Centro Antonio Nariño, primer conjunto residencial del país, cumple 50 años

Centro Antonio Nariño, primer conjunto residencial del país, cumple 50 años

El hogar de tres mil bogotanos tiene una de las zonas verdes más grandes del occidente de Bogotá, teatro, supermercado, lavandería, colegio, huerta experimental, iglesia y planta de reciclaje.

12 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

Este complejo urbanístico, que fue declarado bien cultural de interés nacional, tiene 14 hectáreas (en las que hay 789 apartamentos repartidos en 7 torres de 13 pisos, 6 torres de 5 y amplias zonas verdes).

Nacido bajo el concepto de "una ciudad dentro de la ciudad", el Centro Urbano Antonio Nariño (Cuan) sigue siendo un proyecto revolucionario, porque cambió de tajo la manera de vivir de los bogotanos de la clase media.

"La usanza eran las casas grandes con solar (patio) llenas de familias, pero nada como esto", recuerda Hipólito Hincapie, un reconocido periodista de 78 años nacido en Santa Rosa de Osos, que fue uno de los primeros residentes de Centro Nariño.

Llegué como arrendatario,agregó Hincapié. "En 1958 no había opción de compra. Y para arrendar un apartamento, el Instituto de Crédito Territorial (ICT) enviaba funcionarios a las casas de los aspirantes a evaluar si éramos o no dignos de vivir aquí".

Gonzálo Díaz Solano, otro pionero, recuerda que hasta 1960 que se les permitió a los residentes comprar los apartamentos que habitaban. "Estuvimos de buenas, porque nos valieron los dos años que llevábamos pagando de arriendo como cuota inicial. Mi apartamento costó 22 mil pesos", dice con orgullo este boyacense de 76 años.

'Un atentado a la moral'

Pero vender estos apartamentos, sobre todo los de los pisos altos, no fue una tarea fácil. "En esa época no se consideraba buen negocio comprar una vivienda sin lote, 'una casa en el aire'", sostiene el escritor Rogelio Iriarte Martínez, residente de Centro Nariño, que conoce toda la historia del proyecto.

Según Iriarte Martínez, "antes corría el rumor de que los edificios altos no se podían sostener en pie por mucho tiempo. Incluso, algunos medios de comunicación decían de que las construcciones multifamiliares eran un atentado a la moral, pues el 'apiñamiento humano' se prestaba para la promiscuidad y otras vagabunderías".

Pero estos pioneros supieron sobreponerse a las críticas, y sacaron adelante este experimento de convivencia que cumple medio siglo, y que pareciera estar congelado en el tiempo, pues su estructura se mantiene intacta.

"Mantenerlo en pie requiere de todo un batallón, conformado por 18 vigilantes, 18 aseadoras, 3 jardineros, 8 empleados administrativos y 9 residentes que conforman el concejo directivo", asegura Roberto Hermida, presidente de la Junta Directiva.

Gracias a ellos, los edificios, las tuberías del Acueducto, las sillas y hasta los juegos infantiles del parque son los originales, y se conservan tal y como cuando fueron entregados 5 décadas atrás.

Incluso se conservan el Gimnasio Antonio Nariño, con más de 40 promociones de graduados (la mayoría hijos de residentes) y hasta el teatro original, El Cadiz, que fue restaurado y reabierto al público a comienzos de este año tras haber estado cerrado por más de tres décadas.

El 'Galán' del conjunto

En sus inicios allí tuvieron cabida todas las expresiones culturales, desde las obras de Molière hasta Yellow Submarine, la primera película de los Beatles.

"El teatro es el 'Galán' del conjunto, y pudimos restaurarlo gracias a donaciones de empresas como Cemex, Corona y Cine Colombia. En estos momentos ofrece programación todos los días", afirma Marina Stark de Granados, administradora del Cuan.

Y aunque durante décadas muchos bogotanos han pasado cientos de veces por el sector de Corferias y se han encontrado de frente con estos edificios, no saben que Centro Nariño es considerado una joya arquitectónica, porque sus diseños siguen al pie de la letra las teorías del suizo Charles Édouard Jeanneret-Gris (Le Corbusier), considerado el padre de la arquitectura y el urbanismo modernos.

Tampoco saben que el Centro Urbano Antonio Nariño es una copia exacta del conjunto residencial Tusschendijken, que existió en la década del 50 en Rotterdam, Holanda.

La investigación adelantada Rogelio Iriarte cuenta que los planos fueron obsequiados en 1951 por Holanda al ministro de Obras Públicas, Jorge Leyva, gracias a una invitación que ese gobierno le hizo al entonces presidente Laureano Gómez.

La construcción arrancó un año después en predios de la Hacienda Cama Vieja, que según dicen las leyendas urbanas era de propiedad de Clara Sierra, la misma dueña de Hacienda Santa Bárbara.

En 1953, siendo alcalde de Bogotá Manuel Briceño Pardo, y en la Presidencia del general Gustavo Rojas Pinilla, la construcción terminó y fue vendida al Banco Popular por 28 millones de pesos y posteriormente al ICT. La obra fue inaugurada oficialmente el 18 de septiembre de 1958 por el alcalde Fernando Mazuera.

Según Iriarte, "las residencias 10 de mayo (dos torres que están por fuera del complejo de Centro Nariño, pero que guardan la misma arquitectura) iban a funcionar como hotel, pero tras la revuelta social que derrocó al General Rojas, el 10 de mayo de 1957, fueron destinadas a residencias estudiantiles".

Hoy, después de 50 años de historia, los residentes nuevos son muy pocos. Podría decirse que cerca del 60 por ciento de ellos son adultos mayores que llevan más de dos décadas viviendo aquí. "Y aquí seguiremos, porque este es el mejor vividero del mundo", concluyó Cecilia de Valencia, otra de las pioneras del Cuan.

andesp@eltiempo.com.co

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