Jóvenes de la Costa Pacífica Colombiana analizaron los problemas de sus comunidades

Jóvenes de la Costa Pacífica Colombiana analizaron los problemas de sus comunidades

Difícil acceso al trabajo y a la educación, algunos de sus azotes. También mostraron su optimismo por la campaña que realiza el candidato demócrata a la presidencia de E.U., Barack Obama.

14 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

Alexander Ulloa, un joven de raza negra que vive a orillas del río Cauca, presenció hace dos años una escena apocalíptica en un barrio pobre de Cali: un muchacho alto apuñaleó a otro por la espalda por quitarle un bocachico de unas dos libras, el pescado más grande que Alexander haya visto sacar del río.

"El hambre en ese entonces era grande. Había mucho desplazado y poca comida", dice Alexander, uno de los participantes en el encuentro que se realizó el pasado fin de semana en Cartago (Valle).
 
"Ese man tiene que ser Presidente", dice Rosa Ester Murillo al hablar de Obama, una valluna que tuvo que huir con sus hermanos y padres del Bajo Calima por amenazas de un grupo armado. Anduvo por Bogotá y Medellín. Allí trabajó en casas de familia antes de conseguir una casa en Potrero Grande, un sector deprimido de Cali.

Hace diez minutos, Rosa era el vivo retrato de la alegría junto con las otras bailadoras de mapalé que danzaban en la tarima. Ahora deja escapar una lágrima mientras recuerda cómo huyó.

Pero el rostro se le ilumina de nuevo cuando habla del demócrata. "Un negro presidente de Estados Unidos..¡Uffff!... sería el logro más grande en la historia de los afros", dice.

Cuenta que en su casa todos hacen fuerza para que Obama gane las elecciones y, cuando lo ven por televisión, "dan ganas de decirle 'Gracias por demostrarle al mundo que el negro sí puede", afirma.

Algo similar piensa Alexander: "Nos ha dado autoestima. Así no quede de Presidente, ha cambiado la manera del negro de mirarse a sí mismo".

El optimismo por Obama es tan desbordado en algunas comunidades afrocolombianas que, Rosa Ester, por ejemplo, piensa que si él gana los va ayudar a pagar las cuotas atrasadas que debe en Potrero Grande, donde casi toda la población es de raza negra.

Pero mientras esto ocurre, los asistentes al encuentro expusieron la difícil realidad de los lugares donde viven. Los jóvenes de Buenaventura dicen que allá, aunque sean bachilleres solo tienen tres opciones de trabajo: coteros de barcos, cortadores de madera y vendedores ambulantes. Otros se meten a robar, a vender vicio o se van para algún grupo armado.

La gente está pasando hambre

Un joven de San José del Palmar, a unos 70 kilómetros de Cartago, pero en territorio chocoano, cuenta que mucha gente está pasando hambre porque cuando llegaron los cultivos ilícitos la gente tumbó plataneras y sembrados de chontaduro para cultivar coca. Luego el gobierno erradicó esa planta.

Además, esa situación se agrava, porque en la zona hay presencia de guerrilla y paramilitares.

Incluso en Cartago, sede del evento y donde habitan unos 4.000 afrocolombianos, las mujeres dicen que sus opciones inmediatas de trabajo son las casas de familia o en la prostitución.

A pesar de las tristezas, estos muchachos, pertenecientes a la Legión del Afecto, un proyecto de la oficina de Acción Social, patrocinado por el Pnud, reafirmaron su intención de seguir trabajando en sus comunidades.

Su trabajo consiste en llevar espectáculos culturales que ellos mismos montan a comunidades pobres y en conflicto. De esa forman han ido creando una red de legionarios en todo el país.

Quizá lo más importante es que los estos legionarios son muchachos rescatados de pandillas, bandas de atracadores, milicias y expendios de drogas ilícitas.

Uno de los legionarios, un antiguo pandillero de Cali, explica que su intención es motivar a otros jóvenes para que desarrollen sus potencialidades en actividades como teatro y danza y así se conviertan en líderes de sus comunidades.

Los legionarios del Pacífico están convencidos de que en ese propósito será fundamental el ejemplo que les ha dado Barack Obama.

JOSÉ NAVIA
ENIVADO ESPECIAL
CARTAGO (VALLE)

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