Hace dos años no hay muertos violentos en la Cárcel de Villahermosa, en Cali

Hace dos años no hay muertos violentos en la Cárcel de Villahermosa, en Cali

Con apoyo de la Universidad Autónoma de Occidente y el Inpec, un grupo de reclusos se volvió líder de la convivencia en el centro penitenciario, cuya población triplica la capacidad de alojamiento.

08 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

Los internos aprovecharon el taller 'Escuela de formación en liderazgo para la convivencia', que dictaron la Universidad Autónoma de Occidente y el Inpec, para aprender a buscar, con voluntad y compañerismo, salidas a los conflictos en los patios.

"No es fácil porque nuestro espacio es para 150 personas y hay 450. Lo que hacemos es promover que todos se soporten entre sí", explica Andrés, líder del patio 3.

Esto, en un espacio donde coinciden personas investigadas o condenadas por delitos comunes hasta quienes llevan procesos por pertenecer a grupos de guerrillas o de paramilitares y a organizaciones del narcotráfico.

La filosofía de convivencia partió del Comité de Derechos Humanos, que conforman internos de cada patio, y que se pusieron la meta de respetar la vida. La Universidad llegó a orientar y a formar gestores en ese liderazgo.

Gladys Virginia Rebellón, coordinadora de Desarrollo Social de la Autónoma, dice que con esta intervención les han aportado a los internos elementos de desarrollo personal.

"Las políticas del Inpec hacen énfasis en el respeto de los derechos humanos y, con la colaboración de la comunidad vallecaucana y de las universidades de la ciudad, se ha logrado este primer paso, que comprueba que sí se puede vivir en paz dentro de un espacio de fuertes tensiones", comenta el director de Villahermosa, coronel (R.) Octavio Guevara Polanía.

Según Gloria Jiménez, subdirectora de Villahermosa, "se nota la diferencia. Los internos han logrado tener integración, comunicación efectiva, liderazgo, creatividad e iniciativa".

Los reclusos terminaron su curso en agosto y al final se llevó a cabo la ceremonia de graduación.

Para ese día, en el aula múltiple del penal, Freddy Salazar vestía una camiseta blanca, bluyín y llevaba un crucifijo de madera, que lo ha acompañado desde hace 27 meses, cuando fue recluido entre esas paredes que apenas dejan pasar la luz del Sol. Esperó impaciente, tomado de la mano de Sandra Patricia, su esposa, el diploma que lo acredita como un hombre renovado.

A su alrededor había banda marcial, directivos y guardas del Inpec, fotógrafos, profesionales de la Autónoma y esposas de otros graduandos.

Afuera, al lado del largo pasillo que abre la puerta de los 11 patios del presidio, se siente la algarabía de los internos en estos 97.000 metros cuadrados.

"Vea hermano, si hubiese sabido lo que es estar en la cárcel no había cometido ningún delito, pero tengo que ser sincero: lo que he aprendido en todos estos meses es que la vida es libertad, respeto y amor. Eso lo he aprendido aquí, sobre todo con la ayuda de los sicólogos", dice Freddy.

Él explica que para solucionar un problema cada vez que un compañero quiere pelea o 'montársela' a otro, llaman a los jefes de patio y se conversa; pero cuando las cosas se complican se acude a la ayuda de los guardias.

Durante ese tiempo se han dado iniciativas como que los internos tengan un día de rebaja de la pena por dos días de lectura, o la campaña 'Porque sí vale la pena', hecha por estudiantes de la Autónoma para incorporar al campo laboral a hombres y mujeres que salen de las cárceles del Valle, Cauca, Nariño y Putumayo.

La idea de graduar a los reclusos en convivencia partió de un taller diagnóstico hecho por estudiantes vinculados a la Escuela de Facilitadores Sociales de la Autónoma.

El taller se desarrolló en cuatro fases y en él trabajaron un equipo de diez profesionales y un estudiante de Mercadeo que orientaron a los líderes de derechos humanos y a los vigías ambientales de cada patio, quienes se comprometieron a replicar el trabajo en este lugar, una labor que empieza a dar frutos y que ha permitido que en Villahermosa la vida siga ganando batallas cada día.

Semilla de paz, también en el Buen Pastor

"Cuando llegamos a Villahermosa nos sorprendimos. Encontramos gente respetuosa, dispuesta a continuar un proyecto que ellos habían iniciado hace 22 meses. Lo que vivimos fue una relación en la que todos terminamos ganando, especialmente nosotros, pues entendimos que, al final,todos somos humanos y ellos son ejemplo para la sociedad", dice Andrés Ramírez, uno de los coordinadores del proyecto.

La Autónoma, a través de Bienestar Universitario, trabaja con internas de la penitenciaría femenina El Buen Pastor con el
proyecto 'Transformación de conflictos en procesos de resocialización', en asocio con la Cruz Roja Colombiana del Valle.

CALI

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