Caída de la venta de discos propicia la visita a Colombia de bandas musicales de talla mundial

Caída de la venta de discos propicia la visita a Colombia de bandas musicales de talla mundial

Entre octubre y noviembre vendrán R.E.M., Duran Duran, Judas Priest, Kylie Minogue y Maroon 5. Un vistazo a los cambios de la industria musical.

24 de septiembre 2008 , 12:00 a. m.

Las reconocidas agrupaciones R.E.M. y Duran Duran, los padres del heavy metal Judas Priest y las estrellas de pop Kylie Minogue y Maroon 5 visitarán Colombia entre octubre y noviembre. Será un bombardeo de estrellas de talla mundial que hace una década habría sido impensable en Colombia, y menos en tan corto tiempo.

Pareciera que milagrosamente el mundo se dio cuenta de que en el trópico la gente no solo consume 'chucu-chucu' masivamente, sino que también hay público suficiente para llenar conciertos de rock y pop, y que por fin los artistas dejaron de ver a algunos países de Suramérica como el único escenario donde los fanes se conformaban con que bandas en franca decadencia les dieran contentillo a sus nostalgias.

Los empresarios no desaprovechan la ocasión para argumentar que Colombia dejó de ser plato de segunda mesa gracias a ellos: a su gran capacidad de trabajo, a su seriedad y a la confianza que irradian. "Cuanto más vienen los artistas internacionales, más corre el voz a voz y los mánager de giras les dicen a sus colegas que a Colombia sí se puede venir", asegura Alfredo Villaveces, de Evenpro, la empresa que logró traer a Metallica en 1999 y a Iron Maiden este año. 

A este factor en realidad se suman la caída del dólar y el fin de la temporada de festivales musicales de verano en Estados Unidos y en Europa, que dejan la agenda libre a los músicos para explotar el mercado latinoamericano.

Sin embargo, detrás del fenómeno hay un motivo más complejo y de más peso: la nueva dinámica del mercado musical. En efecto, la disparada de la piratería originada en las descargas por Internet y la posibilidad de hacer copias en masa, provocó a finales de los años noventa una vertiginosa caída en la venta de discos. Para compensar las pérdidas, a los artistas y sus representantes no les quedó más remedio que apretar las agendas, organizar más conciertos y abrir nuevos horizontes. Y así fue como las giras dejaron de limitarse a lo que en la industria solían llamar el ABC suramericano: Argentina, Brasil y Chile.

El periodista Sebastián Rojas, que ha estudiado los cambios de la industria musical y dirige el portal de música Latin-Roll.com, asegura que "Colombia se ha vuelto una plaza importante para los artistas", pero antes de que aflore el patriotismo, añade: "... al igual que Perú y Ecuador". Basta ver las fechas de las giras para conjurar la idea de que el ombligo del mundo queda en la esquina suroccidental de América del Sur: R.E.M también visitará por primera vez Venezuela, y Duran Duran tiene fechas programadas en Panamá y a Perú.

"Eso es un fenómeno mundial", dice Juan Pablo Ospina, responsable de los exitosos conciertos de Soda Stereo y Roger Waters en 2007, aunque señala que efectivamente ha habido una marcada profesionalización del negocio de los eventos en los 10 últimos años.

El negocio cambió

En la última década las disqueras siguieron concentradas en vender discos compactos cuando la gente ya no tenía aparatos para hacerlos girar, sino iPods y reproductores de MP3. "Eso en marketing se llama customer driven product y significa que el producto debe adaptarse al cliente y no el cliente al producto", explica Sebastián Rojas. Como consecuencia, vino la crisis de la industria y los contratos con los artistas tuvieron que ser renegociados. "El negocio ya no es vender el disquito negro de Metallica, sino llevarlos a que toquen", dice.

La nueva dinámica también motivó el nacimiento de multinacionales de conciertos como Live Nation -compañía que firmó con Madonna-, que además de encargarse de organizar las giras, maneja la imagen de los artistas y la producción de sus futuros álbumes. Antes la distribución de discos dependía de un segmento de la industria y las giras, de otro.

"Las disqueras como Sony montaron su propia empresa de producir dinero mediante conciertos", dice el empresario Alfredo Villaveces, refiriéndose a Day 1 Entertainment, que funciona en Colombia como una dependencia de Sony BMG y ofrece a los artistas hacerse cargo no solo de la producción de sus discos, sino otros servicios como el manejo de la agenda y patrocinios, según se haya acordado en los contratos.

Todo parecería indicar que el panorama es negro para las disqueras, pero Alberto Marchena, director regional de Mercadeo de Universal Music, asegura que estas no se van a acabar, sino que están en un proceso de adaptación. "Ahora vemos a los artistas como productos completos que van más allá de la tradicional producción y distribución de discos", asegura.

Puede que algunos empresarios magnifiquen la importancia de su gestión, exageren cuando afirman que Colombia es un escenario de ensueño para las bandas y subestimen el impacto de las vacas flacas de las disqueras. A la hora de la verdad, eso es lo de menos para los fanes. Lo importante es que la frecuencia de grandes conciertos va en alza. 

GRITOS DE INDEPENDENCIA

Algunos artistas consolidados se han aventurado en los últimos años a explorar nuevas herramientas tecnológicas y han descubierto que es posible sobrevivir sin la ayuda de las multinacionales.

El año pasado, banda británica Radiohead decidió brindar a sus seguidores la posibilidad de bajar gratis de Internet su más reciente álbum, pero curiosamente, la mayoría de la gente prefirió pagar la descarga. "Artistas como Radiohead y Nine Inch Nails le están probando a las grandes disqueras que ellos, incluso regalando el material a través de Internet, pueden vender el disco y conseguir recursos", dice Alejandro Marín, experto en música y conductor del programa La Hora del Regreso de La W.

Estas bandas tienen una relación directa con sus fanáticos a través de Internet y crean comunidades fieles a las cuales les regalan su música, a la vez que brindan un espacio de participación e interactividad que hace que su público los sienta más cercanos y no como estrellas inalcanzables. Como respuesta, obtienen ingresos por boletería y seguidores dispuestos a pagar altos precios por los productos de colección que hacen parte de las mercancías de las bandas.

"Antes en los conciertos no se vendían casi los CD ni las camisetas de las bandas -asegura William Rubio, empresario de Inmigrant Records, quien se dedica a traer agrupaciones de rock para presentaciones en escenarios medianos-. Ahora la historia es otra y es impresionante todo lo que una agrupación logra vender en cada evento".

Ahora bien, cantantes y agrupaciones saben que este no es un lujo que cualquiera se pueda dar.

AL ALZA

Conciertos de músicos de talla mundial en los últimos 16 años en Colombia.

1992. Guns N' Roses.
1999. Metallica.
2003. Alanis Morissette.
2005. Incubus.
2006. Jamiroquai.
2007. Deftones, Placebo, Gwen Stefani, Marilyn Manson, Björk, Roger Waters.
2008. Iron Maiden, Muse, Duran Duran, R.E.M., Judas Priest Kylie Minogue, Maroon 5.

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