Policías discapacitados subieron en silla de ruedas el Alto de La Línea por libertad de secuestrados

Policías discapacitados subieron en silla de ruedas el Alto de La Línea por libertad de secuestrados

La recomendación médica y del equipo organizador era que cruzaran en bus, pero para los 15 policías y 4 civiles que marchan desde Cali a Bogotá pudo más su anhelo de paz.

12 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

Había temor y reserva ante la mítica cuesta de 28 kilómetros.
Desde las 8 a.m. a la salida del Comando de la Policía en Armenia, a 1.400 metros de altitud, se advirtió que cruzando Calarcá todos subirían a los buses dispuestos, pero el recibimiento y respaldo ciudadano los llevó a medírsele a ese tramo de miedo.

"Aquí es donde los ciclistas con sus piernas prueban su capacidad. Vamos a seguir adelante hasta donde nos den las fuerzas", dijo el sargento Luis Ninco.

Brazos fue lo que les sobró a estos hombres. Metro a metro fueron conquistando la cuesta y en los tramos duros decenas de brazos y manos de niños y adultos hombres y mujeres se unieron al esfuerzo para un empujón.

"Impresionante la solidaridad de la gente, cómo no va uno a dar todo de sí", dijo Daniel Díaz, quien con sus 18 años es el menor del grupo. Una enfermedad de nacimiento lo tiene en silla de ruedas pero es de los más entusiastas.

Un subteniente, un capitán, un mayor y otros hombres de la Policía de carreteras y otros acompañantes decidieron bajar de sus motos para unirse al esfuerzo.

Los policías jubilados Noé Londoño y Luis Cortés, luego de un prolongado abrazo con su compañero de curso Giovanny Gordillo, estuvieron pendientes de él todo el trayecto animándolo e impulsándolo por tramos. Hicieron el curso de policía en Popayán en 1988 y desde hace 20 años no se veían.

Liliana Andrea Cabrera, fisioterapeuta que acompaña la marcha, empujaba a uno y seguía con otro.

Y estos hombres que en su labor como policías supieron de las implicaciones que en plena carretera tiene un retén se asombraron de encontrar uno a la salida de Calarcá. "Gracias por esta hermosa demostración de amor", decía un cartel que les cerró el paso, instalado por unos 15 niños con síndrome de Down de la Fundación Abrazar, que integran una chirimía. Los recibieron al ritmo de un sanjuanero. Entre ellos estaba Johaney, de 14 años, con parálisis cerebral y Alejandra, con síndrome de Down y que con su ejemplo también daban fe de que cuando hay voluntad se supera toda discapacidad.

"A ellos hay que decirles gracias por esta demostración de afecto", dijo Alberto Almeyda, en silla de ruedas desde hace 12 años cuando intentó evitar un atraco en Bucaramanga.

A su paso por los colegios Jesús María Ocampo y Robledo, estudiantes de todas las edades dejaban sus aulas de clase para aplaudirlos.

"Libertad, Libertad, Libertad", corearon a una sola voz los niños del Centro Educativo San Rafael.

María Elena Duque, docente, no pudo evitar las lágrimas al ver el esfuerzo de todos ellos, como tampoco las Damas Rosadas que los aplaudieron, además de muchas amas de casa.

En diversos tramos ante el cansancio y la fatiga, fue necesario que se 'colgaran' de motos y carros, pero nunca permitieron ni aceptaron que los subieran al bus o a carros acompañantes.

Luego de velocidades de unos 12 kilómetros por hora en las planicies del Valle y de hasta 65 en el descenso en la llegada a Armenia el día anterior, en el Alto de La Línea sus brazos les dieron para unos 4 kilómetros por hora, pero con su fortaleza mental y la solidaridad lograron llegar a las 12:30 p.m.

El médico Juan Carlos Jiménez reportó que se presentó una caída (del sargento Ninco), que por fortuna no tuvo consecuencias. La hidratación durante todo el tramo fue fundamental.

Así, a 3.200 metros de altura, los 19 y Alfredo Guluma, un civil que se les unió en Armenia, chocaron sus palmas en señal de triunfo por coronar la mítica montaña. Como alivio y recompensa llegaba el descenso hacia Cajamarca (Tolima) para seguir de largo hasta Ibagué, una jornada de 71 kilómetros. Sus nombres ya están inscritos como héroes.

Frase

"Este esfuerzo es poco comparado con lo que están viviendo los secuestrados. Ellos merecen que hagamos esto y mucho más. Que les llegue este mensaje de aliento. Así como ellos han podido resistir todo este tiempo, nosotros podíamos cumplirles. Que les llegue pronto su libertad. Que consigamos la paz y Colombia pueda vivir tranquila". 

Luis Alberto Ninco Sánchez, sargento que participa de la marcha

El amor no tiene limitaciones 

"Mi florecita, esta otra jornada fue por ti" es la frase que al término de cada etapa Héctor Figueredo le dedica a su esposa Flor Cortés. Llevan 30 años de casados y ella lo acompaña en el recorrido desde Cali. Está pendiente de los masajes, de darle apoyo cuando lo encuentra fatigado o de ayudarlo a bajar de la silla.

Figueredo, con 51 años, es el mayor del grupo, le dicen 'El abuelo' y por su origen 'Comando boyaco'.

Un accidente en carretera cuando practicaba ciclismo lo dejó en silla de ruedas hace 22 años.

"Nunca lo he visto desfallecer, ni antes en su vida diaria ni en esta marcha. Uno casi que hace fuerza al lado de ellos en esas subidas tan duras" dice ella.

En cada jornada están pendientes de sus hijos Héctor Javier, de 29 años, y Diana, de 24.

Pese a su edad, Figueredo es un deportista consumado que practica en su silla de lunes a sábado y se acompaña con ejercicios de pesas para brazos. Flor es su inspiración y la que le da fuerzas.

Los hombres de la jornada
Luis Alberto Ninco Sánchez, sargento, 48 años
Wilman Antonio Ríos Roa, agente, 50 años
Miguel Ignacio Garzón Sánchez, agente, 47
Giovanny Gordillo Saavedra, agente, 39
Gustavo Bermúdez, sub intendente, 35
Harold Benitez, agente, 42
Julián Andrés Jurado, patrullero, 27
Héctor Hernando Figueredo, agente, 51
Rafael Agudelo, cabo segundo, 49
Cantalicio Díaz Rivera, agente, 43,
Fredy César Olaya Reyes, agente,
Alberto Almeyda Arciniegas, patrullero
Melqui Olaya, 45
Libardo Murcia
Germán Antonio García, 34

Civiles
Daniel Leonardo Diaz Torres, 18
Orlando Cortés, 39
Miguel Leonardo Chaparro Bayona, 32
Gonzalo Novoa.

IVÁN NOGUERA
ENVIADO ESPECIAL DE EL TIEMPO
CALARCÁ (QUINDÍO)

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