Dos festejos vallenatos

Dos festejos vallenatos

24 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

El municipio guajiro de Villanueva es punto de referencia constante en la geografía del folclor vallenato. "Una noche en Villanueva se quiso Toño lucir conmigo...", "En su automóvil resplandeciente, de Villanueva para El Molino va el general y regresa siempre...", "Lo bautizamos pa' Santo Tomás para que salga más villanuevero...", "La señora Carmen Díaz... me cree solo en Villanueva y estoy siempre acompañado"... "En la ceiba de Villanueva canta un gavilán bajito...".

Pero si no fuera punto de referencia por las frecuentes menciones, lo sería por su Festival Cuna de Acordeones, que este año celebra la trigésima edición con un homenaje al maestro Rafael Escalona. El compositor patillalero es quien más memorables alusiones ha hecho en su obra a Villanueva.

Tierra de grandes intérpretes del acordeón, como Pedro Barros y las dinastías de los Romeros y los Zuletas, el certamen villanuevero ha sido el primero en aceptar oficialmente como quinto ritmo vallenato la romanza, ese paseo lento que nació en el teclado de Gustavo Gutiérrez y se ha extendido por todo el país y fuera de él, aunque no siempre con el agrado de los vallenatólogos clásicos. En esta ocasión, a imitación del festival de Valledupar, el de Villanueva elegirá su primer rey de reyes entre los intérpretes ganadores de anteriores concursos.

Es propicia la temporada para celebraciones, pues coincide con los 80 años de vida del maestro Leandro Díaz, el gran juglar ciego cuyos cantos Matilde Elina, La diosa coronada y El verano han dado la vuelta al mundo. En La diosa coronada se inspira el epígrafe de la novela de Gabriel García Márquez El amor en los tiempos del cólera. También se cumplen 75 desde que por primera vez Leandro interpretó, siendo niño, una canción vallenata. Era una obra de Chico Bolaño alusiva al paludismo. Leandro Díaz es eje de una notable familia de músicos en la que también se destacan su hermano Urbano y su hijo Ivo, una de las más bellas voces del género.

Leandro nació en 1928 en la vereda guajira de Alto Pino (Barrancas), pero su nombre está históricamente vinculado al de Villanueva, entre otras razones porque fue el maestro Reyes Torres, talentoso músico del municipio, uno de los primeros divulgadores de sus cantos. Felicidades, pues, a Villanueva por su trigésimo festival. Y felicidades a Leandro Díaz por sus primeros 80 años.

editorial@eltiempo.com.co

 

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