Impacto en el comercio de Tunja por incursión de Unicentro

Impacto en el comercio de Tunja por incursión de Unicentro

Este centro se convirtió en el mayor polo de desarrollo de la ciudad, pero quienes compraron locales comerciales todavía no están satisfechos. Balance un año despúes de su inauguración.

08 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

El mayor aporte de Unicentro a Tunja es tal vez que muchos boyacenses y colombianos dejaron de ver a la capital boyacense como un pueblo y comenzaron a verla como una ciudad.

A tres días de la celebración del primer aniversario de Unicentro Tunja, constructores, especialista de finca raíz, comerciantes y autoridades, hacen un balance de lo que significó para la ciudad la apertura del principal centro comercial de Boyacá.

La inauguración de Unicentro impactó a todo el comercio de la ciudad, especialmente en el centro, Santa Inés y Centro Norte, donde las ventas alcanzaron a reducirse en más del 50 por ciento, pero meses después ese mercado se ha estabilizado.

De todas maneras todos los comerciantes, incluyendo los de Unicentro, consideran que la situación que en el primer semestre de este año se generó por la estafa de las empresas captadoras de dinero, conocidas como 'pirámides', ha bajado considerablemente los niveles de ventas de toda clase de productos.

Las autoridades consideran que entre la firma conocida como el Divino Niño Jesús de Praga y DIO se llevaron de Tunja más de 50 mil millones de pesos, lo que creó una especie de recesión, en la que el principal afectado es el comercio.

Luz Marina Méndez, de calzado Mary, quien tiene su establecimiento desde hace siete años en Centro Norte, dice que las ventas se disminuyeron, porque muchas de sus clientes habituales invirtieron su dinero en las 'pirámides' y terminaron perdiendo y, obviamente, dejando de consumir.

Aumentó precio de la tierra

El mayor impacto de Unicentro fue sobre el costo de la tierra en el norte de la ciudad y el despeje de numerosos proyectos urbanísticos. Alrededor de este centro comercial en la actualidad se están construyendo cinco urbanizaciones de más de 100 apartamentos, con costos por unidad hasta desde 80 hasta 300 millones de pesos.

El costo de la vivienda y de la tierra en ese sector se ha incrementado entre el 20 y el 50 por ciento, según fuentes de la Cámara Colombiana de la Construcción, Camacol.

Desde la Avenida Olímpica y la Glorieta Norte hasta la Universidad de Boyacá se incrementó el precio de la tierra y comienzan a desarrollarse otros proyectos urbanísticos.

"La construcción en el norte ha crecido y se han generado muchos proyectos de estrato cuatro. Así mismo, se está desarrollando otro tipo de construcción diferente al sector vivienda, como la institucional y educativa", dijo Martha Esperanza García, gerente de Camacol Boyacá. Los predios aledaños se están valorizando cada día más, sobre todo en los barrios: Santa Inés, Mesopotamia y La Esmeralda.

En cuanto a la parte comercial, indicó que el valor del metro cuadrado en Unicentro se empezó a vender en 5 millones de pesos; hoy en día los nuevos proyectos que se están realizando con locales lo están vendiendo alrededor del sector en cerca de 5 millones 500 mil pesos.

Explica García que es tan grande el impacto que ya se está vendiendo sobre plano, a diferencia de años anteriores. "Es un esquema diferente de ventas, pues antes la gente no compraba sino que veía el inmueble terminado", apunta. 

Cifras de visitantes a Unicentro

En diciembre del año pasado ingresaron a Unicentro 262 mil personas.

El promedio mensual de entrada de vehículos fue de 54.000, lo que quiere decir cerca de 1.800 diarios. El promedio de ingreso de personas cada mes es de 43.000, aunque muchas solo van allí de paseo.

Camila Andrea Valencia, administradora de Divertrónica, local ubicado en Unicentro, dice que las ventas crecen durante los fines de semana, pero que el número de visitantes de lunes a jueves es muy bajo.

"Los fines de semana contratamos dos personas más para atención del público", dice.

Inconforme

Mientras que Unicentro se convirtió en el polo de desarrollo del norte, existe inconformismo por parte de algunos comerciantes que invirtieron millonarias sumas de dinero en locales y sus expectativas aún no se han llenado.

Eliécer Chaparro, propietario de la panadería Orquídea, fue uno de los tres propietarios que cerró su local en marzo de este año para no seguir perdiendo.

"Marzo fue una época difícil. Las ventas bajaron un poco y consideré que era el momento de cerrar, pero volví en agosto", indica.

Chaparro reconoce que el costo de la administración es alto, pero sostiene que tiene expectativas muy grandes.

"De pronto estamos sacrificando un poquito, pero se ven venir buenos resultados", dijo.

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