Opinión /Otro Matiz

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Otro Matiz

14 de septiembre 2008 , 12:00 a. m.
Tal vez no sea del caso seguir insistiendo como se ha hecho por parte de todos los que tenemos la oportunidad de expresar nuestra opinión en los diarios del Tolima, en que el gran problema nuestro para afrontar los próximos años es el desempleo.

Sin embargo se insiste por parte de algunos políticos, que el problema es sólo nuestro, y que el lastre de desocupación que tenemos, se solucionará con políticas a corto plazo que emita el gobierno departamental y local de turno.

Pero cabe preguntar a los honorables personajes públicos, que acuden a sus citas políticas a Ibagué, cada vez que les asiste la posibilidad de aumentar su caudal con incautos ¿Qué se legisla en el Congreso para mitigar este problema? ¿Qué se propone en sus partidos para acudir en defensa de sus adeptos Tolimenses? Mientras esto continúe así, creyendo que con el escaso presupuesto que administran las entidades se puede solucionar la crisis, no va a pasar nada.

Hoy me convenzo más, que el descrédito de la política radicó en eso, en la falta de propuesta de los dirigentes de ahora, en las pocas soluciones, pocas ideas, mucho insulto, mucha cháchara, mucho incapaz que invadió esos círculos con la complacencia de los ciudadanos que engrosan esos partidos y que les premian con sus votos constantemente su incapacidad y arrogancia.

Para quien crea exagerado mi planteamiento, le invito a cuestionarse cuál fue el último libro publicado por unos de nuestros líderes políticos, o qué grupo de intelectuales o estudiosos es el que engrosan los que tienen la responsabilidad de dirigirnos, o a qué conferencia nacional o internacional se les invita como expositores de experiencias o políticas planteadas por ellos. Ahí esta la respuesta.

Las consecuencias del fenómeno se ven a puño, al revisar el progreso de nuestras regiones, el empobrecimiento, y la desilusión y desdicha de sus habitantes. Ya lo decían que el ser humano es inteligente pero la multitud es ignorante, y de esto sabe muy bien quien considera que cuando se tiene la mayoría, se tiene el amparo de un pueblo para cometer toda clase de acciones que a pesar de atentar contra los ciudadanos, son estos los primeros en aplaudirlas y apoyarlas, sin siquiera analizar si la medida es buena o mala para todos, o si favorece los interés de unos pocos.

Todo ese panorama debe ser revisado por los electores que se encuentran próximos en el ejercicio de la democracia, a determinar las estructuras internas de sus partidos, a escoger los hombres y mujeres que desde los cuadros de dirigencia de las colectividades, fijarán las posiciones de los ciudadanos que representan y que creen aún en los ideales que encarnan esos movimientos.

La oportunidad está servida para la renovación de esos partidos como punto de partida, escapándose por ahora, la de renovar otros que no se someterán a estas consultas, a los cuales también les ha de llegar el turno de regenerarse, con el propósito que no se sigan postulando como nuestros representantes a los que vieron en la política como su oportunidad económica, y a los partidos como la credencial para legitimar la ineptitud en el manejo de lo administrativo.

Por Adriana Magaly Matiz
Abogada

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