Mandatarios de las poblaciones carboníferas temen retaliaciones por cierre de minas.

Mandatarios de las poblaciones carboníferas temen retaliaciones por cierre de minas.

El atentado del martes pasado contra el alcalde de Guachetá, los puso en alerta máxima alos dirigentes.

18 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

A pesar de que el color negro en una de las franjas de la bandera de Guachetá signifique la esperanza que hay en el carbón por un mejor futuro, algunos de sus habitantes temen que esto no sea así.

Nunca, en sus 471 años de historia, este municipio del norte del departamento había sido escenario de tantas cosas extrañas en tan poco tiempo: El año pasado un minero fue muerto en una zona rural; el martes, en pleno casco urbano, un hombre quiso asesinar en su propia casa al alcalde, Juan de Jesús Sierra, y ahora, todos ven cómo se toman medidas para evitar que se desencadene una guerra.

La llegada de grandes cantidades de dinero a raíz de la bonanza carbonífera, también trajo el arribo de personas extrañas al pueblo, según los propios guachetunos.

"Hay una tensa calma, porque muchos piensan que esto se va a convertir en una guerra como la de las esmeraldas en Boyacá", dijo una mujer, habitante de Guachetá.

Sin embargo, tras los dos balazos que recibió el mandatario municipal en el atentado, la Policía ha querido mantener la prudencia en dar hipótesis sobre los autores.

No obstante, Cundinamarca 7 días denunció a mediados de agosto pasado que cinco alcaldes de la región de Ubaté, entre los que se encontraba Sierra, habían recibido amenazas por cumplir la orden de Ingeominas de cerrar los yacimientos ilegales de carbón. Como lo dijo en su momento al Semanario, sin embargo, ahora sus familiares niegan esas amenazas.

Un familiar del alcalde, indicó que él no había cerrado ninguna de las minas a la espera de que hubiera un acompañamiento de la entidad para proceder.

"Hay varias situaciones que se deben analizar: primero, hay mucha mina ilegal; segundo, ha llegado gente foránea a trabajar allí y tercero, el precio del carbón está disparado.

Todo esto ha generado una situación que nos obliga a tomar decisiones de fondo", sostuvo el secretario de Gobierno de Cundinamarca, Roberto Moya Ángel, quien de todas formas aclaró que no se deben hacer conjeturas respecto a los autores del atentado contra el alcalde.

Pero no solo en Guachetá están preocupados, los otros cuatro municipios carboníferos de la provincia de Ubaté también están alarmados,lo cual aumenta la tensión en la región norte del departamento.

Por ello, Moya Ángel manifestó que en el interior de la administración departamental el tema se ha tratado, pues "el problema hay que saberlo atacar".

"Debemos contar con la participación de Ingeominas y del Sena para que nos ayude en capacitación", explicó el funcionario.

Por lo pronto, mientras el alcalde de Guachetá se recupera de una cirugía reconstructiva a la que debió someterse luego de salir herido en el brazo izquierdo, sus habitantes esperan que esto sea solo una ola de malas energías y que vuelva la tranquilidad al municipio.

"Esto era un paraíso, pero ahora, como llegó la plata, llegaron los problemas que trae el dinero: licor, sexo y corrupción. Dios quiera que no sea así", afirma un habitante, quien agregó que el pueblo debe volver a la calma y no dejarse llevar por rumores.

Se evitará guerra como las Esmeraldas

Tras un consejo de seguridad llevado a cabo el miércoles en la tarde, el gobernador de Cundinamarca, Andrés González, fue enfático en decir que evitará a toda costa que haya en la región carbonífera una guerra similar a la de las esmeraldas en Boyacá.

"Cundinamarca no va a permitir la guerra del oro negro, no se permitirá que se instaure una guerra a la usanza de las esmeraldas. El oro negro, el carbón, hay que meterlo en cintura en lo político, en lo social, en lo económico, y así lo haremos.

Lo importante es desarmar los factores objetivos de la guerra del oro negro, prevenir los conflictos derivados de explotaciones ilegales de carbón, excluir la piratería y los enfrentamientos que puedan producirse, vamos a combinar estrategias sociales, preventivas, policivas y correctivas", explicó el mandatario del departamento.

Al término de la reunión, a la que asistieron los alcaldes de la Provincia de Ubaté, se determinó una recompensa de 40 millones de pesos para quien brinde información que permita la captura del sicario que disparó contra el mandatario de Guachetá.

Las autoridades de Policía diseñarán mecanismos para verificar los antecedentes penales de los mineros y a partir de ahora se controlará el uso de explosivos usados en las minas. Se promoverá una reunión con el gremio legal de carboneros para unir fuerzas y fortalecer la seguridad del sector.

Habrá un plan desarme en toda la provincia y se volverán más estrictos los controles en los horarios de funcionamiento de establecimientos públicos en sus 10 municipios.

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