Lucha del narcotráfico por el poder, razón de la violencia actual en toda Colombia: Sergio Fajardo

Lucha del narcotráfico por el poder, razón de la violencia actual en toda Colombia: Sergio Fajardo

El ex alcalde de Medellín sostiene que la arremetida es producto de las extradiciones y los éxitos de la Policía y el Ejército, que le han quitado un buen número de cabezas a la delincuencia.

07 de septiembre 2008 , 12:00 a.m.

Según Fajardo, la capital antioqueña "no está retrocediendo", y resalta que allí los jóvenes no están entrando al mundo de la delincuencia.

A lo que agrega: "Estamos sellando esa puerta y esa es la clave del éxito".

MARÍA ISABEL RUEDA: Últimamente el Alcalde de Medellín se ha visto envuelto en toda clase de controversias. Si a Alonso Salazar le va mal, ¿a Sergio Fajardo le va mal?

SERGIO FAJARDO: Pues naturalmente, porque construimos un proyecto político para una ciudad. Lo importante es que los problemas se resuelvan, en lugar de agrandarlos. A Alonso le va a ir bien, y por consiguiente a la ciudad, y estas dificultades son parte natural, desde luego, con elementos bastante abominables del arte de gobernar.

¿Quién apoya a Alonso Salazar?

La ciudad de Medellín. Por eso obtuvimos las votaciones que sacamos. Esa es la fortaleza más grande que puede tener quien esté en lo público y en la política. Entramos por un camino distinto a ese mundo político, y naturalmente somos una amenaza para la política tradicional, porque demostramos que se podía hacer la gestión pública de otra manera.

¿Se corre el riesgo de que terminen destruyendo el legado que usted dejó construido en Medellín? Al Alcalde le han aparecido una cantidad de enemigos...

Esa posibilidad no existe. Con Alonso Salazar estamos juntos desde el primer día que me dio por hacer política. El programa de Alonso es la continuación de un mismo proyecto político en una nueva etapa. Él mantiene el 95 por ciento del equipo que trabajó conmigo en la Alcaldía. Establecimos una forma de relacionarnos, de actuar en el poder y de responder ante nuestros contradictores. Primera regla: no les ponga atención. Uno tiene es que concentrarse en las fortalezas propias de su calidad de líder.

¿No será que usted lo ha dejado demasiado solo?

Ni más faltaba. Hay una distancia natural, pero por respeto. Yo estoy andando por todo el país, no estoy viviendo en Medellín. El es el nuevo líder, tiene sus responsabilidades, y soy respetuoso de mi amigo, hoy el Alcalde, para que le vaya muy bien en su trabajo.

Uno de sus programas estrella en la Alcaldía fue el dificilísimo reto de manejar a los reinsertados. ¿Cómo va hoy el programa?

El 25 de diciembre del 2003 nos entregaron 868 -no se me olvidará jamás ese número- del Bloque Cacique Nutibara, asociados con el señor 'don Berna'. Faltaban cinco días para empezar a gobernar y no fuimos parte de los acuerdos que produjeron esa desmovilización. Pero ese era un retrato de la violencia de mi ciudad. Porque los paisas somos orgullosos, regionalistas, queremos destacarnos, pero desgraciadamente tenemos que aceptar que Medellín fue en un momento la ciudad más violenta de la Tierra. Esos desmovilizados son la responsabilidad que tenemos con nosotros mismos. En la actualidad hay alrededor de 4.300 desmovilizados que han llegado a Medellín y al área metropolitana, dentro de esa negociación que hizo el Gobierno con las autodefensas.

¿Cómo se reinserta a un desmovilizado?

Con apoyo sicológico para el individuo, con intervención social para la familia y la comunidad, diseñándole a cada uno un proyecto educativo y siguiéndole la pista a uno por uno, para saber exactamente cuáles están cumpliendo y cuáles no. Y además, a eso le pegamos el programa Jóvenes con Futuro, para quienes no están en la delincuencia pero ven abierta esa puerta tan grande que hay en Medellín para que un joven pueda pasar de no tener oportunidades a buscarlas en la delincuencia.

El caso del fiscal delegado Guillermo Valencia Cossio

¿Cuánto lo escandalizaron las grabaciones del fiscal Valencia Cossio?

Mucho. Realmente quedé sorprendido. Son una vergüenza. Esas grabaciones son una lección muy dura, porque son la imagen de la forma como el poder del narcotráfico todavía es capaz de penetrar la sociedad.

¿Con el fiscal Valencia Cossio llegó a trabajar de cerca?

Mi interacción con él era muy poca. Tenía una fiscal que lo representaba en las reuniones de seguridad.

¿Al empresario Sierra lo conoció?

Al papá, el doctor Ricardo Sierra, lo conozco muy bien. ¡Y me da un dolor!... Es otra víctima de los estragos del narcotráfico en la sociedad. Como director de Comfenalco, tenemos programas conjuntos en parques, bibliotecas, casas de la lectura, programas sociales. Es una persona absolutamente decente y admirable.

Su aspiración presidencial

¿Como va su campaña presidencial? Por ahora parece ser el único que no está esperando a ver qué resuelve Álvaro Uribe...

Esta nueva reelección es inconveniente. Independientemente de la calidad de la persona, una Constitución no puede estarse cambiando en función de un individuo. Por intuición, no creo que se vaya a presentar a una nueva reelección. El Presidente es un hombre muy inteligente y sabe los riesgos que eso conlleva. De cualquier manera yo hago política por convicción, no por cálculos.

Pero si los matemáticos como usted son especialistas en cálculos...

Quienes venimos del mundo académico hacemos otro tipo de cálculos para acceder a la política, basados en las ideas y en la convicción de lo que uno está proponiendo. Cuando me metí a la política, me dijeron que estaba loco. ¿De donde iba a sacar un movimiento cívico independiente, sin plata y sin haber hecho nunca política? En la primera encuesta saqué el 0 por ciento y todos me decían: retírese...Un hombre tan inteligente como usted más bien algún día puede ser ministro....Pero yo no estaba allí para ser ministro sino porque quería darle un vuelco a Medellín.

O sea que sus planes presidenciales no dependen para nada del presidente Uribe...

Para nada. Pero antes hay que estar conscientes de la seriedad de esta responsabilidad. No me voy a poner a payasear para poner en mi hoja de vida que soy candidato presidencial. Primero hay que conocer muy bien al país bajo esa óptica y por eso mi único oficio, hoy por hoy, es el de recorrerlo. No hago otra cosa.

¿Y esas visitas las hace como titular de qué?

Un cívico independiente, ni amigo ni enemigo del Gobierno, al que le reconocemos todas las cosas valiosas que ha hecho y que deben continuarse. Eso mortifica a algunas personas, porque en este país está sucediendo que o se es uribista o se es antiuribista. ¿Yo por qué tengo que ser o lo uno o lo otro? A Álvaro Uribe lo conocí desde el colegio (el iba más adelante). Yo quería ser arquero del Medellín, ambición que después cambié por la de resolver unos teoremas bonitos, y ya desde ese entonces él quería ser Presidente de Colombia.

Si el ex presidente César Gaviria lo invita a su coalición, ¿usted acepta?

No. Y no porque tenga algo en su contra o contra los liberales. Simplemente es que entré a la política con una concepción independiente y cívica. Sería ridículo terminar de candidato en una consulta del Partido Liberal, pero no tengo problema alguno en sentarme a conversar con el ex presidente Gaviria. Por ahora, yo ando construyendo lo mío: una propuesta para Colombia. El día que la tenga terminada les voy a explicar en qué consiste la candidatura presidencial de Sergio Fajardo. Por ahora, pueden ver cómo la voy construyendo a través de mi página web, www.sergiofajardo.com, que es la sede virtual de nuestro movimiento.

¿Cómo ve el clima actual del país? El Presidente ha dejado en claro que él no puede ni quiere evitar las confrontaciones...

Nunca actuaría de esa manera. Es innecesaria cierta belicosidad, así la presente como un argumento para exponer sus discrepancias, como le respondió a Pacho Santos. Particularmente, creo que se pueden dar las discordias en un lenguaje diferente.

¿No cree que hay unas fuerzas tratando de untar al Presidente de paramilitarismo?

El Presidente abrió una puerta que fue la negociación con los grupos paramilitares. Una puerta tenebrosa, que es parte de la historia de este país. Casi desde 1982 hemos vivido en una mezcla de violencia que tiene Farc, narcotráfico y política. Y dentro de ese mundo apareció el paramilitarismo y la parapolítica, expresiones del narcotráfico.

¿Estuvo bien que la abriera?

Él asumió un riesgo muy grande. Yo no sé si otro se hubiera atrevido a abrirla por todo lo que hay del otro lado. Mi actitud es: pasó eso, vamos a hacer que funcione, no vamos a destruirlo. Si ya se dio esa desmovilización, hay que apoyarla políticamente. Es una responsabilidad con la sociedad. Así tenga discrepancias, entiendo bien el problema y, por supuesto, las soluciones con las que vamos a ayudar están dentro de nuestras convicciones y principios. Podemos discrepar sin agredir. Mientras tanto, jamás me oirán hablar mal del Presidente ni de nadie. No es mi estilo de hacer política. El de los insultos y las descalificaciones me parece vil y le hace un gran daño a la sociedad.

MARÍA ISABEL RUEDA
ESPECIAL PARA EL TIEMPO

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