362 familias que deben ser reubicadas para construir hidroeléctrica en Huila se niegan a irse

362 familias que deben ser reubicadas para construir hidroeléctrica en Huila se niegan a irse

El proyecto, que utilizará las aguas del Magdalena, ocupará 8.250 hectáreas de tierras de los municipios de Gigante, Garzón, Altamira, El Agrado, Paicol y Tesalia.

23 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

Los terrenos necesarios para la construcción de la hidroeléctrica El Quimbo, que planea empezar a construir la española Emgesa el primer trimestre del 2009 fueron declarados de utilidad pública.

Sin embargo, los cerca de 2.000 campesinos de seis municipios de Huila afectados por la medida, aseguran que "viola el derecho a la tierra y trastoca la construcción libre de sus proyectos de vida" y  los deja en una posición de desventaja a la hora de negociar los predios que planea inundar Emgesa para desarrollar el proyecto.

Los campesinos dicen que hay que hacer un frente común para tratar de que el Huila sea socio de la hidroeléctrica y permitir que se beneficie en algo de la productividad de El Quimbo.

Los académicos y ambientalistas de diez ONG, unidos bajo la organización Plataforma Sur, no quieren que se construya la hidroeléctrica porque consideran "que afectaría ecosistemas estratégicos del mundo; porque viola la soberanía, y porque dicen que ya se probó que hay maneras menos perjudiciales para producir energía".

Pero más allá de la polémica sobre si las hidroeléctricas son o no viables, lo que molestó a los campesinos, que no necesariamente se oponen al proyecto, "es que no son actores fundamentales de este conflicto sino, más bien, espectadores que deben ceder en todas sus pretensiones por estar en desventaja a la hora de negociar", dice el investigador y filósofo José Jairo González Arias.

Pelea de tigre...

"El problema -sigue González- es que nadie les preguntó si querían dejar las tierras donde nacieron, tuvieron hijos y construyeron su memoria y tejido social y, lo más grave, que con el decreto los pueden sacar a las malas, si no se someten a la voluntad de Emgesa, lo que podría generar hasta un desplazamiento forzado".

Para el español Lucio Rubio, gerente general de Emgesa, esta versión es exagerada, pues no es la voluntad de la empresa atropellar a los campesinos.

"Una cosa es el decreto que declara las tierras de utilidad pública, y otra muy distinta es el plan de manejo donde se les garantiza a los campesinos la restitución de sus derechos", dijo.

No niega, eso sí, que un proyecto de estas dimensiones genera unos impactos grandes, en este caso en lo social.

Pero Hernando Bautista, presidente de la Junta de Acción Comunal de La Escalereta, un centro poblado de El Agrado, donde viven 90 familias que deberán salir para que se construya El Quimbo, dice que no cree mucho en la voluntad de Emgesa y que los campesinos darán la pelea, porque lo que se está jugando es sus vidas.

"Aquí nací yo, nacieron mis hijos y viven mis suegros, cuñados y padres, y nadie nos ha venido a decir para dónde vamos nosotros, si vamos a estar juntos en el nuevo lugar y mucho menos de qué vamos a comer", agrega Bautista.

Emgesa respondió que las 362 familias que se deben reubicar serán acogidas por convenios con el Sena para proyectos productivos de plátano, cacao y ganadería y así restituir su actividad productiva. Y, sobre los impactos en las tierras productivas, dijo que se contemplan planes concretos de mitigación.

"Yo les enviaría a los campesinos un mensaje de tranquilidad, la voluntad de la empresa no es atropellarlos. Sus garantías están en los planes de manejo que certificará el Ministerio", agregó el gerente de Emgesa.

Pese al mensaje de tranquilidad, en Garzón la semana pasada Héctor Horacio Castro, alcalde de El Agrado, planteó la posibilidad de entablar una tutela, luego la de un referendo para preguntarle al pueblo si quería la hidroeléctrica y, por último, una movilización que tendría lugar en su pueblo, mañana para decirle no a El Quimbo.

Sin embargo, el proyecto parece no tener reversa. Está en etapa de socialización del estudio de impacto ambiental y a la espera de la licencia.

55 kilómetros de longitud tendrá el proyecto de embalse sobre el río Magdalena. El ancho será de un máximo de 4 kilómetros.

600 millones de dólares costará la obra y estará situada en el sitio El Quimbo, después de la desembocadura del río Páez, a 12 kms. de la Central Hidroeléctrica de Betania.

'Inundar tierras fértiles es una locura'

Otro motivo de disgusto es la calidad de las tierras que se inundarán. Según la Secretaría de Agricultura de Huila, de las 8.250 hectáreas que necesita la hidroeléctrica unas 4.000 son fértiles, de las caules 2.000 son de alta calidad.

Estas tierras producen al año 13.248 millones de pesos, según un estudio realizado por la Secretaría de Agricultura de Huila.

De acuerdo con ambientalistas, el problema no es solo el económico sino el de seguridad alimentaria del planeta.

"Es que el Huila históricamente ha tenido un déficit de tierras fértiles, que se ha visto agravado por el fenómeno mundial de la desertificación, es decir, de la pérdida de productividad del suelo.

Por eso inundar esa cantidad de tierras fértiles es una locura", dijo Miller Dussán, académico y líder de Plataforma Sur.

JORGE QUINTERO
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
NEIVA

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