¿jefes o amigos? un nexo de tira y afloja

¿jefes o amigos? un nexo de tira y afloja

19 de septiembre 2008 , 12:00 a. m.

Carlos Ortiz, 31 años, tiene claro que aunque maneja una actitud de puertas abiertas con sus colaboradores, no puede ser su amigo. Este ingeniero en mercadeo trabaja, desde hace seis meses, como jefe de ventas de Óptica Los Andes, en Guayaqui, y tiene a su cargo 20 vendedores.

"Procuro no salir de fiesta con los vendedores, porque se pierde el respeto", asegura. Ortiz es de la idea de que los jefes no pueden ser amigos de sus subordinados. Pero esta disyuntiva sobre el tema de ser o no ser amigos de los empleados mantiene los criterios divididos entre los especialistas de Recursos Humanos.

Los detractores consideran que no debe existir ninguna relación de amistad, porque se pierde el liderazgo y la autoridad. Mientras que los defensores creen que es posible mantenerla, siempre y cuando no se llegue a los extremos.

Gilberto Quiceno, especialista en talento humano, es tajante. Él asegura que hay que guardar las distancias, porque cuando se genera demasiada confianza, el subordinado asume la amistad como excusa para no acatar las disposiciones.

A la larga, señala Quiceno, esto trae problemas a la organización.

"Los jefes no pueden involucrarse ni sentimental ni emocionalmente con sus empleados. Cada uno debe ocupar su puesto".

Quiceno indica que este concepto es aplicable tanto para el jefe que recién llega a una empresa, como para aquel que, luego de una carrera, es ascendido.

Ortiz, por ejemplo, trabajó hace cuatro años en una multinacional y ascendió de vendedor a supervisor. Eso le acarreó inconvenientes con sus compañeros. "Me significó apartarme de mis amigos. No todos lo tomaron bien y hasta dijeron que ya no era el mismo,
porque era jefe".

No obstante, Cecilia Palacio, docente de la Escuela de Posgrado en Administración de Empresas (Espae-Espol), defiende que sí es posible mantener la amistad con el jefe, pero eso no significa que la relación prime en el ámbito laboral. "Se puede y se debe ser amigo".

Palacio puntualiza que el subordinado debe de mantener el afecto y trabajar por el objetivo laboral. A su criterio, cuando hay amistad, hay mayor disposición para colaborar. "Eso no significa que el jefe deba encubrir, pasar por alto o volverse flexible frente situaciones inconvenientes".

De esa experiencia conoce bien Gabriel Veloz, jefe de Compras y Logística de una naviera. "Mantengo la distancia. Mis empleados son mis amigos y ellos me consideran así, pero no llegamos a intimar".

Veloz tiene 17 años en la compañía y conoce a la mayoría de los empleados, lo cual le ha permitido estrechar más los lazos. "Conmigo no van a las farras, aunque sí participo en una mañana deportiva o en una fiesta de fin de año".

Tanto Quiceno como Palacio coinciden en que lo importante de un jefe que es ascendido o de otro que llega es convocar a una reunión y conversar sobre los objetivos de la empresa. La clave es priorizar la comunicación y el respeto mutuo.

Pero lo que se debe cuidar es que el jefe trate a todos por igual. El considerar más amigo a un empleado incide en que el grupo lo perciba y se genere un malestar colectivo. Quiceno asegura que entre más autoridad, hay más soledad.

  • Los jefes. No deben confundir entre el no tener amistad con sus empleados con tratarlos con indiferencia . El respeto debe primar.
  • Los subordinados. No deben olvidar que los superiores están para cumplir objetivos y juntos deben sacar adelante el equipo.

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