Entre pañuelos y rancheras llegaron a Bogotá 19 discapacitados que recorrieron 580 kilómetros

Entre pañuelos y rancheras llegaron a Bogotá 19 discapacitados que recorrieron 580 kilómetros

En el coliseo El Salitre, el sargento John Jairo Durán Tuay, rescatado de las Farc, les dijo a los 15 agentes y 4 civiles que emprendieron la marcha: 'Estamos orgullosos de ustedes'.

19 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

"Me parece increíble el valor de ellos (los discapacitados), para mí son héroes. No tengo a nadie secuestrado pero siento la pena y el dolor de los que siguen en la selva", dijo Jennifer Romero, una joven del barrio Venecia, en Bogotá, mientras caminaba junto a la silla de ruedas de Libardo Murcia.

Así como ella, miles de bogotanos salieron a las calles de la ciudad, a pesar de la lluvia, a recibir a los policías y civiles que el 5 de septiembre salieron desde Cali para llevar un mensaje por las vías del país de que aún siguen 29 personas (de los llamados canjeables) sometidos al secuestro por las Farc.

"Gracias Colombia, gracias, viva la libertad", decían los hombres que ahora son vistos como 'titanes'.

"Esos manes son unos monstruos en sillas de ruedas; pasar la Línea; el calor tan berraco del Valle y del Tolima. Eso es de admirar, no lo hace uno que está bien de salud, y ellos sí", comentó Óscar Ramírez, quien paró el furgón en el que distribuye carnes para admirar el paso de la caravana y saludar.

Uno de los momentos más emotivos de la entrada a Bogotá lo vivieron cuando a su paso salió un grupo de mariachis. Algunos de ellos por poco rompen en llanto cuando los músicos cantaron los temas Amigo y El Ausente.

Banderas blancas y de Colombia fueron ondeadas a su paso en medio de vivas y gritos de ¡libertad! Los empleados de los talleres de mecánica sacaron pedazos de papel higiénico blanco y lo ondearon como símbolo.

Ni Juan Sebastián Rodríguez, un niño de 5 años, acompañado por su mamá, se aguantó las ganas de correr para entregarle al agente Héctor Figueredo un arreglo floral, que su profesora del jardín le había ayudado a hacer para el día de amor y la amistad.
"Desde que salió del jardín me pidió que lo trajera a ver a los policías", dijo su madre Jenny Medina.

Antes de llegar a la calle 13, los 'titanes' se desviaron sorpresivamente del camino. Ingresaron con rapidez a los locales comerciales de la zona. El agua consumida en el trayecto había hecho efecto.

En medio del tumulto, 200 niños de un colegio de preescolar salieron a gritar "libertad, no al secuestro" motivados por sus profesoras.

El sargento viceprimero (R) Luis Manco se detuvo. Se acercó a ellos y los saludó. "Esto es emocionante y también da nostalgia.
Los niños no se merecen un país en el que se hable de secuestro", expresó el suboficial.

A pesar de los controles de seguridad la romería se lanzaba a la vía para tomarse fotos con los 'héroes'. El último trayecto, desde la calle 13 hasta el Coliseo El Salitre, lo hicieron a gran velocidad en medio de un fuerte aguacero.

A las 4 de la tarde llegaron a la meta en el interior del Coliseo, donde unos cinco mil policías, la orquesta de la institución y los familiares de los secuestrados los recibieron en medio de una gritería.

En el lugar no faltaron los cuatro policías liberados en la operación 'Jaque'. El sargento John Jairo Durán Tuay dijo: "A esta hora (4:45 p.m.) mis compañeros en la selva deben estar escuchando la radio.

Se deben sentir emocionados y gracias a estos hombres no se deben sentir solos. Estamos orgullosos de ellos".

REDAACCIÓN JUSTICIA

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