Opinión / Nuestra geografía humana

Opinión / Nuestra geografía humana

El territorio del departamento del Meta es diverso, antojadizo, espléndido.

19 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.
Es montaña y selva, es sabana y  piedemonte, es llanura y  serranía, es rio y  morichal. Nos brinda desde la cordillera, entre montañas, donde campesinos, a veces enruanados,  cantan:

".....embrujo verde donde el azul del cielo se confunde con su suelo, en la inmensa lejanía.." y no hay tal. La lejanía en San Juanito o El Calvario  es  cercanía: Es la montaña vecina desde donde se  ve otra montaña, y más allá otra.

Nos brinda  las fértiles tierras de las vegas del rio Duda en Uribe o Mesetas; las esculpidas por mano divina, serranías de Puerto López, San Martín o Puerto Lleras y Puerto Rico. Las generosas tierras que baña el rio Ariari, cargado de historia y de vida.

Los paisajes de municipios piedemontunos como Cubarral, El Dorado, El Castillo o el frugal Lejanías; la majestuosa imponencia  de la sierra de la Macarena desde San Juan de Arama, pasando por Vistahermosa -no podía llamarse de otra forma- hasta La Macarena desde donde el Guayabero busca aguas abajo encuentro amoroso con el Ariari para dar vida al Gauviare y seguir para nutrir el Orinoco.

Nos brinda el Meta una  cordillera que  pareciera querer enamorar la llanura  y la penetra amorosa en figuras onduladas que adornan los paisajes  desde Villavicencio hasta Barranca de Upía buscando hacerse llano.

Recorrer nuestra geografía nos brinda la majestuosidad de un paisaje, para muchos, -creo que para la mayoría!- de los habitantes, desconocida y agrego además,  inimaginada. No sabemos lo que tenemos. No nos conocemos.

Nuestro territorio estuvo ligado dolorosamente a una geografía del miedo y de la guerra, ¿cómo  conoció Colombia a  Mapiripán? Para citar un solo ejemplo. Ahora tenemos que ayudar a refundar esa historia local.

Reescribirla, o escribir nuevos capítulos a partir de la narración colectiva de historias de vida y cuentos espontáneos de fundadores y primeros habitantes; que nos cuenten cómo llegaron a "templar"  en  lo que hoy son los municipios,  que nos hablen de la guerra y sus desmanes; pero no para animar venganzas y despertar rencores, sino, para sabernos capaces de recordar sin odio y construir los municipios que queremos, que soñamos, con la certeza plena que siempre será más fuerte la vida y la esperanza, que el caos y la metralla.

El Meta no tiene zonas pobres. No hay ninguna zona pobre aquí. Lo que tiene es lugares que fueron empobrecidos por la guerra, o por la droga, o por la corrupción y el abandono; pero no tiene zonas pobres por naturaleza.

Convoquémonos!.. Convoquemos una gran y permanente excursión por nuestra geografía para reconocernos, para reencontrarnos para recuperar la geografía del miedo y brindárnosla.

Sólo conociendo más a nuestro departamento acercándonos más a su gente, reconociéndonos como paisanos y vecinos, sintiéndonos más conocidos y generando más confianza entre todos quienes aquí vivimos, vamos a poder emprender la tarea inaplazable de construir y disfrutar este  departamento y su territorio, que es además un espacio  generosamente bendecido por la naturaleza.

Un territorio que por donde quiera que lo miremos tiene riquezas que tienen que convertirse en oportunidades para todos.

Por Gonzalo Agudelo Hernández
Politólogo

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