El turismo espacial es un negocio prometedor con desafíos enormes

El turismo espacial es un negocio prometedor con desafíos enormes

El sector privado está llamado a jugar un papel creciente en las actividades espaciales para transportar personas y carga, pero aún son enormes los desafíos técnicos y financieros, según expertos.

25 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

"El papel del sector privado en las actividades espaciales va a tener una importancia creciente porque la tecnología actual permite a las firmas fabricar sus propios sistemas de lanzamiento, capaces de transportar a personas y cargas pesadas a una órbita baja", explicó Michael Griffin, administrador de la Nasa.

"La preferencia de la agencia para abastecer a la Estación Espacial Internacional (ISS) sería comprar servicios de transporte espacial privados si estuvieran disponibles", agregó.

Actualmente solamente los transbordadores espaciales de la Nasa y las cápsulas rusas Soyuz pueden llevar astronautas e insumos a la ISS.

Destacando las dificultades técnicas de la construcción de una nave y sus costos, Griffin calcula que no habrá un cohete viable en el marcado antes de los próximos cinco años.

Sin embargo, destacó que "el sector privado será capaz en cinco o 10 años de hacer lanzamientos sin ayuda pública", y expresó su apoyo a la estadounidense SpaceX, la firma más reciente en lanzarse a esta aventura.

Aunque está desarrollado con fondos privados, el programa Falcon de SpaceX se beneficia del apoyo de la Fuerza Aérea estadounidense y de la Nasa.

SpaceX, creada por el multimillonario de origen surafricano Elon Musk, hizo su primer lanzamiento de su cohete 'Falcon 1' en el 2006, con la ambición de dividir por tres el costo de la puesta en órbita de satélites.

Pero el primer lanzamiento desde una base militar estadounidense en las islas Marshall (océano Pacífico) y los dos siguientes, en el 2007 y el 2008, fueron un fracaso.

Con su cohete, SpaceX espera obtener contratos gubernamentales para el lanzamiento de satélites de menos de 570 kilos, en órbitas bajas.

El nuevo revés ocurrido en agosto no minó la voluntad de la firma espacial, que acaba de incrementar su capital para proseguir el desarrollo de 'Falcon 9', más potente, y para preparar el cuarto lanzamiento de un 'Falcon 1'.

"No debería haber ninguna duda de que SpaceX alcanzará la órbita terrestre y probará la confiabilidad de su cohete (...) y yo no renunciaré nunca a alcanzar este objetivo", declaró Elon Musk en un comunicado.

Los demás empresarios que se han lanzado a esta aventura antes de Musk tiraron la toalla. El primer proyecto de este tipo, en los años 80, fue Space Service Inc (SSI). No sobrevivió a los sucesivos fracasos de sus cohetes 'Percheron' y 'Conestoga-1000'.

El estadounidense Andrew Beal, que lanzó a fines de los años 90 un importante proyecto de construcción de cohetes, acabó renunciando.

No obstante, el desarrollo potencial del turismo espacial ofrece otra vía prometedora al sector privado. El multimillonario británico Richard Branson dio a conocer a fines de julio la versión final de su avión espacial WhiteKnightTwo" (WK2), que ofrecerá vuelos suborbitales a turistas en el 2010.

WASHINGTON (AFP)

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