Redes de explotación sexual se valen de la rumba para conseguir los clientes

Redes de explotación sexual se valen de la rumba para conseguir los clientes

La falta de un estricto cumplimiento de la norma que prohíbe a los menores de edad frecuentar bares y discotecas, facilita la labor de los proxenetas.

15 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

Mónica (como se hizo llamar) tiene apenas 15 años pero para llegar a ella se debe preguntar por 'Jenni' en un determinado bar del Siete de Agosto, la conocida zona rosa de Villavicencio. 

El año pasado se retiró de estudiar décimo grado porque perdió muchas materias y ya no le interesaba repetir el año, pese a que sus padres le pedían que continuara sus estudios.

Hace cuatro meses un amigo taxista la invitó a bailar a una discoteca en el barrio Santa Helena.

"Él ya sabía que no estaba estudiando y que buscaba trabajo. Es un amigo al que le tengo confianza porque me molesta, pero no se sobrepasa conmigo.

Entonces ese día me dijo que tiene a veces pasajeros que preguntan por niñas que quieran servir de compañía a hombres, pero no todos los días.

Yo sabía que eso era para acostarme con ellos por un rato y de una le pregunté que cuánto pagaban", relata Mónica sobre el comienzo de su 'trabajo'.

Pese a que sus padres no saben a qué se dedica, tampoco le preguntan con quién sale los fines de semana.

Según un investigador de la policía, un grupo pequeño de taxistas y meseros, son, entre otros, los encargados de conseguir los 'clientes' de niñas y adolescentes explotados sexualmente, labor que se hace especialmente en las zonas rosas, bares y discotecas de la ciudad durante los fines de semana, y a través de números celulares, de lunes a jueves.

Para él, aún hay mucha permisividad de los padres para dejar salir a sus hijos hasta altas horas de la noche y eso es visible en algunos de los sitios de rumba.

"La policía hace un control, pero es que es mucha la cantidad de menores de edad en las calles después de las once de la noche, sobre todo los viernes y sábados. Ahí es donde se necesita la responsabilidad de los padres y de los dueños de los negocios, para que no los dejen entrar ni les vendan licor", comenta el investigador.

Por ese control que hacen las autoridades, quienes conforman esta red de contactos de niñas y adolescentes en la prostitución, sólo ofrecen los servicios a personas recomendadas o a los habituales clientes, por lo que ganan 20 ó 30 mil pesos por presentación. 

 

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