Algunos mercados emergentes juegan a la defensiva con sus monedas

Algunos mercados emergentes juegan a la defensiva con sus monedas

Rusia, Corea del Sur y otros intervienen para compensar su debilidad frente al dólar

11 de septiembre 2008 , 12:00 a. m.
A medida que se tambalean algunas monedas otrora robustas, sus gobiernos están interviniendo para defenderlas, en lo que se ha convertido en el mayor movimiento de este tipo en años.

La semana pasada, los bancos centrales de Rusia y Corea del Sur volvieron a lanzarse a los mercados para estabilizar sus monedas vendiendo miles de millones de dólares de sus reservas.

Otros gobiernos, incluyendo Tailandia, India y Pakistán también han intervenido en los últimos meses para fortalecer sus monedas.
Las sumas involucradas son grandes. Rusia gastó cerca de US$14.000 millones tan sólo en agosto, el mayor uso de sus reservas en casi una década, a medida que los inversionistas extranjeros se deshacían de sus activos rusos tras el conflicto con Georgia.

Corea ha gastado más de US$21.000 millones, o cerca de 8% de sus reservas, en los últimos meses para echarle una mano al atribulado won.

Estas medidas representan un cambio de dirección frente a las tendencias que prevalecieron incluso hasta principios de este año, cuando muchos de estos mismos gobiernos temían que sus monedas fueran demasiado fuertes, en parte porque extranjeros seguían vertiendo dinero en sus economías.

Temores combinados

Desde entonces, el sentimiento de los inversionistas ha cambiado radicalmente. Los temores de inflación energética se han combinado con el miedo a una desaceleración económica global. Los precios de los commodities han caído, lo cual son malas noticias para los países que exportan bienes como crudo y metales, y el dólar se encuentra en una potente carrera de recuperación. En algunos casos, como Rusia, Tailandia y Pakistán, los conflictos internos o cercanos han agravado la situación.

A medida que los inversionistas se retiran de lugares que solían
favorecer, muchos de ellos en mercados emergentes, los bancos centrales de estos países enfrentan nuevas preocupaciones.

Hasta hace poco, su principal problema era que entraba demasiado capital, lo que incrementaba la presión sobre sus monedas. Una divisa fuerte hace que las exportaciones sean más costosas, lo cual perjudica su competitividad. Para reducir la apreciación de la divisa, los bancos centrales compran dólares y eso lleva a una gran acumulación de reservas.

Ahora, "esto está moviéndose en la dirección opuesta", explica Lisa Scott-Smith de Millennium Global Investments, una gestora de fondos con US$13.000 millones en activos. Con los inversionistasdeshaciéndose de las acciones y bonos locales, los bancos centrales se encuentran "al otro lado del comercio, tratando de gestionar la debilidad de la moneda en vez de su fortaleza".

La semana pasada, mientras las acciones rusas se hundían, el rublo enfrentó presiones de venta que provocaron la intervención del banco central. Desde entonces, las acciones rusas han continuado cayendo, llegando el miércoles a su nivel más bajo en dos años, en medio de temores por la caída en los precios
del crudo y las ventas por parte de inversionistas apalancados que tratan de cubrir sus pérdidas. Esto está sumándole problemas al rublo, que desde mediados de julio ha caído cerca de 10% frente al dólar.

En Corea del Sur, pese a una intervención del banco central, el won se ha debilitado cerca de 9% frente al dólar en el mismo período. La semana pasada, tocó brevemente su nivel más bajo en cuatro años. Una divisa que se debilita rápidamente es motivo de preocupación para los bancos centrales que temen la inflación. Esto es porque los bienes importados se vuelven más costosos
y eso aumenta los precios en general. Corea del Sur incrementó su tasa de interés de referencia el mes pasado a su nivel más alto en siete años para contener la inflación.

La inflación rusa alcanzó un 15% el mes pasado frente al mismo lapso del año anterior.

Algunos de estos países vivieron duras crisis económicas en años recientes, pero en la mayoría de casos su situación dista de la de hace una década. Por ejemplo, han amasado grandes reservas
que pueden usar en caso de problemas, tal como han hecho recientemente. Pese a la importante intervención de Rusia en los mercados de divisas el mes pasado, aún cuenta con US$580.000 millones en reservas a finales de agosto. Corea del Sur tiene cerca de US$240.00 millones.

"El crecimiento de las reservas ha llegado a niveles increíbles", dice Brad Setser, un economista del Consejo de Relaciones Exteriores. Esta tendencia perderá fuerza, dice, a medida que entre menos capital a los mercados emergentes.

Sin embargo, muchos de estos países aún cuentan con excedentes comerciales con el resto del mundo, anota, lo que significa que las reservas pueden seguir creciendo, al menos a un ritmo más moderado.

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