle una sanción a Millonarios. Y así, el país, oscilante entre la aburrición y la amargura, se contempla en la fotografía de un alcalde ante un arrume de sillas amarillas. Y se pregunta si esa imagen reflejará o no aquel mismo espejo roto de una gestión titubeante, de un partido ídem y de una sociedad anestesiada por todos los partidos que hay en el fútbol, y por todos los que hay en la política.

Un hincha alias 'Carachas' -en un país donde los alias van camino de superar los nombres propios- declara que "lo del muerto fue sólo un agravante de las cosas, que lo de las sillas estaba planeado para protestar contra el Alcalde". Pero el presidente de Millos es más conspicuo, dice que "el IDRD debió haber instalado sillas sin espaldar". Y del tenor de "comenzar más temprano" nos deja conocer su propuesta: "No vender boletería para estas tribunas (las de sillas con espaldar) a las barras visitantes".

Comprenderán los lectores que aquí se tejen idearios de máxima complejidad, los del fútbol, los de circo, los de la tragedia, y que la sensatez de los muy pocos nos debería alcanzar para proponer una moratoria del fútbol, por diez años digo yo, para que recuperemos el deporte popular, y así los alcaldes tengan tiempo para gobernar; los estudiantes, para estudiar; y los teatreros de verdad, para bailar.

guzmanhennessey@yahoo.com.ar

 

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