Opinión/La marca

Opinión/La marca

10 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

Me propongo insinuar ciertas circunstancias que pueden estimular la discusión sobre la identificación de nuestra región llanera con imágenes de gran arraigo en el inconsciente colectivo de Colombia. Puede decirse, a manera de hipótesis, que al Llano se le asocia con actividad ganadera como punto principal, lo cual es una marca asociada a vaqueros, Catama, coleo, joropo, paisaje de planicies ilímites, fincas, telenovelas como Pasión de Gavilanes, La dama de Troya, La potra zaina.

Esto, que es hoy imagen fuerte, puede cambiar. Es probable que en los próximos años al Llano se le asocie con conceptos tipo biocombustibles, agricultura moderna, agroindustria, turismo.

Ahora, en un plano más local, véanse las marcas de algunos municipios. Cuadrillas, sin duda, connota San Martín, Dique Perimetral sólo refiere a Arauca, el Mirador de la historia invita a pensar en Tame, el Garcero quiere decir Yopal, empresa forestal o forestación avanzada sugiere Villanueva en Casanare, grandes ríos (Orinoco, Meta y Vita) significa Puerto Carreño.

Las cuadrillas han sabido aprovechar la continuidad que aportan los soles centenarios y se hallan bien posicionadas. El dique araucano, un terraplén de treinta kilómetros de extenso y dos metros de altura abraza al río para impedirle con éxito meterse en la ciudad, la alusión constante a la historia transcurrida en 400 años de existencia premian la dedicación de los tameños a sus raíces.

El garcero, esa maravilla que se esconde por una vía muy bella en el norte de Yopal, no tiene parecido con nada. La empresa de forestación y producción de maderas del sur de Casanare, es digna de visitarse. La orgía hídrica de Puerto Carreño y la estupenda Avenida Orinoco que diseñó Rogelio Salmona hacen inolvidable la capital del Vichada.

Pero ¿cuál es la marca de Villavicencio? ¿Por qué recordar esta ciudad? Muchas de sus expresiones y realidades son bellas pero no únicas. Coleo, joropo, paisaje, mujeres hermosas, lluvia sin final o mamona, están presentes en todos los pueblos del Llano, talvez con mayor autenticidad.

Pues bien, una encuesta reciente hecha en Bogotá que buscaba descubrir la mayor asociatividad de marca con la ciudad, halló que la marca es rumba e incluso mencionó el nombre de una famosa discoteca. Desde luego, la cercanía a Bogotá, el recorrido tan variado y especial, y los túneles, falsos y verdaderos, nuevos y viejos, invitan a disfrutar el calor y las virtudes aludidas.

¿Podemos insistir en descubrir su particularidad? Quizá sea, síntesis del ser llanero, capital de la Orinoquia, mezcla mágica de campo y ciudad, entrada al futuro del país, paraíso sin fronteras, tierra donde vive Dios, puntal al este de los Andes y al oeste de ninguna parte, comienzo de la aventura.

La tarea nos convoca a todos, pues todos tenemos una pequeña parte de la verdad. Si nos juntamos podremos intercambiar opiniones sobre el objeto en cuestión.

Es bueno pensar en aquello que la hace encantadora, encarretadora, apropiable para vivir y morir en ella, romántica, generosa, invitadora, llena de oportunidades. Los invito a definirla, después de darle un beso apasionado y un abrazo quiebrahuesos.

Por Leonel Pérez Bareño
Sociólogo

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