Opinión/El vicio de la infamia

Opinión/El vicio de la infamia

Otro Matiz

08 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

Cuando se empieza a conocer el mundo político, sus filigranas, movimientos y jugadas astutas como denominan aquellos maquinadores especializados en el desprestigio de la gente los actos de enlodar el nombre de los demás, entiendo porque el común de las personas sienten animadversión por no decir asco hacia esa pasión de odio al contrario que mueve todos los actos cotidianos de quienes se denominan líderes políticos o de opinión.

Ese afán constante de poner en duda la credibilidad del interlocutor, les hace utilizar toda clase de artificios y conspiraciones, con tal de debilitar la fe hacia el otro, aunque para ello tengan que utilizar la mentira, el sarcasmo e incluso la burla rastrera por el pensamiento y actos de quien ellos fijan como su enemigo.

Hoy reviso con desconcierto el panorama político Nacional, y me encuentro con un jefe de Estado en posición de lucha, no se aún si defensiva u ofensiva, pero sí que está en ataque permanente contra todo lo que puede generarle un obstáculo en su ambicioso plan de continuar siendo el Presidente de los Colombianos.

El problema no radica en esa lucha, sino en el debilitamiento de instituciones y personas que gozan de respeto por los colombianos. Entre sus víctimas esta una de las ramas que representan la institucionalidad Colombiana en el ejercicio de la justicia, la judicial, la que desde pequeños nos enseñaron a respetar sin importar si estuviésemos de acuerdo o no con las decisiones que la misma tomara, y que de manera abrupta vemos que pasó de ser la encargada de enjuiciar los actos contra la ley, a defender la constitucionalidad de sus decisiones y de su independencia, como si en pleno siglo 21, alguien tuviese duda de la necesidad de mantener dividida de manera independiente los poderes del Estado. Igual de ilógico y descabellado resulta hoy el ataque sin tregua al partido liberal y a todo líder que lo represente.

El enlodamiento del nombre de sus dirigentes y su vinculación desde palacio a grupos criminales, develan el afán por sacar de las operaciones, por lo menos moralmente, a ese partido del cual muchos hombres y mujeres recogimos su ideología y la mantenemos hoy aunque nos cueste no ser contabilizados dentro de la gran mayoría del 84% que siempre tiene la razón en este país.

Pero esa conducta antropófaga no es solo nacional, ya que a nivel externo me encontré con la polémica política mas estúpida e irracional en la que puede caer un ser humano, como es la de cuestionar el embarazo de una mujer, sin importar que la misma tenga 17 años y sea la hija de una precandidata vicepresidencial de los Estados Unidos solo por el afán de destruir el prestigio político y social de la nueva aspirante.

No se si despotricar, atacar y destruir vidas sea un ejercicio que deje satisfacción, lo que si se, es que algún beneficio ha de dejar políticamente, pues desde que me conozco ejerciendo el voto, cada vez que un ciudadano expone su aspiración política, saltan al teatro de las infamias sus nexos con personas cuestionadas, sus presuntas reservas morales y sociales, llegando acuestionar si se relaciona sexualmente con el sexo opuesto o no. En fin hasta dentro de las sabanas se meten.

Por Adriana Magali Matiz
Abogada
 

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